términos semánticos. Dentro de una misma lengua, no habrá una regla estable que
prediga qué SSNN definidos tendrán una lectura débil. En los casos en los que no se
convencionalice el artículo, seguirá empleándose un nombre escueto. De esta forma,
en las expresiones de referencialidad débil tendremos una situación de competición
entre presencia y ausencia de artículo con un alto nivel de idiosincrasia. Entre lenguas
diferentes, se producirán fenómenos de variación en gran parte arbitrarios, y en parte
dependientes del grado de gramaticalización del artículo definido, es decir, del punto
alcanzado por el artículo en su extensión, en detrimento de los nombres escuetos.
Diría que este es el caso visto anteriormente del español y del italiano: el italiano
presenta un estadio evolutivo más avanzado que el español, por razones que no son
fáciles de precisar, y esto resulta en un número mayor de expresiones con artículo en
terrenos propios de los nombres escuetos. El proceso de convencionalización de los
definidos débiles, por tanto, puede verse como un caso particular de los procesos de
gramaticalización.
Sabemos que la competición entre definidos y escuetos se manifiesta sobre
todo en las posiciones de objeto directo y de complemento preposicional, y que no
afecta a la posición de sujeto, ni al objeto indirecto (ni, en el sentido que he analizado
aquí, a las posiciones predicativas). Se trata de una situación característica de
posiciones o funciones con un grado menor de independencia referencial, en las que
el SN definido o el nombre escueto deben estar regidos por un núcleo verbal o
preposicional (véase Himmelmann 1998 para la tesis de que la gramaticalización de
los artículos se ve bloqueada por los contextos preposicionales, en los que se tiende
a mantener esquemas sin artículo). Seguramente no es casual que los entornos de
competición entre definidos y escuetos coincidan con los entornos en los que se
observan interpretaciones débiles del artículo definido. Si todo esto está bien
encaminado, nos permite además dar forma a una generalización que trasciende la
distinción entre sincronía y diacronía: los entornos en los que la gramaticalización del
artículo se ve bloqueada desde el punto de vista diacrónico son también los entornos
en los que la distribución del artículo deja de ser regular y predecible (a partir de la
condición de unicidad) desde el punto de vista sincrónico. La integración de la
perspectiva aplicada, en lo que respecta a la enseñanza del artículo en el campo de
E/LE, parece fácil: esos mismos entornos son, obviamente, los que configuran un
obstáculo para los estudiantes, al no permitir un reconocimiento de los hechos basado
en la lógica de la unicidad -es decir, en la interacción de semántica y pragmática- y
obligar a la memorización de casos particulares y arbitrarios8.
Concluyo retomando las ideas fundamentales de lo expuesto:
1. Todo lo que es esencial en el funcionamiento del artículo definido en una lengua
como el español puede explicarse a partir de la noción clásica de unicidad. La
condición de unicidad es el significado codificado en el artículo y subyace a toda la
variedad de usos y valores que se observan, incluso a los que aparentemente
infringen la condición, como las interpretaciones débiles.
2. A pesar de ello, hay varios aspectos de los definidos débiles que escapan al alcance
de este principio: su distribución es impredecible en términos semánticos porque está
limitada por restricciones léxicas; las diferencias interlingüísticas tampoco obedecen
a un patrón regular; la alternancia, posible o imposible, con los nombres escuetos es
de nuevo impredecible, y muestra además que las dos clases de expresiones compiten
en muchos casos como formas de comunicar el contenido de la definitud débil, es
decir, la presencia de alguna instanciación de un tipo abstracto único. Por todo ello,