79
3.3. Noruega como integrante del Espacio Europeo de Educación
Como ha quedado señalado, las directrices en torno al plurilingüismo y a la consideración
de las lenguas extranjeras, plasmadas en el MCER (2001), llevan a los gobiernos de los países
de la UE a desarrollar medidas que se adapten a las nuevas exigencias y, de igual modo, esta
preocupación está presente en el ámbito político noruego (Danbolt, 2012).
De hecho, Noruega, como parte integrante del Espacio Europeo de Educación, es uno
de los primeros países de Europa que ha cumplido con los objetivos establecidos en el Proceso
de Bolonia (Izquierdo, 2007). Con la publicación del informe Kultur for læring -Una cultura
para el aprendizaje- (Utdannings- og forskningsdepartementet, 2003), el Ministerio de
Educación e Investigación noruego introdujo una de las medidas esenciales para el estudio
que nos ocupa, es decir, la obligatoriedad de una tercera lengua extranjera, además del
alemán y el francés, desde el octavo curso de la Educación Secundaria Inferior. De modo
similar, la publicación ministerial, en 2005, del plan estratégico denominado Språk åpner
dører -Las lenguas abren puertas- supuso el germen de la reforma educativa que habría de
llegar un año después; en dicho plan se destaca la importancia de la competencia en lenguas
extranjeras como modo de incrementar la tolerancia y combatir prejuicios culturales
(Danbolt, 2012), haciendo hincapié así en una competencia intercultural relevante en el
MCER.
3.4. La reforma educativa noruega y sus consecuencias en la enseñanza de E/le
La reforma educativa denominada la Kunnskapsløftet -Promoción del conocimiento-,
también conocida como KL06 o K06 (Kunnskapsdepartementet, 2006), afecta a todos los
niveles escolares de la educación secundaria. Aprobada en agosto de 2006, entró en vigor a
partir del curso escolar 2007-2008. De acuerdo con esta reforma, se equipará la enseñanza
de E/le (comienzo, número de horas, objetivos, tipo de evaluación, etc.) a la del resto de
lenguas extranjeras (Izquierdo, 2014a). El español, lengua tradicionalmente considerada por
los estudiantes como la tercera elección en la etapa de secundaria (alemán, primera y
francés, segunda), se convierte así en la LE preferida por el 45% de los estudiantes de
Primaria y Secundaria según datos ofrecidos por la Dirección Nacional de Educación y
Capacitación noruega (Utdanningsdirektoratet-UDIR, 2013) y lo mismo ocurre en Bachillerato
(Utdanningsdirektoratet-UDIR, 2013). Mientras se produce un proceso de descenso o, al
menos, de estancamiento en la enseñanza reglada del alemán y del francés, un vertiginoso
aumento empieza a tener lugar en la del español con las lógicas implicaciones positivas, pero
también negativas para el aula de E/le noruega (Danbolt, 2012; Izquierdo, 2014b: 23).
En la reforma mencionada se recoge el plan de estudios para cada asignatura (horas de
enseñanza, competencias, objetivos, evaluación, etc.). El læreplan i fremmedspråk (currículo
de lenguas extranjeras) se divide en dos niveles. El nivel I, impartido en la Educación
Secundaria Inferior (cursos 8º, 9º y 10º) y el nivel II, que solo se ofrece en la Educación
Secundaria Superior (cursos 11º, 12º y 13º); solo en caso de que no se haya cursado ese
idioma en la Educación Secundaria Inferior algunas escuelas sí ofrecen el nivel I en la
Educación Secundaria Superior. Al finalizar, el estudiante debe haber obtenido los niveles I y
II de un mismo idioma o dos niveles I de dos idiomas.
Según el KL06, los estudiantes muestran competencia en situaciones concretas
utilizando conocimientos y habilidades para resolver tareas y desafíos complejos en las áreas
de educación, ocupación, vida social y personal. El currículum divide las competencias, que