Percepciones sobre el significado emocional y las
lenguas preferidas para tratar temas emocionales en
hablantes bilingües y multilingües
Perceptions Regarding the Emotional Significance and
Preferred Languages to Talk About Emotional Topics in
Bilingual and Multilingual Speakers
Marta Alonso Saralegui
Universidad Antonio de Nebrija
malonsos@alumnos.nebrija.es
Irini Mavrou
Universidad Antonio de Nebrija
emavrou@nebrija.es
RESUMEN
El objetivo del presente estudio fue analizar las percepciones de
hablantes bilingües y multilingües sobre el significado emocional de las
lenguas que hablan y la lengua preferida para tratar temas emocionales.
Se contó con 40 informantes de nacionalidades variadas, en su mayoría
hablantes de tres lenguas, y se emplel cuestionario The Bilingualism
and Emotions Questionnaire para obtener información sobre sus
percepciones en relación con la lengua y el lenguaje emocional. Los
resultados mostraron que la primera lengua se percibe como la lengua con
mayor peso emocional, aunque dicho peso parece estar ligado a factores
como el contexto de adquisición y uso de la lengua y las experiencias
vitales y oportunidades de interacción que se tiene con una lengua y no
con otra. En cuanto a la dificultad que supone hablar de temas emocionales
en lenguas diferentes a la primera, la gran mayoría de los informantes
atribuyó dicha dificultad a la falta de vocabulario, los conocimientos del
Revista Nebrija de Lingüística Aplicada a la Enseñanza de Lenguas (RNAEL) ISSN 1699-6569
Vol. 12 Núm. 25 (2018) doi: 10.26378/rnlael225199
Recibido: 06/08/2018 / Aprobado: 11/10/2018
Publicado bajo licencia de Creative Commons Reconocimiento Sin Obra Derivada 4.0 Internacional
interlocutor y los malentendidos que se puedan crear, así como a la mayor
emocionalidad de la primera lengua.
Palabras clave: expresión de la emoción, peso emocional, aculturación emocional,
socialización
ABSTRACT
The aim of the present study was to analyse the perceptions of bilingual
and multilingual speakers regarding the emotional weight of their
languages and the preferred language to talk about emotional topics. Forty
participants from different linguistic backgrounds, most of them speakers
of three languages, completed The Bilingualism and Emotions
Questionnaire, which allowed to collect data related to their languages and
their perceived emotionality. The results revealed that first language is
perceived as the one with the greatest emotional weight, although this
emotional superiority seems to be linked to factors such as the context of
language acquisition and use, and life experiences and opportunities for
interaction using a certain language. Moreover, the difficulty in talking
about emotional topics in languages other than the first language was
attributed to the lack of vocabulary, linguistic knowledge (not) shared with
the interlocutor and misunderstandings that may arise, as well as to the
greater emotionality of the first language.
Keywords: emotional expression, emotional weight, emotional acculturation,
socialization
1. INTRODUCCIÓN
El estudio de las emociones humanas es un tema clásico dentro del
ámbito de la filosofía. Numerosos autores han probado a definir la
emoción a lo largo de la historia y, como consecuencia, se ha
producido una base teórica que ha servido de punto de partida para
las posteriores teorías psicológicas sobre el tema.
En el ámbito de Adquisición de Segundas Lenguas (ASL), sin
embargo, el papel de las emociones seguramente sea el menos
comprendido (Scovel, 1978, en Dewaele, 2011a), y los escritores
de libros y manuales de enseñanza de segundas lenguas (L2) dan
una atención mínima al afecto, la motivación y la expresión
emocional. Este desinterés fue señalado por Garrett y Young (2009:
209): “affect and emotion are terms that have been in the shadows
of discussions of classroom foreign language learning … one reason
for this is the neglect of emotion by psychologists during most of
the 20th century”.
Fussell (2002) defiende que comunicar emociones es una
actividad social importante que nos ayuda a mantener una buena
salud física y mental. Dewaele (2008b, 2011b), por su parte, opina
que el vocabulario de la emoción y los conceptos emocionales1
difieren en las distintas lenguas, por lo que no es suficiente con
enseñar listas de palabras emocionales sin contexto lingüístico y
situacional. Es importante que los aprendientes sepan que el
incumplimiento de un guion emocional en una L2 puede llevar a
repercusiones pragmáticas y sociales negativas; deben comprender
que las palabras emocionales aparecen en conceptos conocidos por
el interlocutor de una lengua, quien es capaz de interpretar los
diferentes matices: lo no dicho, las reacciones físicas, el lenguaje no
verbal, etc. Por ejemplo, decir “te amo” en España puede llevar a
pensar que la persona es poco creíble y un tanto artificial, ya que la
expresión de amor se suele manifestar comúnmente con la frase “te
quiero”. Sin embargo, en Italia “ti amo” describe perfectamente la
emoción que uno siente por la otra persona. El entendimiento de los
guiones prototípicos que siguen estos conceptos emocionales
permitirá a los aprendientes no solo reconocer la emoción, sino
también suscitar las emociones de sus interlocutores.
En ASL, el estudio de las emociones ha ido cobrando una
relevancia importante, especialmente en la última década, y en la
comunidad científica existe una aceptación cada vez mayor de los
sentimientos y uso del lenguaje emocional, de la identidad del
hablante de L2 que continuamente cambia, así como de la necesidad
de comprender aquello que pueda afectar a las emociones de los
propios aprendientes y reconocer los obstáculos lingüísticos o
culturales a los que se enfrentan a la hora de expresar sus
emociones en la lengua que aprenden (Dewaele, 2015). Partiendo
de estas premisas, la presente investigación analiza las
percepciones de hablantes bilingües y multilingües sobre el
significado emocional de sus lenguas y las preferencias de lengua a
la hora de hablar sobre temas emocionales.
2. LA NOCIÓN DE EMOCIÓN
Si se parte de la raíz etimológica latina de los verbos emovere
(sacudir) y movere (mover), las emociones son cambios físicos del
cuerpo ante situaciones concretas, unos esquemas neuronales
inconscientes que preceden a los sentimientos; estos últimos serían
la percepción de dichos cambios (Damasio, 2003). Las emociones
están ligadas al placer, al equilibrio interior o, por el contrario, al
desequilibrio y al dolor. Son los cambios del estado psíquico
provocados por factores externos y reales o producidos por la
memoria y la imaginación, a los cuales les corresponden los
sentimientos. Estos últimos constituyen representaciones mentales
referidas a la parte de la respuesta emocional que es sometida a
una reflexión consciente y que viene etiquetada con un nombre
(Frijda, Mesquita, Sonnemans, & Van Goozen, 1991).
Reeve (1994) considera cuatro elementos de una emoción: (a)
la activación del organismo (biológica, fisiológica, neuronal y
hormonal); (b) la expresión social de la emoción (facial, verbal,
kinestésica); (c) la orientación hacia una meta u objetivo que suscita
la emoción; y (d) la experiencia subjetiva o significado personal de
esta. Kolb y Whishaw (2005), por su parte, distinguen los siguientes
componentes: (1) fisiológico (procesos involuntarios como la
respiración, la presión de la sangre, etc.); (2) cognitivo
(procesamiento de la información, a nivel consciente e inconsciente,
que afecta a la cognición y a cómo vivimos los acontecimientos de
una forma subjetiva); (3) conductual (tono de voz, expresiones de
la cara, movimientos del cuerpo, etc., que dejan ver conductas
diferenciadoras que ayudan a la comunicación).
En cuanto a las funciones que desempeñan las emociones, es
cierto que todas tienen alguna utilidad, incluso las más
desagradables. Reeve (1994) sostiene que las emociones tienen
tres funciones principales: (1) adaptativa: las emociones preparan
al organismo para llevar a cabo de forma eficaz el comportamiento
necesario dependiendo de las condiciones ambientales, usando la
energía justa y dirigiendo la acción hacia un objetivo concreto; (2)
social: la expresión de las emociones permite predecir el
comportamiento que se asocia a estas, lo cual es importante para
las relaciones interpersonales; (3) motivacional: las emociones dan
más fuerza a una conducta motivada, estimulan hacia aquello que
nos resulta agradable, y pueden determinar la aparición de dicha
conducta, dirigirla a un objetivo específico y hacer que se lleve a
cabo con empeño.
