La diátesis media en la interfaz léxico-sintáctica y su aplicación para
la enseñanza de las oraciones con “se” en E/L2
The middle Diathesis in the syntax-lexicon interface and a learning
application of sentences with “se” in Spanish as Second Language
José María Escribano Angulo
Universidad Complutense de Madrid
jmescribano@ucm.es
RESUMEN
En este artículo, recogemos algunas reflexiones que se han realizado sobre la categoría de
diátesis media, habitualmente vinculada a la presencia del clítico se. Esta partícula muestra
una gran riqueza funcional, cuya presencia acarrea modificaciones tanto para la sistematicidad
sintáctica como para el léxico, en la denominada interfaz léxico-sintáctica. Para ello,
mostramos cómo su presencia actúa en relación con las distintas capas de tipología verbal en
la remoción de los argumentos verbales. Aportamos también algunas reflexiones sobre una
tipología de verbos medios que consideramos eficaz para la enseñanza de esta partícula en la
didáctica del español como lengua extranjera.
Palabras clave: diátesis media, remoción de sujeto, remoción de objeto, verbos medios, español como
lengua extranjera
ABSTRACT
In this paper, we collect some reflections that have been done on the category of middle
diathesis, usually linked to the presence of the clitic se. This particle shows a rich functionality,
which presence modify syntactic consistency and lexical disposition, in the so-called lexicon-
syntax interface. We register how their presence acts in relation to the different verbal
typology in case of remove arguments of the sentence. We also provide some reflections in
the field of Spanish as Foreign Language to consider middle verbs as essential for the best
understanding of values presented in se particle.
Keywords: middle diathesis, subject removal, object removal, middle verbs, Spanish as Foreign
Language
Revista Nebrija de Lingüística Aplicada a la Enseñanza de Lenguas (RNAEL) ISSN 1699-6569
Vol. 15 Núm. 31 (2021) doi: 10.26378/rnlael1531458
Recibido: 30/08/2021 / Aprobado: 12/12/2021
Publicado bajo licencia de Creative Commons Reconocimiento Sin Obra Derivada 4.0 Internacional
1. INTRODUCCIÓN
Diátesis es un término que proviene de la gramática del griego clásico con el
significado de ‘disposición’1. Como noción abstracta, hace referencia a la disposición
activa o pasiva del pensamiento; como noción lingüística, hace referencia a la
proyección de una determinada estructura semántico-sintáctica en una lengua dada
según sea dicha disposición mental. Frente a las diátesis activa y pasiva, de carácter
transitivo (del latín TRANSIRE, ‘transmisión de acción’)2, la media apuntaría a las
construcciones que muestran un sujeto afectado o modificado por el evento verbal,
es decir, en las que no existe una predicación como tal por parte de un agente
controlador. La especificación formal de la diátesis se suele denominar voz, solo que
solo se suele relacionar con la morfología verbal de lenguas como la del griego clásico:
La voz media se define por su ambigüedad o equivocidad entre las otras dos. Su
sentido significativo queda definido por su contexto sintáctico o, en otros casos,
por su semantema […] ¿Se trata acaso de un error de los gramáticos griegos,
basado en su mentalismo logicista, como opinan ciertos comentadores? (García
Gual, 1970: 2)
En español y en otras lenguas romances, que carecen de dicha morfología, este
tipo medio se ha relacionado con la aparición de la partícula se3, por lo que algunos
autores también se han referido a estas construcciones como de voz media o voz
pronominal. Obviamente, esta es una parcelación de carácter general con límites
difusos. Más allá de la indicación de reflexividad prototípica con se, con la supresión
de un argumento o su conversión en oblicuo, resulta difícil transitar por este tipo de
cuestiones gramaticales cuando existe, además, una dispar variación terminológica
que enmaraña el tema mucho más de lo que sería deseable. Por otra parte, este
problema muestra la riqueza de reflexiones aportadas a lo largo de la literatura
gramatical existente sobre el tema4. Joseph Lyons (1986: 385) advertía sobre el
desconcierto que podía causar la terminología existente:
No sólo la terminología tradicional se muestra confusa, potencialmente confusa,
