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1. INTRODUCCIÓN
El estudio de los diminutivos suele enfocarse en su marca flexiva como cuantificador de
tamaño y en su interpretación valorativa en el medio social, mientras que la adquisición de
estos resulta poco desarrollada; es por este motivo que en la investigación que aquí
presentamos, tenemos como objetivo principal proporcionar evidencias sobre la relación
tamaño-afecto que se advierte en la adquisición del afijo -it- y que representaremos ‒para
explicar este proceso‒ a partir de la teoría semántica de la subjetivización (Langacker, 1990).
Entrando en materia, partimos de una definición acerca de los diminutivos, pues resulta
complejo designarle un significado general cuando se considera tanto su acepción básica de
cuantificador de tamaño, como sus nociones de valoración. Así, González Ollé (1962: XXII)
lo expresó de la siguiente manera: “Y denomino sufijos diminutivos a aquellos que, si bien se
aplican igualmente a otras especies gramaticales, en los substantivos pueden indicar
disminución de magnitud, aunque no siempre ejerzan tal función ni siquiera sea la más
frecuente en ellos”. Por su parte, Reynoso (1997: 419) se pregunta: “[…] si el diminutivo es
una marca dimensional, ¿por qué la “disminución” en entidades poco o nada concretas de la
realidad?”. Lo expuesto anteriormente permite observar el punto de partida de este estudio,
debido a que no solo incluye el sentido cuantificador de los diminutivos, sino también su uso
afectivo.
En lo que respecta a la adquisición temprana del español, el estudio de Aguirre, Albalá y
Marrero (2005) aborda el tema de los diminutivos desde distintos ámbitos: morfológico,
fonoprosódico, semántico y pragmático, lo que permite analizarlos desde diferentes niveles
lingüísticos y, por ende, considerar las diversas nociones que los hablantes asignan y que no
corresponde, en muchos casos, solo al cuantificador de tamaño. De esta manera, varios datos
de esta investigación concuerdan con nuestros resultados que expondremos más adelante;
también se sabe que los niños reciben un input con más diminutivos que aumentativos y con
valoraciones, como las propone Zacarías (2006), afectiva y meliorativa (para mejorar o
atenuar el carácter negativo), así como también el significado de intensificador y atenuador
(en ese orden), esto es, el diminutivo parece ingresar al léxico infantil a través de la noción
afectiva.
Por otra parte, la teoría semántica que usamos para explicar nuestra propuesta de
análisis, la enfocamos en el concepto de dominio cognitivo formulado por Langacker (1991).
Este término se refiere a que un significado posee diversos conceptos que, en forma conjunta,
lo construyen. Por ejemplo: “pedales” forma parte del dominio cognitivo “bicicleta”; también
hay un Conceptualizador (sujeto) que es el que “arma” o “construye” los distintos conceptos
del dominio cognitivo, a partir de sus experiencias socioculturales.
En cuanto al dominio cognitivo del diminutivo, Zacarías (2006: 56) presenta la siguiente
explicación:
A pesar de que la comparación es contra la norma de tamaño, la noción de disminución dentro del
dominio cognoscitivo produce inferencias positivas, como afecto o ternura hacia las entidades
pequeñas; o bien, inferencias negativas, puesto que, cuando un objeto es demasiado pequeño, es
juzgado como algo poco atractivo o despreciable.
Esta afirmación resalta que, dentro del dominio cognitivo del diminutivo, el
Conceptualizador tiene diferentes posibilidades según su experiencia, por lo que puede usar
el significado a partir de una relación entre lo pequeño y el afecto o ternura que deriva en un