
2. MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL
Este trabajo constituye una propuesta para caracterizar, de manera panorámica y descriptiva, algunos recursos de escritura
en los apuntes en situaciones escolares concretas y cotidianas. Cuando es posible utilizo categorías clásicas de la
estructuración lingüística en la caracterización de la escritura, pero para el uso de expresiones gráficas, dibujos, flechas y
abreviaciones, empleo la descripción del recurso empleado y la intencionalidad discursiva manifestada. Por ejemplo, algunos
alumnos utilizan las flechas y los dibujos para indicar una secuencia narrativa que les remite a una parte de la lectura.
En ocasiones, el apunte ha sido despreciado como género textual y discursivo de la vida cotidiana y académica, por no
corresponder a las clasificaciones textuales tradicionales. En su mayoría, los alumnos no están acostumbrados al apunte
como una práctica de escritura escolar y como recurso de aprendizaje. Existen múltiples criterios y tipologías sobre los textos,
y por ello resulta complejo caracterizar los géneros textuales. El apunte no es la excepción; no es posible establecer criterios
ni acuerdos definitivos para caracterizarlo. En el apunte predomina la tendencia a la información abreviada, en claves y con
recursos gráficos. En los apuntes cada quien anota lo que considera de apoyo a la memoria o al aprendizaje, conforme las
necesidades, gustos, estilos y decisiones personales de escritura.
La propuesta de este trabajo es caracterizar las prácticas para tomar apuntes en términos del desempeño en el manejo
de recursos de textualización y discursivos, así como los tipos estructuración de los apuntes. La textualización ha sido
concebida desde distintas perspectivas. Flower y Hayes (1981) toman en cuenta los procesos cognitivos y psicolingüísticos,
Camps (1992) los procesos y prácticas para organizar un escrito y Cassany, Luna y Sanz (2002: 266) destacan la
transformación del proyecto de texto de “sólo un esquema semántico, una representación jerárquica de ideas y objetivos, en
un discurso verbal lineal e inteligible, que respete las reglas y convenciones socio-culturales establecidas”. En estas
propuestas predomina la planificación de la estructuración textual.
Considero que las prácticas de textualización incluyen los recursos formales, conocimientos textuales, contenidos,
aspectos contextuales, culturales y comunicativos presentes en un escrito. Los recursos discursivos son las manifestaciones
del pensamiento, mensajes o contenidos, articulados oralmente o por escrito en formas o estructuras que responden a
determinada intención, temática, situación y contexto. Las formas de los mensajes para intenciones y contextos similares nos
permiten agrupar determinados géneros discursivos orales y escritos para ciertas situaciones de la comunicación. Podemos
emplear criterios formales, funcionales y temáticos para agrupar los géneros textuales y discursivos.
Bajtín (1982), Van Dijk (1983) y Adam (2004) abordan el problema de identificar y clasificar los géneros textuales y
recursos discursivos, debido a su permanente evolución. Van Dijk propone estructuras relacionadas con la forma del texto y
el contenido. Considera que los textos “se diferencian todos entre sí, no sólo por sus diferentes funciones comunicativas y,
por ello también, por sus funciones sociales, sino que además poseen tipos de construcción” (Van Dijk, 1983:142). Bajtín
(1982: 277) considera que “los géneros corresponden a las situaciones típicas de la comunicación discursiva”. Éstas
responden a determinadas situaciones concretas de la comunicación.
El uso de la lengua se lleva a cabo en forma de enunciados (orales y escritos) concretos y singulares que pertenecen a
los participantes de una u otra esfera de la praxis humana. Estos enunciados reflejan las condiciones específicas y el objeto
de cada una de las esferas no sólo por su contenido (temático) y por su estilo verbal, o sea por la selección de los recursos
léxicos, fraseológicos y gramaticales de la lengua, sino, ante todo, por su composición y estructuración. (Bajtín, 1982: 248)
En esta perspectiva, el apunte se ubica en ciertas situaciones comunicativas contextuales y con determinados recursos
de estructuración. Por ello, considero que el apunte es un género textual cuya función, principalmente escolar, es ayudarnos
a recuperar por escrito, contenidos que consideramos pertinentes, además, podemos emplearlo como estrategia personal de
estudio.
En los apuntes existen distintas formas de escritura que dependen de múltiples estilos y recursos textuales, por ejemplo,
organizadores gráficos, esquemas, listas con abreviaciones, frases, palabras claves, símbolos, anotaciones narrativas y
descriptivas de pasajes, dibujos y recursos léxicos y gráficos, empleados como conectores y elementos de referencia textual.
Estos recursos constituyen las formas de tomar notas, que en conjunto, conforman el apunte, con sus propias
particularidades de coherencia, estructuración y cohesión textual.
En los apuntes conformados por esquemas, listas de palabras, abreviaciones y anotaciones con marcas gráficas y
dibujos, los criterios de textualización formal no corresponden a la estructuración gramatical de la sintaxis en la redacción.
Identificamos otras formas para establecer, por ejemplo, la secuencialidad narrativa y las referencias intra y extratextuales.