en los tratamientos teóricos de la categoría de voz. Los gramáticos griegos no
supieron apreciar la verdadera naturaleza de las distinciones que señalaban las
diferentes flexiones verbales que denominaron «activa», «pasiva» (es decir,
significando el estado de ser «hecho por» o de «sufrir los efectos de la acción») y
«media»; todo lo cual nos ha dejado con un legado de formulaciones
contradictorias sobre el cometido de la voz, no sólo en las lenguas clásicas, sino
también en muchas lenguas modernas cuya descripción ha sido fuertemente
influida por la gramática tradicional. (Lyons, 1986: 386)
Así, el término de media, μεσάτησ (mesótes) o μέσοσ (mésos), que utilizó
Dionisio en su Gramática, resulta un tanto confuso desde sus principios. Su definición
como ‘el centro’ o ‘el medio’ se relaciona con una conjunción equilibrada de actividad
y pasividad, en cuanto a que la acción es padecida por el propio sujeto que la ejerce;
pero también se ha relacionado con la discordancia entre forma y diátesis (verbos con
desinencias activas de significado pasivo y viceversa). En cualquier caso, el término
se encuentra bien asentado en la descripción gramatical moderna como categoría
lingüística que indica la disposición de los argumentos verbales4: «Recibe el nombre
de diátesis cada una de las estructuras gramaticales que permiten expresar los
argumentos de un verbo y presentarlos de maneras diversas» (RAE, 2009: § 41.1.1a).
En cuanto a su clasificación funcional, se es denominado medio desde dos
perspectivas: una amplia, de la que suele excluirse al reflexivo, al pasivo y al
impersonal (ya que se considera la existencia de un agente activo o activo eliminado),
y una perspectiva restringida, denominándose estrictamente medio al se
anticausativo, con frases del tipo Se rompió la mesa, donde no hay causa específica
del cambio de estado. Además, en otras tradiciones, como la del inglés, se suele
denominar medio al tipo de se que aparece en frases del tipo Estas mesas no se
rompen, en la que no se considera un cambio de estado, sino que la causa del estado
afirmativo proviene de las características inherentes del sujeto.
Para una mejor visión del problema, más allá de la clasificaciones tipológica de
se, en los siguientes puntos se mostrará, a través de una tipología verbal de capas
de base semántica, cómo influye en el significado léxico y en el esquema sintáctico
una configuración diatética media en relación con la presencia de se y la remoción de
argumentos oracionales.
2. PARTÍCULA, SIGNO, CLÍTICO, PRONOMBRE…
Pero antes de comentar estas limitaciones, en cuanto al problema de la terminología,
debemos perfilar qué tipo de palabra es se para poder referirnos a ella con propiedad.
El término partícula nos resulta indudablemente el más neutro, el menos
problemático, aunque pueda alegarse que carece de cualquier característica
definitoria, excepto por su etimológica de ‘pequeña parte de algo’. Ciertamente, se
muestra una escasa entidad fonética y un nulo significado que contrastan fuertemente
con su gran capacidad funcional. Tal como resalta C. P. Otero (2002: 168), esta
partícula no solo resulta ser una sílaba inacentuada, sino que está «compuesta de la
consonante fricativa más común (la fricativa forma parte del inventario consonántico
de todas o casi todas las lenguas) y de una vocal neutra». Es, además, una sílaba no
trabada y, diacrónicamente, recordemos que esta vocal /e/ resulta de apócope usual
(incluso extrema en alguna fase de nuestro idioma).
La otra denominación que se encuentra habitualmente en la bibliografía, ya
desde esa fecha señalada, es la de clítico o clítico subjetivo (ya que se siempre está
ligado al sujeto). Clítico proviene del griego γκλιτικός (enklitikós) con el significado
físico de ‘inclinado’ o ‘torcido’ y se utilizó en fonética para referir una palabra aparente,
es decir, una palabra que, aunque formalmente semeje serlo, fonéticamente necesita
“apoyarse” en otra, ya que carece de independencia fonológica. Entre se clítico y su
verbo, además, solo se admite la inserción de otro clítico (Juan se lo escribió solo) o
algún elemento prefijal del verbo. El problema de esta denominación general quizá
provenga de equiparar en demasía a se con el resto de clíticos, cuyos rasgos son más
distinguibles.