De lo expuesto se desprende que la emoción es un constructo
complejo, multidimensional, que puede estudiarse desde diferentes
perspectivas de análisis. Asimismo, las características de la persona
(estado de ánimo, temperamento, personalidad, etc.) y su situación
ambiental influirán en las respuestas emocionales que tenga, y estas
podrán afectar al estímulo que las desencadenó, teniendo como
objetivo el beneficio personal y la adaptación. En relación con el
aprendizaje de L2, dichas funciones pueden manifestarse de varias
maneras: si no se consiguen los objetivos marcados o se tienen
problemas de aprendizaje, se producen emociones negativas que
pueden provocar el rechazo y el abandono del aprendizaje de dicha
L2; por otro lado, tratar en clase temas emocionales de carácter
positivo favorece la unión entre los estudiantes y ayuda a crear un
clima favorable de aprendizaje colaborativo.
3. LAS EMOCIONES EN EL ÁMBITO DE ASL
En la bibliografía sobre el tema, el mayor avance que se hizo para
tener en cuenta las emociones en el ámbito de ASL fue gracias al
cognitivismo. Los cognitivistas se centraron en investigar qué
medidas favorecían o no la activación de las emociones y, por tanto,
el aprendizaje. Clasificaron las emociones en positivas y negativas,
una clasificación estática y limitada que parece no tener en cuenta
el filtro afectivo de Krashen (1985). Las emociones son vistas como
algo fundamental del individuo y se encuentran en el espíritu
(Arnold, 1999), en el cerebro (Schumann, 1999) o son meros
estados psicológicos (Horowitz, 2001).
Según la perspectiva inside-out (Benesch, 2012), las emociones
surgen dentro del individuo para luego manifestarse exteriormente.
Además de los aspectos neurobiológicos que sitúan la respuesta
emocional en el cerebro, se encuentran la dimensión psíquica
(Benesch, 2012) y la dimensión social, la cual se reduce a la
reacción cultural del individuo cuando hace frente a una nueva
lengua y cultura (Arnold, 1999). Con el socioconstructivismo la
interacción dejó de ser una confrontación para convertirse en
colaboración. Las emociones son consideradas como outside-in
(Ahmed, 2004), es decir, se producen gracias a la interacción social
para después ser interiorizadas por el individuo. Ahora bien, los
principales problemas de estas dos perspectivas son que las
emociones siguen sin estar adecuadamente teorizadas y que no se
toma en cuenta suficientemente su complejidad (Benesch, 2012).
Gracias al aumento de estudios en el ámbito de ASL, se ha ido
produciendo un giro afectivo (Benesch, 2012: 36) y surge un nuevo
paradigma donde las emociones encuentran su espacio y su
protagonismo. Dicho paradigma trae consigo una variedad de
discusiones que ayudan a reflexionar sobre la terminología y las
posiciones epistemológicas. El campo de las emociones abarca
diferentes dominios y ha sido objeto de estudio en el marco de
diferentes disciplinas (Neurología, Psicología, Filosofía, etc.), por lo
que la creación de conceptos se apoya en las teorías de otras
ciencias y, por tanto, muestra un enfoque diverso.
Arnold (1999) es la primera autora en evidenciar los diferentes
tipos de relación entre las lenguas y la afectividad, pero será
Kramsch (2009) la que muestre, gracias a sus trabajos con
aprendientes de L2, que la aparición de las emociones y de los
sentimientos puede estar ligada a cualquier cosa considerada como
insignificante o incluso superficial (por ejemplo, al escuchar el
sonido de una L2, se puede desencadenar una reacción automática
de disgusto o de placer). La distinción que hizo Damasio (1994)
entre emociones y sentimientos se consideró por Kramsch (2009)
como muy útil para comprender los mecanismos de aprendizaje de
L2 y para entender las reacciones de los aprendientes cuando se
enfrentan a una nueva lengua: “[t]he sense of continuity of the self
comes from being firmly grounded in the body and its neurological
processes. It is precisely this continuity that foreign language
learners lack(Kramsch, 2009: 69).
Las dimensiones corporales y físicas de las emociones
encuentran cada día más confirmaciones gracias a los diferentes
estudios sobre el funcionamiento cerebral. La investigación sobre
las neuronas espejo evidencia que las neuronas se activan cuando
hacemos una acción, pero también cuando observamos a otro
individuo llevar a cabo la misma acción o si la imaginamos
(Rizzolatti, Fadiga, Gallese, & Fogassi, 1996). La cognición es algo
interno al cuerpo (Aden, 2010; Damasio 1994, 2003), no solo se
sitúa en el cerebro, sino que ocupa todo el cuerpo entero.
En este sentido, las emociones influyen y guían todo lo que
asociamos normalmente al cerebro. Ellas ayudan a la selección de
la información y a la toma de decisiones que procuran la
supervivencia individual o social de la especie. Ese proceso psíquico
dejará una traza en el individuo que le servirá para guiarlo en
acciones y reacciones futuras. Desde el punto de vista psicológico,
cuando aprendemos una nueva lengua se activan los procesos
psíquicos y la estructuración de la persona se ve afectada, ya que
los anclajes afectivos y simbólicos deben ser creados de alguna
forma. Como Kramsch (2009) ha remarcado, el ámbito de ASL se
ha centrado más en el valor comunicativo de las emociones que en
el valor simbólico o en el efecto emocional de la lengua.
Pero el valor simbólico es fundamental, es un vehículo de
mensajes, de pensamientos, es la identidad del individuo. En
palabras de Coïaniz (2001: 248) “[n]ul n’acquiert une langue
comme il le ferait d’une quelconque discipline: la langue guide et
iltre nos rapports, remet en cause profondément non seulement nos
acquis, mais aussi nos ancrages affectifs, symboliques, imaginaires,
ainsi que nos valeurs2. Por tanto, el poder simbólico que proviene
de la capacidad de usar diferentes lenguas no es solamente el de
representar el mundo de forma diferente, sino también de
reaccionar ante el mundo, de crear realidades simbólicas diferentes,
de cambiar la realidad cambiando la percepción de esa misma
realidad (Kramsch, 2009).
4. ESTUDIOS SOBRE LA LENGUA PREFERIDA PARA
EXPRESAR EMOCIONES EN HABLANTES BILINGÜES Y
MULTILINGÜES
El estudio de la afectividad y de las emociones en ASL está situado
en un cruce entre sociolingüística, sociopragmática, pragmática
intercultural, lingüística cognitiva, psicología social, psicología
cognitiva y psicología cultural; por tanto, muchos investigadores de
ASL, interesados en la relación entre lenguaje y emoción, combinan
diferentes enfoques, a la vez que adoptan diferentes aspectos de la
pragmática del interlenguaje y de la comunicación intercultural
(Dewaele, 2005).
Uno de los primeros estudios de ASL sobre la relación entre
lenguaje y emoción fue el de Dewaele y Pavlenko (2002) que se
centró en el uso de vocabulario emocional en un corpus de
interlengua francesa e inglesa. Los investigadores encontraron que
sus participantes usaban en menor medida el vocabulario emocional
en la L2 en comparación con los hablantes nativos, y que la
proporción de vocabulario emocional iba conectada con el tipo de
material lingüístico, el nivel de dominio de la L2, el nivel de
extraversión y el género, siendo las mujeres las que parecían
producir un número mayor y más diverso de palabras emocionales.
