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radica en determinar cuáles son los factores que se relacionan con una relación igualitaria
o de poder. Brown y Gilman (1960: 258) mencionan la fuerza física, la riqueza, la edad, el
sexo y el papel institucionalizado en la iglesia, en el estado, la armada o la familia. Sin
embargo, estos factores no parecen tener vigencia en la actualidad, ya que, como advierte
Medina López (1990: 632-633), no hay que olvidar la fecha de publicación de este artículo
seminal y que el poder prevalecía entones en gran parte de las relaciones humanas, frente
a lo que sucede en la actualidad.
Los estudios sobre discurso y cortesía (Bravo 2004, Calsamiglia y Tusón 2007,
Escandell 1995, Kerbrat-Orecchioni 2004), así como los centrados exclusivamente en el
estudio de las formas de tratamiento (Garrido Medina 1992, Hickey y Vázquez Orta 1990,
Medina López 1990, Rodríguez Mendoza 2003, Sampedro Mella 2016, Montero Curiel 2011,
Sanromán 2006, Solé 1978, Weinerman 1976, etc.) coinciden en distinguir aquellos factores
sociales o inherentes a ambos interlocutores –edad, sexo, profesión, nivel sociocultural…–
del contexto en el que interactúan y la relación que mantienen en el mismo –tenor
interpersonal, en términos de Halliday (1978, 1999)–, de acuerdo con la asignación de
poderes, la formalidad de la situación, el rol de los participantes, su conocimiento mutuo o
su proximidad afectiva.
Gran parte de los trabajos experimentales sobre las formas de tratamiento en el
español castellano destacan la relevancia de las variables relativas al interlocutor, en
especial su edad, seguida de su nivel sociocultural (Aguado Candanedo 1981, Aijón Oliva
2009, Sampedro Mella 2016, Alba de Diego y Sánchez Lobato 1980, Blas Arroyo 1994,
1995; Borrego et al. 1978, Morín Rodríguez 1997). Blas Arroyo (1994: 8) señala, asimismo,
que el tú se asocia con otros parámetros psicosociales como la solidaridad, la familiaridad,
la confianza o el trato igualitario, atributos cuya relación con la cortesía se niega u omite
implícitamente. El pronombre usted, por su parte, tiende a ser considerado una estrategia
más de cortesía, frente al tú, propio de situaciones de familiaridad, en las que predomina
un trato próximo e igualitario. En una línea similar, la RAE (2009: 1250) menciona los
siguientes aspectos:
Intervienen en la elección de las formas pronominales de tratamiento la confianza que
exista entre los interlocutores, la cercanía, la solidaridad, la intimidad, el respeto, el
nivel del que recibe el trato en relación con el de quien lo otorga, la situación
comunicativa y su grado de formalidad, además de otros factores similares.
No existe, por tanto, unanimidad en torno a los factores que determinan el tipo de
relación e influyen en la elección del tratamiento (Ghezzi y Sampedro Mella 2015, Sampedro
Mella 2015) en el español castellano o en las restantes variedades lingüísticas hispánicas.
En cambio, sí se puede hablar de variables relativas al emisor, al interlocutor y a la situación
comunicativa, y cómo la combinación entre ellas puede dar lugar a una situación de
jerarquía o simetría, que se manifieste en una selección concreta de las formas tú o usted.
Además, el español castellano, frente a otras lenguas próximas –francés, portugués…– y
variedades, emplea con mayor profusión el tuteo que el ustedeo (Matte Bon 1995: 240). La
razón podría obedecer a que el español centro-norte peninsular está considerado como una
cultura de acercamiento que, frente a las de distanciamiento (Albelda Marco y Briz 2010,
Borrego Nieto 2013, Briz 2007, Grupo CRIT 2003, 2006) se caracterizan por el uso de
estrategias de cortesía positiva, recursos valorizantes, mayor contacto físico, etc. Las
culturas de distanciamiento, por su parte, como la anglosajona o la francesa, prefieren