La tercera denominación que se contempla es la de pronombre (también
pronombre átono o débil), que es común en la literatura gramatical en español hasta
el último tercio del siglo XX, no solo por su prototípico carácter pronominal en las
oraciones reflexivas, cuyos usos no pronominales se consideran desviaciones
funcionales del reflexivo histórico5, sino también por una posible influencia de la
gramática del francés, donde el término de voz pronominal es bastante común. Uno
de los problemas que acarrea dicha denominación es contemplar qué rasgos
gramaticales comparten todas estas partículas pronominales. Por último, también es
posible encontrar denominaciones como signo de voz media o voz pronominal, con la
dificultad de justificar cada uno de estos términos.
3. LA CONFIGURACIÓN DE LA DIÁTESIS MEDIA EN RELACIÓN CON EL LÉXICO
Y LA SINTAXIS
Parece aceptable considerar que las propiedades del léxico configuran, al menos en
parte, la estructura morfosintáctica de la oración. A la frontera de rasgos comunes
entre estos dos componentes se la denomina interfaz léxico-sintáctica. Por otro lado,
si consideramos que el léxico es, en cierta manera, la constatación histórica de una
lengua, esta disposición mental o principio cognitivo intencional (concebir actividad o
pasividad) bien podría haber quedado recogida en los rasgos léxicos de los verbos, al
igual que ocurre en algunos nombres deverbales con disposición semántica bipolar:
activa (e.g. juez, el responsable de juzgar) y pasiva (juzgado, el que se ha sometido
al juicio de un juez). Hasta qué punto la estructura sintáctica es independiente del
léxico (ya que es predecible insertar léxico en determinadas posiciones recurriendo a
la selección de papeles semánticos) y hasta qué punto es la intención del hablante la
que fuerza dicha estructura (en el sentido de que la diátesis haya fosilizado estas
estructuras en el devenir histórico de la lengua) resulta un problema complejo6.
Estas apreciaciones se pueden vislumbrar, por ejemplo, con verbos que
parecen especializados en portar una clara distinción diatética activa o medio-pasiva,
por ejemplo, mirar / ver; escuchar / oír. También se han propuesto clases verbales
de claro contenido diatético medio:
Los verbos de media denotan procesos dinámicos de movimiento, cambio, y
estados subjetivos ―emotivos, mentales, sensoriales […]. El orden de los tres
valores refleja la evolución en las lenguas indoeuropeas: a partir del significado de
movimiento, el desplazamiento semántico metafórico determinó el de cambio y,
posteriormente, el de los estados interiores experimentados por el sujeto.
(Regueiro Rodríguez, 2017: 43 y 44)
Comentaremos a continuación algunas de estas cuestiones para una tipología
semántica de verbos que cubren el espectro entre la transitividad prototípica y la
intransitividad más pura modificados con la inserción de la partícula se7.
4. LA DIÁTESIS MEDIA Y EL TIPO VERBAL TRANSITIVO
Cómo se conforman las características temáticas y estructurales de una oración con
la aparición de se y la remoción de argumentos supone profundos interrogantes
debido a la cantidad de variables que habría que tener en cuenta, tales como la
cuestión aspectual, la determinación del sustantivo o la posible modificación adverbial
de la oración.
En la siguiente tabla, que luego compararemos con la de otros tipos verbales,
se exponen las variaciones sufridas por un verbo transitivo como encontrar y por dos
verbos intransitivos con alternancia transitiva como abrir y caminar al sufrir el
incremento de la partícula se y las subsiguientes remociones de objeto directo y de
sujeto agente:
Tipo verbal
Incremento con se
Incremento y remociones
encontrar
(transitivo)
Juan encontró las llaves
Juan se encontró las llaves
Remoción de OD
#Juan se encontró
(Interpretación reflexiva “a sí mismo”, cuyo
sentido es ‘estar a gusto consigo mismo’)
Remoción de A
Se encontró las llaves
Se encontraron las llaves
(Variante pasivo-impersonal)
abrir TR
(ergativo
alternante)
Juan abrió las puertas
Juan se abrió las puertas
Remoción de OD
#Juan se abrió
(¿Interpretación reflexiva “a sí mismo”?