Esta colaboración entre Dewaele y Pavlenko llevó a la creación
de The Bilingualism and Emotions Questionnaire (Dewaele &
Pavlenko, 2001-2003), y los datos obtenidos a partir de dicho
cuestionario dieron lugar a varios estudios posteriores. Entre los
principales hallazgos de dichos estudios se pueden destacar los
siguientes: (a) la fuerza emocional es mayor en la primera lengua
(L1) y gradualmente menor en las lenguas que se fueron
aprendiendo posteriormente; (b) los hablantes multilingües pueden
llegar a sentirse diferentes cuando cambian entre sus diferentes
idiomas, lo que Pavlenko (2006: 28) denominó linguistic
schizophrenia”; (c) la adquisición de L2 a una edad temprana parece
determinar la percepción de la fuerza emocional de dicha(s)
lengua(s); (d) el aprendizaje de L2 en clase y su práctica frecuente
dentro y fuera de clase promueven un mayor uso de esta(s) a la
hora de expresar emociones; (e) la emocionalidad percibida en la
lengua y los repertorios afectivos ofrecidos por lenguas particulares
juegan un rol en la elección de una lengua u otra en la comunicación
padre-hijo, sobre todo, en la expresión emocional; (f) la naturaleza
de las redes de interlocutores en la L2 y la percepción que tiene el
propio hablante sobre su nivel de competencia lingüística en
dicha(s) lengua(s) influyen en la percepción del peso emocional de
ciertas expresiones; (g) el fenómeno de code-switching, tal y como
es percibido por el propio hablante, suele ser más frecuente cuando
se habla de temas emocionales con interlocutores familiares o con
amigos en comparación con aquellas situaciones en las que se habla
de temas neutros; además, dicho fenómeno parece determinarse
por el historial lingüístico, la edad, el nivel de competencia
lingüística y el uso actual que se hace de las diferentes lenguas
habladas; (h) la socialización y la intensidad de exposición a la(s)
L2, así como la oportunidad de utilizarla(s) en interacciones
auténticas, reduce la ansiedad y, a la vez, amplía la gama estilística
a la hora de comunicar emociones (Dewaele, 2004a, 2004b, 2005,
2008a, 2013; Dewaele & Li, 2014; Dewaele & Zeckel, 2016;
Pavlenko, 2004, 2005, 2006, entre otros). También nos parece
importante incluir aquí el estudio realizado por Lorette y Dewaele
(2015) en el que se hallaron patrones similares de reconocimiento
de emociones básicas por parte tanto de hablantes nativos como de
no nativos.
Aunque presentada de manera demasiado breve, la evidencia
empírica aportada por los estudios reseñados apunta a un fuerte
vínculo entre emociones y lenguaje. Siguiendo el paradigma de los
autores citados, y partiendo de la base de que es fundamental
profundizar en el estudio de las emociones para luego llevar dicho
conocimiento al aula y fomentar en nuestros alumnos tanto la
afectividad como el aprendizaje del lenguaje emocional, la presente
investigación analiza las percepciones de un grupo de hablantes
bilingües y multilingües enfocando en dos aspectos: (a) la lengua
con mayor significado emocional; y (b) el grado de dificultad que
supone expresar sentimientos y emociones en una lengua diferente
a la L1.
5. METODOLOGÍA
En función del objetivo anteriormente expuesto, se establecieron
las siguientes preguntas de investigación3:
1. ¿Cuál es la lengua con mayor peso emocional y considerada como
más apropiada para expresar emociones por parte de un grupo
de hablantes bilingües y multilingües?
2. ¿Qué grado de dificultad supone para ellos hablar de temas
emocionales en lenguas diferentes a su L1?
Se trata de una investigación primaria de corte transversal y de
metodología esencialmente cualitativa. Tal metodología se combina
con una perspectiva emic donde la visión de los participantes es
igual de importante que la de los investigadores. Según Harris
(1985), se trata de una perspectiva atractiva para la investigación
cualitativa, ya que abarca el contenido consciente de lo emitido por
el hablante. En nuestro trabajo, se recoge la reflexión de las
percepciones y creencias sobre las emociones y el lenguaje por
parte de los propios participantes, lo que hace que nos alejemos de
la perspectiva etic, en la que simplemente se describen hechos
observables sin intención ninguna de darle un significado.
5.1 Informantes
En el estudio participaron 40 personas de diferentes nacionalidades
con un alto dominio de, al menos, dos lenguas. Asimismo, se
buscaron participantes multilingües que hubieran desarrollado un
alto nivel de plurilingüismo y de consciencia metapragmática sobre
sus experiencias y sentimientos como hablantes de diversas
lenguas, lo cual se consiguió en gran parte. Para la selección de
estos informantes se optó por un muestreo no probabilístico de
conveniencia.
Se contó con 10 hombres y 30 mujeres, de edades
comprendidas entre los 20 y los 45 años y de nacionalidades
variadas; entre ellas predominaron la española (n=17), la italiana
(n=9) y la griega (n=6). De ellos, 3 eran bilingües mientras que los
demás 37 hablaban entre tres y cinco lenguas (que fue el caso de
13 personas). La mayoría de los informantes (n=30) había realizado
un máster, una persona había continuado sus estudios con un
doctorado y otras 6 habían completado diferentes grados
universitarios.
5.2 Herramienta de recogida de datos
La recogida de datos se hizo mediante el cuestionario The
Bilingualism and Emotions Questionnaire (BEQ) de Dewaele y
Pavlenko (2001-2003). El BEQ se divide en tres partes. La primera
comprende preguntas sobre el perfil sociobiográfico del informante,
la segunda se centra en su historial lingüístico, mientras que la
tercera parte aborda cuestiones relacionadas con la expresión de las
emociones, de manera general o en contextos específicos, y en
función de ciertas variables como la ansiedad y la actitud que se
tiene hacia cada una las lenguas habladas. Por último, el BEQ
comprende una serie de preguntas abiertas sobre el peso emocional
de la frase te quierodependiendo de la lengua, las preferencias de
lengua para términos emocionales y términos cariñosos, el
significado emocional de las diferentes lenguas que habla el
informante, la lengua con la que discute en casa y la facilidad o
dificultad que le supone hablar de temas emocionales en otros
idiomas diferentes a su L1.
El cuestionario se entregó a los informantes en su versión
inglesa, idioma que todos ellos entendían4, y se administró
utilizando el formulario de Google. Asimismo, es necesario aclarar
que, a pesar de que los informantes completaron el cuestionario en
su totalidad, solamente se analizaron las respuestas de las
preguntas abiertas del BEQ que estaban directamente vinculadas
con los objetivos de este estudio.
5.3 Procedimiento
El envío del cuestionario se realizó a través de un correo electrónico
en el que se invitaba a la persona a completarlo en uno de los cuatro
idiomas mencionados previamente. En ese correo, se adjuntaba el
enlace que llevaba directamente al cuestionario, se proporcionaba
información sobre el tema del estudio, el tiempo aproximado de
realización del cuestionario, la fecha límite de entrega y unas
palabras de agradecimiento por la colaboración. Durante la recogida
de datos, no hubo ninguna incidencia, a excepción de un
cuestionario que se tuvo que descartar porque llegó repetido.
6. RESULTADOS
6.1 Significado emocional de las diferentes lenguas habladas
La primera pregunta de investigación se refería a si las distintas
lenguas habladas por los informantes tenían para ellos diferente
peso o importancia emocional. La gran mayoría (n=31) respondió
que sí, 2 personas contestaron que no, y otras 2 afirmaron que todo
depende de la persona con la que se está hablando, así que no es
una cuestión de lengua sino de interlocutor. Los demás informantes
no respondieron dicha pregunta.
En lo que respecta a cómo se visualiza la importancia emocional
de las lenguas habladas, no hemos obtenido tantas respuestas
como en la pregunta anterior. De hecho, 20 personas prefirieron
obviarla, tal vez, debido al formato de presentación de dicha
pregunta (en un mismo párrafo junto a la pregunta referida al peso
emocional) o a la dificultad que supone contestarla (no encontrar
las palabras adecuadas para ello, no entender exactamente el
término “importancia emocional” o nunca antes haber reflexionado
sobre dicha importancia).
El análisis de las demás respuestas aportadas (Anexos, Tabla 1)
reveló los siguientes patrones5:
(a) La L1 se percibe y se siente como la lengua con mayor peso
emocional, ya que es la lengua en la que se aprendió primero el
lenguaje de las emociones (ID6, ID8). También, se percibe
como más original (ID5: For me in English emotional words and
sentences are used like a cliché”; el inglés es la L2 del ID5) o
incluso como más sincera (ID7: English always felt like my first
language so when I say something emotional in English it feels
more sincere”).
(b) El peso emocional de la lengua está ligado y depende del
interlocutor y del contexto (ID3, ID10, ID12, ID24, ID33), que
puede ser el de familia, de trabajo, de amigos y de pareja (ID25,
ID39: I find Greek language more emotional over English and
Norwegian because it’s a language I learnt just to communicate
with people I liked or loved”). Particularmente, el contexto de
trabajo podría llegar a concebirse como más estresante (ID8: il
francese rappresenta i momenti di gioia ma anche di stress e
tensione rispetto al lavoro [el francés representa momentos de
felicidad, pero también de estrés y tensión por el trabajo]”) y la
lengua utilizada en dicho contexto como más neutral (ID21:
English is a language that I use actively almost exclusively for
work, thus it is rather a neutral language for me). En cuanto al
interlocutor, puede hacer que una lengua distinta a la L1 se
sienta igual de emocional o incluso de mayor impacto (ID10:
También tengo muy en cuenta la L1 de la persona con la que
hablo, y cuando se trata de una persona francófona, o
anglófona, etc., y hablamos en esta lengua sobre algo
emocional, me hace el mismo efecto que si fuera en mi lengua
materna porque, de una forma, el mensaje que me llega es que
esas emociones las está viviendo exactamente de la forma en
las que me las está comunicando, y tienen para mí más impacto,
de alguna manera”). Asimismo, se reconoce la importancia de
que el interlocutor se sienta cómodo durante la interacción
(ID33: “He or she needs to feel comfortable with regards to the
language I am using when talking to him/her, hence I adapt
accordingly”).
(c) El peso emocional puede variar en el tiempo dependiendo de las
experiencias vitales o de las oportunidades de interacción que
se tiene con una determinada lengua y no con otra (ID10, ID20:
Currently English is the language I have the most opportunities
in which to actually express my emotions because most of my
conversations in Spanish are superficial or study and needs
related”).
(d) En la percepción del peso emocional de la lengua podría influir,
hasta cierto punto, su proximidad lingüística a otras lenguas que
habla la persona (ID2: Since Spanish and Italian share that
“passionate vibe”, L3 isn't felt as a distant language to express
my emotions; more or less like I do in Spanish”).
(e) La L1 puede carecer de peso emocional dependiendo del estado
anímico de la persona o de la importancia del asunto tratado
(ID39: If I am in a small dilemma it's probable I will think about
it in English or Spanish in order to `dramatise´ it a bit in my
head. If I have to think through something serious it's going to
be in Greek”).
En lo que se refiere a la lengua que se considera más apropiada
para expresar emociones, las respuestas están diversificadas
(Anexos, Tabla 2). La mayoría de los participantes respondió que la
lengua más apropiada era su L1 (n=18), seguida de la L2 (n=8) y
la L3 (n=8), mientras que 6 informantes no contestaron dicha
pregunta. Entre los motivos de elección de una lengua u otra
aparecen:
(a) La pareja y el trabajo (ID15, ID16: “L2 because even if I live in
my country, my partner is Italian and is the language that we
usually use to talk”, ID18: If feel that English is the most
significant language to express my feeling, because it is the
language that I use with my husband”; el inglés es la L2 de la
ID18).
(b) El contexto de interlocutores en general (ID10, ID2: Context
and company would be decisive factors when choosing between
L1 and L2 to express my emotions).
(c) El propio carácter (ID14: “Paraes más fácil mostrar afecto y
cariño cuando no utilizo mi lengua materna. Supongo que como
persona introvertida recurro a otra lengua como vía
escapatoria”).
Especialmente interesante es también la respuesta de la informante
ID27 quien considera que no existe una lengua más o menos
apropiada para expresar emociones.
6.2 Grado de dificultad que supone hablar de temas
emocionales en lenguas diferentes a la L1
La segunda pregunta analizada tenía que ver con el grado de
dificultad que supone hablar sobre temas emocionales en las L2 y
L3 (Anexos, Tablas 3 y 4). La mayoría de los participantes afirmó
que resulta más difícil utilizar dichas lenguas (n=17), 4 personas
respondieron que “depende”, 8 señalaron que no encuentran
ninguna diferencia, mientras que otras 5 personas contestaron que
les resulta más fácil expresar emociones en sus L2 y L3.
Entre los informantes que respondieron que las L2 y L3 les
parecen más difíciles para hablar de temas emocionales, algunos
explicaron que la dificultad recae en el dominio del idioma o la falta
de vocabulario en dichas lenguas, o porque uno de los interlocutores
no conoce ciertas palabras y, por tanto, se pueden crear
malentendidos. También, se ha hecho alusión a la mayor
emocionalidad de la L1 frente a las demás lenguas habladas.
Algunos ejemplos representativos son los siguientes:
(a) Dominio de la lengua y falta de vocabulario:
ID7: Its just you can use more words [in L1] to correctly
express your emotions”.
ID14: Personalmente, cuando me expreso en mi L1, tengo un
repertorio lingüístico mucho más vasto y, por ende, me es más
fácil relatar cualquier cosa.
ID19: “It is very difficult because of the lack of terminology”.
ID20: When I am very angry, it is more difficult to appropriately
express myself in my second language because I feel that I have
a lack of words”.
ID31: It is clearly more difficult since sometimes you do not
have the pertinent words or expressions and things can be
misunderstood”.
(b) Conocimientos del interlocutor y posibles malentendidos:
ID10: “Al inicio de mi relación con una persona que no habla mi
lengua materna, tenía algunas dificultades y deseaba que esta
persona aprendiera español para que pudiera entender detalles
de algunas palabras que uso para expresarme en español,
detalles que no encuentro en otras lenguas”.
ID8: A veces es difícil porque hay malentendidos debidos al
idioma diferente de ambos interlocutores. Un ejemplo clásico:
en conversaciones con mi novio, a menudo, si hablamos en
francés, que no es la lengua materna de ninguno de los dos, se
crean malentendidos debido a palabras malinterpretadas.
ID18: I find really difficult to talk in English about my emotions
because my husband doesnt understand well that language,
and I feel really difficult to express my feelings in Arabic which
is his L1”.
(c) Mayor emocionalidad de la L1:
ID26: Of course it is a millliiooooooonnnn times for difficult!
When you get all emotional its hard to think!
ID30: L1 language is richer than L2 and this is the only difficulty
I face. Also, as L1 is my mother tongue, its easier for me to
express my feelings when emotionally charged”.
ID40: Because I feel the words [in L2 and L3] have less
intensity”.
Entre aquellos informantes que consideran que es más fácil
hablar de temas emocionales en las L2 y L3, destacan las respuestas
de dos informantes (que se comentarán más adelante):
ID9: “Its easier to me to speak about emotions in my L5 (I was
living in Beijing for two years till last month). When I speak
Chinese, even if I have Hsk 6 level (like C2), but I always feel
like a little girl, because the culture there makes me more shy
or more humble, not being able or allowed to express myself
freely (otherwise Im afraid of being impolite). So I have this
role, like an adorable little girl, that cannot express deepest
feelings but can say her superficial feelings like a little girl not
caring about what others will think about it”.
ID33: “Easier because my first language is German but not the
standard German (Hochdeutsch) but a local dialect which does
not exist in writing. Hence, I am a bit jumping between my
dialect (which I consider my true mother tongue) and standard
German. With L2 and L3 I have no such jumping as I only
learned the standard language and no dialect”.
Finalmente, casi un tercio de la muestra señaló que usa todas
sus lenguas, sin diferenciación, a la hora de hablar de temas
emocionales o que percibe como relativo el grado de dificultad de
estas. Especialmente interesante es la respuesta de la ID21 quien
indica que puede llegar a parecer más borde, directa o poco cortés
cuando expresa sus emociones en las L2 y L3, mientras que en su
L1 lo haría de una manera más sofisticada. Como señala Panayiotou
(2004: 125), la lengua es un medio para acceder a las emociones
“not only in terms of understanding another person’s emotions but
also in making sense of our own”, de nuestras emociones y de
nuestro “yo”. La ID23 señala que su L1 “feels deeper sometimes
whereas when using other languages there´s a sort of emotional
detachment” y, de manera similar, la ID32 respondió que su L1 is
somehow more poetic and it has a stronger impact, in terms of
feelings”. Las oportunidades de uso y práctica de las L2 y L3 también
parecen influir en la elección de lengua para hablar de temas
emocionales (ID39: I think I can talk about emotional topics both
in my L2 and L3 with no special difference because I use those
languages to communicate with friends, which means in a way that
I got used to that”).
Por otro lado, el grado de dificultad de uso de las L2 y L3 se
percibe como relativo por algunos informantes dependiendo de los
siguientes factores:
(a) El contexto (ID2: “Again, itd depend on context).
(b) El tema del que se habla (ID5: It is easier for me to speak in
Spanish unless I’m speaking about love, then it is easier for me
to speak in English”, ID27: Sometimes it is easier to talk in a
different language about your emotions, especially of your
feelings, since the language is somehow a filter).
(c) El vocabulario requerido (ID24: In my L2 I feel absolutely
comfortable so it´s not more difficult at all. However, if I had to
speak about emotional topics in German or French it would be
more difficult. But the main reason would be the fact that I lack
vocabulary”).