Sentido ‘mostrar una actitud abierta’ o ‘dejar
un lugar’)
Remoción de A
?Se abrió las puertas
Se abrieron las puertas
(Variante pasivo-impersonal)
caminar TR
(inergativo
alternante)
Juan caminó 10 km
Juan se caminó 10 km
Remoción de OD
*Juan se caminó
Remoción de A
Se caminó 10 km
Se caminaron 10 km
(Variante pasivo-impersonal)
Tabla 1. Remoción de OD y S, e incremento con se con verbos de carácter transitivo (elaboración
propia)
Como se observa, se producen ciertas variaciones tanto en el significado verbal
como en la interpretación oracional, es decir, en el tipo de oración admisible. Algunas
de estas variaciones parecen ser sistemáticas, otras parecen, más bien, cuestiones
de carácter léxico. El incremento con se en la especificación transitiva no admite una
unívoca interpretación para los tres verbos. Mientras que en (1b, c) se resalta una
interpretación de interés y beneficio, en la interpretación de (1a) se resalta sobre
todo el carácter aspectual puntual o sorpresivo. Sin el incremento del clítico, la oración
es claramente activa, de tal manera que incluso podríamos concluir que existen dos
verbos encontrar, uno que se desempeña con sujeto agentivo volitivo y otro verbo
encontrarse que carece dicho carácter:
(1) a. Juan se encontró las llaves [*voluntariamente]
b. Juan se abrió las puertas [?voluntariamente]
c. Juan se caminó 10 km [voluntariamente]
4.1. La diátesis media y el tipo verbal transitivo: la remoción del objeto
directo
En cuanto a los cambios de significado y a algunas sistematizaciones que podemos
advertir con la remoción del OD, se puede destacar que con un verbo como encontrar,
en frases del tipo Juan se encontró [a sí mismo] en su viaje a la India, el significado
incidental que adquiere el verbo es el de ‘estar a gusto consigo mismo’. El carácter
activo del sujeto conforma una oración reflexiva directa, en la que la partícula se
mostraría un carácter pronominal con referencia de sujeto persona. Con un verbo
intransitivo alternante como abrir, sin embargo, la interpretación activa reflexiva
resulta menos clara. En Juan se abrió [?a mismo] en su viaje a la India, más bien
parece que son las circunstancias las que provocan que Juan tenga una actitud abierta
sobre su persona, no una voluntariedad de abrirse. En cuanto al verbo caminar, la
remoción del OD no es permisible con el incremento del clítico (*Juan se caminó)8.
La imposibilidad de aceptar el clítico implica, o bien que la selección que realiza
el verbo caminar es la de un sujeto activo voluntario estricto, que no admite una
reducción en su agentividad, o bien que este verbo requiere de un sujeto que se
conceptualiza como interior al proceso verbal, en el sentido de que el sujeto sufre la
propia acción del verbo, es decir, lo caminado es el camino, pero la acción no es
creada o modificada desde un sujeto exterior a dicha acción. En otras palabras, no
admite el clítico, o bien porque el sujeto no se puede degradar de su condición de
activo, o bien porque en su propia concepción resulta ya un sujeto afectado sin
posibilidad de contrapartida activa.
Con los verbos de alternancia transitiva, sin embargo, se produce un juego
mucho más productivo, en la que se despliegan las posibilidades gradualmente,
formando como un continuum cognitivo de difícil concreción que, en su variabilidad,
puede resultar en acepciones muy diversas de significado, pero en las que existe una
clara diferencia entre un sujeto activo incidente y un sujeto afectado o involucrado en
la acción:
Tabla 2. Verbo abrir en alternancia intransitiva y tipo de sujeto asociado (elaboración propia)
4.2. La diátesis media y el tipo verbal transitivo: la remoción del sujeto
En cuanto a la remoción del sujeto agente, dependiendo de la especificación
transitiva, esta resultará en dos variantes oracionales, la impersonal (sin CD) y la
considerada pasiva refleja (de sujeto paciente concertado). En la gramática del
español, ha habido un largo debate sobre estas últimas construcciones. Las posturas
enfrentadas resultan no solo en cuanto a su justificación formal, sino sobre su sentido
primordial: el pasivo o el impersonal, debido a lo mal avenidas que están con un
complemento agente exterior (Juan firmó el documento > El documento se firmó ?por
Juan) y también por la concordancia entre verbo y sujeto en frases del tipo Se
vende(n) pisos, ya que la aceptación de la no concordancia nos situaría ante oraciones
impersonales de carácter activo (la impersonalidad es entendida aquí como la
abrir TR / INTR
(ergativo alternante)
Juan abrió las puertas
[voluntariamente]
activo
Juan se abrió las puertas
[?voluntariamente]
activo
Juan se abrió las puertas [figurado]
[voluntariamente, a sí mismo]
activo
Juan se abrió la cabeza
[?voluntariamente, ?a sí mismo]
medio
Juan se abrió a María
[?voluntariamente]
medio
Juan se abrió del lugar
[voluntariamente]
medio
Juan se abrió paso
[voluntariamente]
medio
indefinitud de un sujeto, no la impersonalidad que se produce con los verbos
meteorológicos o con un haber terciopersonal).