7. DISCUSIÓN
El objetivo del presente estudio fue analizar las percepciones de 40
hablantes bilingües y multilingües con respecto al peso emocional
de las diferentes lenguas que hablan y el grado de dificultad que
supone para ellos hablar de temas emocionales en lenguas
diferentes a su L1. A pesar de la cantidad de estudios similares y
con muestras de informantes mucho más grandes, es importante
señalar que en dichos estudios el tratamiento de los datos se basó
sobre todo en técnicas estadísticas, mientras que en la presente
investigación se optó por una metodología esencialmente
cualitativa, la cual permite adentrarnos de manera más precisa en
los diferentes mundos emocionales de los participantes y atender a
las diferencias individuales de cada uno. Asimismo, en los estudios
previos se comentan y discuten las preguntas de nuestra
investigación en relación con los resultados globales obtenidos, sin
detenerse a valorar de forma más profunda y específica el
significado emocional y la lengua preferida para tratar los temas
emocionales.
En lo que concierne a la primera pregunta de investigación, los
resultados de nuestro estudio evidenciaron la superioridad
emocional de la L1 al ser, según parece, la lengua en la que se
aprendió primero el lenguaje de las emociones (para resultados
similares véase Dewaele, 2011a, 2013; Dewaele & Pavlenko, 2002;
Pavlenko, 2004, entre otros). Este hallazgo da sustento a la
hipótesis de Contextos Emocionales de Aprendizaje la cual defiende
que las frases en una lengua obtienen asociaciones emocionales
cuando se aprenden y se usan en contextos emocionales (Harris,
Gleason, & Ayçiçegi, 2006).
Ahora bien, este resultado no constituye una ley natural, sino
un reflejo de un promedio, como veremos más adelante. Tanto la
frecuencia de uso de la lengua en general como la frecuencia de uso
de la lengua en temas afectivos, así como el interlocutor, el
contexto, las experiencias vitales y las oportunidades de interacción
que se tiene con una determinada lengua, son factores que podrían
afectar la percepción del peso emocional. Por ejemplo, un
informante del presente estudio explicó que, si percibe más cómodo
a su interlocutor usando una determinada lengua porque para él
tiene mayor peso emocional, se amolda a ello y “empatiza” con él,
aunque para el informante la lengua con mayor peso emocional sea
otra. Esto parece confirmar los hallazgos de Dewaele y Zeckel
(2016) sobre un mayor cambio de idioma dependiendo del tipo de
interlocutor. De ahí que, teniendo en cuenta el peso emocional que
tiene para el interlocutor una lengua particular, se podría afirmar
que la socialización en una lengua diferente a la primera se convierte
en un factor relevante para poder explicar que esta sea vista por
algunos de los informantes como más apropiada para expresar
emociones o incluso como más emocional que su L1. De hecho,
Pavlenko (2004) observó que, para una minoría de sus
participantes, la socialización adulta en la L2 hizo que sus L2 fueran
percibidas como iguales, o incluso más emocionales que su L1.
Dewaele (2010) constató que la L1 no era siempre la lengua
preferida para insultar o maldecir ya que aquellos participantes de
su estudio que habían socializado dentro de la cultura de la L2
decían haber asimilado prácticas lingüísticas locales (como
maldecir). En la misma línea, un posterior estudio (Dewaele, 2011a)
reveló que un mayor tiempo de estancia en la cultura de la L2 estaba
conectado a un cambio gradual de las preferencias de lengua, y que
la L2 había empezado a conectar con los corazones y mentes de sus
usuarios (véase también Dewaele, 2013).
Efectivamente, en esta relación también intervienen factores de
personalidad, el estado anímico de la persona, sus habilidades
sociales, o incluso la proximidad lingüística entre las lenguas
habladas. Por ejemplo, el estado de ánimo es la disposición que se
tiene y que puede ser estable y duradera, provocando una
activación más fugaz ya que, al contrario de las emociones, no
determina nuestra forma de reaccionar (Thayer, 1998). El estado
de ánimo en combinación con el tema tratado, pueden hacer que
una persona cambie de un idioma a otro, sea para crear efectos en
su interlocutor o porque las emociones pueden ser más significativas
o más fácilmente tratables en un idioma que en otro. De manera
similar, el carácter de una persona puede determinar la elección de
la lengua, tal y como se desprende de la respuesta de la ID14, quien
alude a su carácter introvertido como razón para expresar afecto en
sus L2 al encontrar en ellas una “vía escapatoria”. Aunque
parcialmente, esto concuerda con la evidencia empírica previa sobre
el vínculo entre el uso de vocabulario emocional y el nivel de
extraversión de la persona u otros rasgos de su personalidad
(Dewaele & Pavlenko, 2002; Ożańska-Ponikwia, 2013). Por ejemplo,
Ożańska-Ponikwia (2013) concluyó que aquellas personas que
tienen mayores herramientas sociales y emocionales no solo se
muestran más capaces de entender los cambios de su personalidad
y comportamiento mientras usan la L2, sino que también son más
conscientes de los cambios que ocurren en su repertorio lingüístico.
En lo relativo al grado de dificultad que supone expresar
emociones en lenguas diferentes a la L1, casi la mitad de la muestra
señaló que es complicado, mientras que la otra mitad dio respuestas
variadas, resultado que podría atribuirse a la heterogeneidad de
factores implicados en la expresión emocional. En primer lugar, el
hecho de que se perciba la expresión de emociones en las L2 y L3
como más difícil parece deberse al dominio de la lengua por parte
del propio informante y también de su interlocutor, que puede ser
diferente y crear problemas y malentendidos en la comunicación.
Los informantes del presente estudio comentaron en varias
ocasiones la falta de léxico, lo cual concuerda con la evidencia
empírica sobre la menor cantidad de vocabulario emocional con el
que se cuenta en una L2 (Dewaele, 2004a; Deawele & Pavlenko,
2002; Pavlenko, 2004). Como señala Dewaele (2004a: 102): “As a
rule, language users seem to avoid use of linguistic ‘nuclear’ devices
if they are unsure about their yield”. Esta dificultad a la hora de
expresar emociones por falta de léxico también nos lleva a
mencionar a Krashen (1985), quien alude a la importancia del
vocabulario para poder tener una comunicación eficaz, y a Coady
(1997), quien afirma que las palabras y frases son esenciales en la
enseñanza y aprendizaje de lenguas. Asimismo, la respuesta de la
ID19 (“It is very difficult because of the lack of terminology”) nos
remite a todos aquellos trabajos empíricos que mostraron la muy
común falta de equivalencia cuando se intenta traducir un término
de una lengua a otra: envidia y celos, que son palabras diferentes
en ruso mientras que en inglés se suele optar por el término
jealous(Stepanova Sachs & Coley, 2006), la dificultad de traducir
al inglés la palabra española “cariño” (Heredia & Altarriba, 2001) o
las palabras griegas στεναχώρια y μαράζι que parecen ser
específicas de una cultura y lengua particulares (Panayiotou, 2004).
Otro factor que podría explicar la mayor dificultad para hablar
de temas emocionales en las L2 y L3 son las oportunidades que se
ha tenido para practicarlas, puesto que es posible usar a menudo
una lengua, pero nunca tratar temas emocionales. De hecho, este
aspecto guarda relación con la Teoría de los Dominios del Discurso
(Douglas & Selinker, 1994), según la cual la producción se vuelve
más compleja y coherente cuando el aprendiente sabe cuál es el
argumento y se implica emocionalmente, de modo que existe una
relación directa entre el tema del que se habla y el cuidado que se
da al discurso.
En cuanto a aquellas personas que opinaron que el grado de
dificultad para expresar emociones es el mismo en sus diversas
lenguas, podría decirse que su dominio de las L2 y L3 es muy bueno,
sobre todo, en la expresión y comprensión oral. Aun así, estas
personas reconocen que sienten su L1 como más poética, profunda,
y menos distante, o que la expresión de las emociones en dichas L2
y L3 muestra una imagen de ellos que no se correspondiera
necesariamente con cómo son realmente (véase respuesta de la
ID21). El miedo a parecer más directo o maleducado en una cultura
diferente puede hacer que el estudiante de L2 se limite al uso de
unas pocas palabras para expresar sus emociones, es decir, sin
ningún aprovechamiento de su potencial lingüístico en cuanto a la
expresión de la emoción.
En lo que se refiere a las personas que respondieron que es
más fácil usar las L2 y L3, es interesante analizar las respuestas de
los informantes ID9 e ID33. La ID9 prefiere su L5 para expresar
emociones porque en la cultura de esa lengua (china) se explican
las emociones de forma superficial y, por tanto, no tiene ni la
necesidad de profundizar ni le resulta un aspecto problemático. Más
aún, señala la idea de sentirse otra persona cuando habla en esa
lengua. Esta observación se relaciona con diversos estudios sobre el
fenómeno de Cultural Frame Switching en los que los participantes
se percibían a mismos de forma diferente y usaban diferentes
registros dependiendo de la lengua usada (Koven, 1998; Ramírez-
Esparza, Gosling, Benet-Martínez, Potter, & Pennebaker, 2006).
Koven (1998), por ejemplo, tras comparar las historias sobre la
misma experiencia personal contadas por dos mujeres bilingües de
portugués-francés, hijas de inmigrantes portugueses en Francia, en
sus L1 y L2, descubrió que las dos participantes usaban diversos
recursos léxicos y morfosintácticos y distintos registros en sus dos
lenguas, contaban la historia de forma diversa y tenían una
perspectiva diferente del mundo; además, ambas dijeron que se
sentían diferentes en francés y en portugués, y fueron descritas de
forma diversa por la gente que las escuchó.
A raíz de la explicación de nuestra informante y de los hallazgos
de las investigaciones previas, es importante señalar que la
exposición a largo plazo a una nueva cultura, la de la lengua meta,
puede conducir a la aculturación emocional (De Leersnyder,
Mesquita, & Kim, 2011). Este concepto resulta especialmente
interesante para entender la preferencia de uso de una L2 frente a
la L1 en momentos de activación emocional. De ahí la capacidad que
poseen personas aculturadas para manejar las normas
sociopragmáticas y amoldar sus habilidades lingüísticas a la cultura
en la que se encuentran, así como el valor del grado de aculturación,
dado que puede ser un factor relevante para explicar fenómenos
como el de sentirse una persona diferente o de expresar emociones
con mayor facilidad en una L2.
El informante ID33, por otro lado, representa un caso atípico de
dominancia de la lengua y de expresión de sentimientos, ya que su
L1 es el alemán, pero, al tratarse de un dialecto y no de alemán
estándar, considera que no tiene la capacidad o seguridad suficiente
para expresar sentimientos como se lo permite su L2 o L3.
Con respecto a las personas que piensan que el grado de
dificultad es relativo, explicaron que dicha dificultad obedece al
contexto y al tema tratado. Señalaron, además, que el uso de una
lengua diferente a la L1, a veces, puede ser más fácil porque la
lengua actúa como un filtro, sobre todo cuando se debe expresar
emociones y, probablemente, no se sienten tan expuestas a la hora
de expresarlas o mostrarlas.
Además del dominio de la lengua y el contexto sociocultural, en
el grado de dificultad al expresar sentimientos y emociones en
lenguas diferentes a la L1 pueden influir: (a) la oportunidad de
expresar emociones, ya que se puede dominar una lengua pero que
no se den las circunstancias para poder usarla en el ámbito
emocional y, por tanto, puede decaer la capacidad para expresar
emociones en dicha lengua; (b) la capacidad de interpretación y de
expresión de sentimientos de la persona, que constituye un factor
psicológico relacionado con las habilidades sociales, en concreto, las
afectivas; (c) el tipo de interlocutor y la socialización (por ejemplo,
la informante ID25 comentó que, si bien su L1 es el italiano, se
sentía igual de cómoda expresando sus emociones en francés, ya
que se ha acostumbrado a usar esta lengua con sus mejores amigas
en la actualidad, quienes tienen esa lengua como L1). También, las
respuestas de varios informantes muestran que tanto la
aculturación emocional como el aprendizaje de los conceptos
emocionales son aspectos sustanciales para entender este
fenómeno. Por tanto, coincidimos con Dewaele (2013) quien
relacionó la socialización con el aumento de uso de la L2 para
expresar emociones de forma más eficiente, y también con Pavlenko
(2005: 42) quien puntualiza que “no single coherent story [can] be
told about the relationship between emotions and multilingualism”.
La gran cantidad de factores identificados y la variedad de
respuestas aportadas por los informantes del presente estudio
constituyen una prueba de dicha afirmación.
8. CONCLUSIONES
El presente trabajo pone de manifiesto la importancia del
aprendizaje y uso del lenguaje emocional para la adquisición de una
alta competencia sociopragmática en una L2, así como la necesidad
de socialización y aculturación para una eficaz expresión de
emociones y sentimientos en dicha lengua.
Desde el punto de vista didáctico, es de especial relevancia
mostrar a los estudiantes que la lengua que aprenden puede ser
igual de emocional que su L1, además de incidir en las similitudes y
equivalencias (a veces muy comunes) en la expresión de la emoción
entre su L1 y la L2. Asimismo, es preciso que, en nuestro trabajo en
clase, prestemos más atención a la enseñanza de conceptos y
guiones emocionales (Gómez Molina, 2004) puesto que, como se ha
revelado a partir de los resultados del presente estudio, la dificultad
en la expresión emocional en una L2 se debe principalmente a la
falta de vocabulario, y que, al mismo tiempo, motivemos a nuestros
estudiantes para que busquen oportunidades de interacción
auténticas y en contextos de inmersión lingüística. También, gracias
al tratamiento cualitativo de los datos, hemos podido confirmar
varios de los hallazgos en materia de multilingüismo y
emocionalidad obtenidos en los estudios de Dewaele y Pavlenko,
sacando a relucir una serie de factores que parecen influir en la
lengua preferida para expresar emociones como, por ejemplo, la
frecuencia con la que se habla sobre temas emocionales, el nivel de
emocionalidad percibida en la lengua del interlocutor y las
experiencias vitales del hablante.
Ahora bien, es necesario reconocer una serie de limitaciones a
las que se enfrentó la presente investigación. En primer lugar, y a
pesar de la naturaleza cualitativa del estudio, el tamaño muestral
fue muy reducido y su composición bastante homogénea (edad y
nivel educativo similares en todos los informantes). Adicionalmente,
los datos recogidos a través del BEQ no permiten ahondar sobre
algunos factores que consideramos relevantes en el estudio de las
emociones: por ejemplo, si hubo algún tipo de inmersión lingüística
en el pasado, el tipo de pedagogía instruccional, el contexto
lingüístico actual en el que se encontraban los informantes (si vivían
en sus países de origen o en un país de acogida), la frecuencia de
habla sobre temas emocionales, entre otros.
Por tanto, en futuras investigaciones sería de especial interés
examinar los aspectos señalados, incluyendo además la medición
del grado de aculturación que presenta el hablante, a pesar de que
dicho grado pueda inferirse de la red de interlocutores y de la
frecuencia de uso de las diferentes lenguas habladas. En
multilingüismo se ha investigado bastante el sentirse diverso
cuando se usa una lengua en relación con ciertos rasgos de
personalidad, pero existen pocos estudios que se preocupen por si
el desarrollo de las habilidades sociales y emocionales y la
inteligencia emocional se relacionan con la percepción del peso
emocional en una lengua (Ożańska-Ponikwia, 2013), estudios que
se centren específicamente en poblaciones inmigrantes y su
percepción de identidad al cambiar entre sus diferentes lenguas
(Panicacci & Dewaele, 2017, 2018), o estudios que examinen
aspectos concretos del vocabulario emocional que utilizan estos
inmigrantes (Bustos-López & Mavrou, 2017; Mavrou & Bustos-
López, 2018, en prensa). Adicionalmente, los casos llamativos con
los que nos encontramos y que son más complicados de analizar,
apuntan a una necesidad de profundizar en el tipo de experiencias
vitales que se relacionan con el peso emocional de una lengua ya
que, por ejemplo, dicho peso emocional puede variar cuando se
tiene una pareja de una realidad sociocultural diversa tal y como
se reveló en el presente estudio o porque en un trabajo, que tiene
algún tipo de conexión con aspectos emocionales, es necesario usar
la L2.
No queremos terminar este trabajo sin recordar que la
competencia plurilingüe es una noción fluida (Piccardo, 2013), así
como una realidad compleja, ya que las variables sociobiográficas
afectan a las personas, las lenguas se influencian entre sí, y la
relación entre las culturas y sus lenguas es también cambiante
(Consejo de Europa, 2002). De la misma forma, las emociones de
los plurilingües varían en función de las experiencias y de los
apegos. Por tanto, es imprescindible continuar con la investigación
en el campo de las emociones y la adquisición de lenguas, de
manera que podamos comprender aquello que pueda afectar a las
emociones y reconocer los aspectos lingüísticos o culturales que
pueden facilitar su expresión.
NOTAS
1. Pavlenko (2008: 150) define los conceptos emocionales como “prototypical
scripts that are formed as a result of repeated experiences and that involve
causal antecedents, appraisals, physiological reactions, consequences, and
means of regulation and display”. Dependen de tantos factores que es razonable
asumir que los conceptos emocionales varían en función de la lengua hablada
y de las personas, llegando a ser distintos entre hablantes monolingües y
bilingües (Pavlenko, 2008).
2. Nadie adquiere una lengua como lo haría con otra disciplina: la lengua guía y
filtra nuestras relaciones, desafía profundamente no solo nuestros anclajes
adquiridos, sino también afectivos, simbólicos, imaginarios, así como nuestros
valores”.
3. El presente estudio se enmarca en el proyecto: Emoción, memoria, identidad
lingüística y aculturación emocional: Su influencia en el aprendizaje de español
como lengua de migración (EMILIA)” (Ref. Ffi2017-83166-c2-2-r, Convocatoria
2017 Proyectos de I+D+i, del Programa Estatal de Investigación, Desarrollo e
Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad).
4. Aquellos informantes cuya L1 era distinta al inglés, señalaron que tenían un
nivel de dominio lingüístico en dicho idioma bastante alto.
5. Las respuestas de los informantes se proporcionan sin corrección o
modificación, aunque se puedan apreciar errores en la lengua empleada, puesto
que se consideró necesario presentar muestras reales de lengua que reflejasen
las percepciones de forma “sincera”, es decir, en las que la reflexión y su
significado prevaleciesen a la forma.
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ANEXOS
Respuesta
ID
L2 more emotional.
ID1
Since Spanish and Italian share that “passionate vibe”, L3 Italian
isnt felt as a distant language to express my emotions; more or
less like Id do in Spanish. However, I express myself in English
differently: being more accurate and, sometimes, even in a
calmer way. L4 would be ruled out since my overall linguistic
competence is quite... horrible.
ID2
Depends on the person Im speaking to.
ID3
For me in English emotional words and sentences are used like a
cliché.
ID5
I feel like I express better my emotions in the language I learned
those emotions, L1.
ID6
English always felt like my first language so when I say
something emotional in English it feels more sincere.
ID7
litaliano rappresenta tutte le emozioni e gli stati danimo, il
francese rappresenta i momenti di gioia ma anche di stress e
tensione rispetto al lavoro, linglese rappresenta la tranquillita e
la spensieratezza quando conosci nuove persone, larabo
rappresenta i sentimenti di spensieratezza e allegria tra amici e
partner [El italiano representa todas las emociones y los estados
de ánimo. El francés representa momentos de felicidad, pero
también de estrés y tensión por el trabajo. El inglés la
tranquilidad y la despreocupación cuando conoces gente nueva,
el árabe representa los sentimientos de serenidad y alegría
gracias a los amigos y a la pareja].
ID8
Sí, pero he de decir que esta relación emocional con cada lengua
varía según el tiempo y según las experiencias vitales También
tengo muy en cuenta la L1 de la persona con la que hablo, y
cuando se trata de una persona francófona, o anglófona, etc., y
hablamos en esta lengua sobre algo emocional, me hace el
mismo efecto que si fuera en mi lengua materna porque, de una
forma, el mensaje que me llega es que esas emociones las está
viviendo exactamente de la forma en las que me las está
comunicando, y tienen para mí más impacto, de alguna manera.
No sabría bien cómo explicarlo. El francés, por ejemplo, no lo
elegiría nunca para una conversación sobre mis emociones,
ID10
porque mi relación con esta lengua es más académica, etc., pero
una buena amiga francófona hablándome en su lengua materna
consigue que para mí el francés cobre ese significado emocional.
Più dalla lingua 31ramati dalle persone con cui parlo e dal
contesto [Más que de la lengua, depende de con quién estoy
hablando y del contexto].
ID12
Currently English is the language I have the most opportunities
in which to actually express my emotions because most of my
conversations in Spanish are superficial or study and needs
related.
ID20
Since every language represents at the same time a culture, a
society, etc. and is also linked to life experiences, I can of course
be in a different emotional state when speaking one language or
the other. English is a language that I use actively almost
exclusively for work, thus it is rather a neutral language for me.
As for Spanish, it is possibly the language that I like the best as
it is mostly linked to fun activities and experiences. French is a
language that I never really liked but considered useful and that
I ended up using in my everyday life. It has rather become a
language that I need but not necessarily prefer to speak.
ID21
The significance is feel as I learned it for the first time.
ID22
English was my language for work and for my daily life for many
years. Arabic (Moroccan dialect) is the language of day to day
life now and French is currently the language for work.
ID24
Come scritto sopra, litaliano è la lingua con cui posso esprimere
appieno le mie emozioni. Ciononostante, alcune delle mie
amicizie più strette sono francofone e la lingua della nostra
relazione è appunto il francese. Con loro riesco perfettamente ad
esprimere le mie emozioni e a comunicare i miei pensieri in
francese [Como he escrito arriba, el italiano es la lengua en la
que puedo expresar completamente mis emociones. Aunque,
algunas de mis mejores amigas son francófonas y la lengua de
nuestra relación es el francés. Con ellas consigo perfectamente
expresar mis emociones y comunicar mis pensamientos].
ID25
My mother language has a stronger impact.
ID27
L2 and L3 make easier to express emotions; much depends also
on the counterparts I am talking too. He or she needs to feel
comfortable with regards to the language I am using when
talking to him/her, hence I adapt accordingly.
ID33
English is a language that I have been taught since a very young
age and at school everything was taught in English.
ID36
Different emotions (and the gravity of these emotions) go with
different language. If I am in a small dilemma its probable I will
ID38
think about it in English or Spanish in order to 32ramatize it a
bit in my head. If I have to think through something serious its
going to be in Greek.
Spanish is my first language so for me it’s easier to express
myself, but at the same time I find Greek language more
emotional over English and Norwegian because it’s a language I
learnt just to communicate with people I liked or loved.
ID39
Spanish also because I need to use it more often and with more
people on a daily basis and I feel this two languages can express
my feelings more intense
ID40
Tabla 1. Peso emocional de las diferentes lenguas
Respuesta
ID
Context and company would be decisive factors when choosing
between L1 and L2 to express my emotions.
ID2
So mainly Spanish.
ID3
In Spanish it feels to me that when you use emotional words and
sentences have more significant meaning.
ID5
L1, Spanish.
ID6
L1 and English L3.
ID7
Litaliano resta per me la lignue più appropriate.
ID8
Cuando se trata de mis emociones, y siempre dependiendo de
las lenguas que hable mi interlocutor, elijo, en orden, el español,
el árabe marroquí o el inglés. El árabe, por ejemplo, no se usa
en las conversaciones esporádicas, por lo que es una lengua con
la que es difícil crear un vínculo emocional, pero aun así le tengo
mucho más cariño que, por ejemplo, al francés, porque me
encanta y me gusta practicarla en sus contextos de uso, aunque
sean siempre formales (y por lo tanto, no manifiesto con ella mis
emociones).
ID10
Own language is more appropriate
ID11
Para mí es s fácil mostrar afecto y cariño cuando no utilizo mi
lengua materna. Supongo que como persona introvertida recurro
a otra lengua como vía escapatoria.
ID14
Only Moroccan Arabic because I work in Morocco and my partner
is Moroccan.
ID15
L2 because even if I live in my country, my partner is Italian and
is the language that we usually use to talk, also we used to watch
Italian movies, we go frequently in Italy and most part of our
friends here are Italian.
ID16
I feel that English is the most significant language to express my
feelings, because it is the language that I use with my husband.
ID18
English is currently the proper language of my emotions, though
it could change if I were to return to Mexico.
ID20
Its more appropriate when it is a cultural feeling.
ID22
Italian I guess because I feel more attached to my mother tongue
therefore emotions look more real and with a deeper meaning.
It is harder though to express them in certain circumstances.
ID23
But there isnt a more appropriate language of my emotions.
ID27
L1.
ID29
L1 is more appropriate for expressing emotions.
ID30
In my mother tongues.
ID31
I consider Galician more appropriate.
ID32
L2 and L3 makes is easier to express emotions.
ID33
L1 y L3 most people I know and talk about emotions speak in
those languages.
ID34
Greek and English are the languages that I use the most. It is
easy to express in those two language since they have the same
significance.
ID36
When I have to express my emotions suddenly, I do prefer L1
and L2.
ID37
L1 and L3.
ID39
The language of my emotions can be my native one (Romanian)
but also Spanish.
ID40
Tabla 2. Lengua considerada como más apropiada para expresar
emociones
Respuesta
ID
Temas emocionales: mayor facilidad con L2 y L3
Its easier to me to speak about emotions in my L5 (I was living
in Beijing for two years till last month). When I speak Chinese,
even if I have Hsk 6 level (like C2), but I always feel like a little
girl, because the culture there makes me more shy or more
humble, not being able or allowed to express myself freely
(otherwise Im afraid of being impolite). So I have this role, like
an adorable little girl, that cannot express deepest feelings but
can say her superficial feelings like a little girl not caring about
what others will think about it.
ID9
L2 frequento più italiani.
ID16
It is easier in L2 but more difficult in L3. Example: feelings of
love.
ID22
Easier because my first language is German but not the standard
German (Hochdeutsch) but a local dialect which does not exist
in writing. Hence, I am a bit jumping between my dialect (which
I consider my true mother tongue) and standard German. With
L2 and L3 I have no such jumping as I only learned the
standard language and no dialect.
ID33
Temas emocionales: mayor dificultad con L2 y L3
Its just you can use more words to correctly express your
emotions, for example theres are certain that there isnt in
English so I would have to gather how I feel and express it.
ID7
A volte perché difficile perché ci sono incomprensioni dovute alla
lingua diversa per entrambi gli interlocutori. Esempio classico:
nelle discussioni con il mio fidanzato spesso , se parliamo in
francese , che non perché la lingua madre di nessuno dei due, si
creano incomprensioni dovute a parole fraintese [A veces es
difícil porque hay malentendidos debidos al idioma diferente de
ambos interlocutores. Un ejemplo clásico: en conversaciones con
mi novio, a menudo, si hablamos en francés, que no es la lengua
materna de ninguno de los dos, se crean malentendidos debido
a palabras malinterpretadas].
ID8
De forma natural, creo que es más difícil hablar de sentimientos
en una lengua que no sea la materna. Pero también creo que es
cuestión de habituarse. Al inicio de mi relación con una persona
que no habla mi lengua materna, tenía algunas dificultades y
deseaba que esta persona aprendiera español para que pudiera
entender detalles de algunas palabras que uso para expresarme
en español, detalles que no encuentro en otras lenguas. Muchas
veces el inglés era suficiente, o incluso el árabe marroquí, para
expresar exactamente lo que queríamos, pero en ocasiones no.
Hoy en día, mezclamos las lenguas que conocemos y elegimos la
palabra que mejor expresa lo que queremos decir, del idioma
que sea que tengamos en común, o incluso del español y del
bereber, que no usamos en conversaciones, pero que al ser
nuestras lenguas maternas respectivas cobran un significado
emocional muy superior al árabe marroquí o al inglés. Cuando es
una palabra que la otra persona no conoce, la intentamos
explicar para que la otra persona entienda por qué usamos esa
palabra y qué significa exactamente, ya sea del español, del
inglés, del árabe o del bereber. No sé si es lo que se suele hacer,
pero he de reconocer que a ambos dos nos maravillan las
lenguas. Cuando se trata de otras personas, evito mezclar
lenguas y suelo escoger el español o el inglés, dependiendo de
las lenguas que hable mi interlocutor.
ID10
Il mio vocabolario perché meno ricco ed ho bisogno di riflettere
di più [Mi vocabulario es menos rico y necesito reflexionar más].
ID12
Considero que es más difícil hablar de temas emocionales en
otras lenguas. Seguramente no tiene nada que ver, pero quizás
la conexión entre las áreas cerebrales donde se almacenan los
recuerdos/emociones y el área del lenguaje se establece mucho
más rápido si el cerebro puede recurrir a la lengua nativa.
Personalmente, cuando me expreso en mi L1, tengo un
repertorio lingüístico mucho más vasto y, por ende, me es más
fácil relatar cualquier cosa. Si no, ¡no estaría contestando este
cuestionario en español!
Otro tema que me parece interesante son las respuestas
reflejas que uno tiene al quemarse, caerse, hacerse daño, etc.
(por decirlo de alguna forma). No en qpunto dejamos de
decir joder a decir fuck o tfu o lo que sea en otra lengua
que dominamos.
ID14
Normally I use only Italian language. For me is a little difficult
talk about emotional topic and if I have to talk about this I cant
express myself at all in another language.
ID15
I find really difficult to talk in English about my emotions because
my husband doesnt understand well that language, and I feel
really difficult to express my feelings in Arabic which is his L1.
ID18
It is very difficult because of the lack of terminology.
ID19
When I am very angry, it is more difficult to appropriately
express myself in my second language because I feel that I have
a lack of words. This may be in part because even in my native
language I do not use curse words, and Ive had difficulty finding
adequate replacement expressions in Spanish. Apart from that,
I do not note a difference in difficulty in my ability to express
myself in my first or second language. In Choctaw (third
language) I sing a few very happy hymns, but apart from that I
do not use it to express emotions.
ID20
Come scritto sopra, è sicuramente più difficile in inglese perché
il mio lessico è meno ricco e le occasioni di esprimere le mie
emozioni sono più rare. Rispetto al francese invece, è più faticoso
per me rispetto allitaliano però mi sembra di riuscire ad
esprimermi in modo soddisfacente: nonn mi capita di non riuscire
a comunicare le mie emozioni se intendo farlo [Como he
dicho anteriormente, seguramente es más difícil en inglés
porque mi vocabulario es menos rico y las oportunidades para
expresar mis emociones son más reducidas. En cuanto al
francés, es más difícil para que el italiano, pero me parece
que puedo expresarme satisfactoriamente: no me sucede que no
ID25
sea capaz de comunicar mis emociones si mi
intención es hacerlo].
Of course it is a millliiooooooonnnn times for difficult! When you
get all emotional its hard to think!
ID26
As mentioned previously, L1 language is richer than L2 and this
is the only difficulty I face. Also, as L1 is my mother tongue, its
easier for me to express my feelings when emotionally charged.
ID30
It is clearly more difficult since sometimes you do not have the
pertinent words or expressions and things can be misunderstood.
But I also love the feeling of being able to express the same
emotions or feelings in different languages since it forces you to
analyse them from different perspectives.
ID31
The third language is a bit difficult. Is a colder language and I
feel like I cannot express all munchies feelings in that language.
ID36
There is a difference if I do not know the right vocabulary.
ID37
Because I feel the words have less intensity.
ID40
Tabla 3. Grado de facilidad o dificultad que supone hablar sobre temas
emocionales en las L2 y L3
Respuesta
ID
Temas emocionales: sin diferenciación entre lenguas
The only difference I really feel between my native language and
the acquired languages is that the words dont feel so strong in
my acquired languages, in a sense that I might express myself
more directly in a foreign language without realising or even
knowingly that it may sounds impolite or harsh. This can cause
me being more rude or brave or hurtful. If I had to say the exact
same thing in my mother tongue, I would probably say it in a
more sophisticated manner.
ID21
Theres no difficulty in talking about emotional topics in different
languages. When using my L1 it feels deeper sometimes as
explained above whereas when using other languages theres a
sort of emotional detachment due to the fact Im not using my
L1.
ID23
It is easy. I can use both depending on the other person I am
chatting. Obviously, I prefer my mother tongue as I may use
some more words to say the same thing. That is somehow more
poetic and it has a stronger impact, in terms of feelings.
ID32
Maybe it reduces the pressure generally but not in my case
really. I prefer to be able to give all the necessary gravity to what
I am going to say.
ID38
I think I can talk about emotional topics both in my L2 and L3
with no special difference because I use those languages to
communicate with friends, which means in a way that I got used
to that.
ID39
Temas emocionales: el grado de dificultad es relativo
Again, itd depend on context.
ID2
It is easier for me to speak in Spanish unless I’m speaking about
love, then it is easier for me to speak in English.
ID5
In my L2 I feel absolutely comfortable so it´s not more difficult
at all. However, if I had to speak about emotional topics in
German or French it would be more difficult. But the main reason
would be the fact that I lack vocabulary.
ID24
Sometimes it is easier to talk in a different language about your
emotions, especially of your feelings, since the language is
somehow a filter.
ID27
º
Tabla 4. Grado de dificultad relativo o indiferente que supone hablar
sobre temas emocionales en las L2 y L3