La ambigüedad de sentidos ya se encuentra en Antonio de Nebrija, que
consideraba las construcciones con se como provenientes de una voz impersonal en
latín de morfología pasiva (CURRITUR > corríase) o de la voz pasiva latina en una
variante terciopersonal en castellano (ámasse Dios; ámanse las riquezas), «haziendo
en ellas reciprocación et retorno con este pronombre se» (Nebrija, 1990 [1492]:
«Libro III», «Capítulo XI», 199). Hay que considerar que corríase podía tener tanto el
sentido activo reflexivo de ‘avergonzarse de mismo’ como uno impersonal de
movimiento (Corríase por el campo); en el caso de ámasse Dios, ámanse las riquezas,
sobresale un natural sentido pasivo (“por la gente”), pero como Nebrija vincula este
se al concepto de ‘retorno’, queda abierta la posibilidad de un sentido reflexivo, sobre
todo con el segundo ejemplo.
Andrés Bello resaltaba el peso que acarrea la gramática del latín en la tradición
gramatical de las lenguas romances, destacando que: «Si las circunstancias hubiesen
dado esta preeminencia al griego […], nuestros verbos hubieran tenido no sólo voz
pasiva, sino voz media» (Bello, 1995 [1847]: prólogo, 7). De todas maneras,
justificaba la pasividad tanto de las oraciones que denomina regulares (transitivas)
cuasi-reflejas de tercera persona, que no alcanzan una reflexividad clara e «invierten
el significado del verbo y lo hacen meramente pasivo: “Se admira la elocuencia” […]
equivale a “la elocuencia es admirada”» (Bello, 1995 [1847]: § 767), como de las
irregulares (intransitivas) cuasi-reflejas (Se vive miserablemente), que «son reflejas
en la forma, pasivas en su significado», cuyo «único sujeto que se ofrece a la mente
es la acción misma del verbo» (Bello, 1995 [1847]: § 787). Rodolfo Lenz (1925
[1920]: § 57, 87), sin embargo, consideraba que era más correcto denominarlas
reflejas impersonales, ya que la partícula se indica que no se habría perdido por
completo el interés por el sujeto, además de que la tendencia a posponer el sustantivo
al verbo indicaría que el hablante lo interpreta como un objeto directo.
Para la concepción de la diátesis media este debate es primordial, puesto que
la cuestión estriba en si realmente la media se encuentra en distribución
complementaria histórica con la activa, en detrimento de la oposición tradicional
activa / pasiva. Si fuera así, la pasiva se entendería como una mera transformación
desde una activa debido a la focalización del objeto por cualquier cuestión pragmática,
sobre todo porque no interesa mentar el sujeto o porque la causa se sobreentiende;
el resto de oraciones en las que el sujeto resulta no activo hacia un objeto, sino
afectado en diverso grado por la acción verbal, caería bajo el dominio medio. Émile
Benveniste (1950: 120-125) resaltaba que la voz pasiva se conformaría como la más
tardía en su desarrollo histórico, siendo la oposición prototípica la activa-media. Como
el propio término medio orienta a una división tripartita, le hace concluir que sería
necesario adoptar una nueva terminología para visualizar mejor la funcionalidad del
sujeto en dicha oposición básica, por lo que sugiere el término de diátesis externa
para el proceso activo y de diátesis interna para el medio.
Si nos centramos de nuevo en los verbos de la Tabla 1, se observa que la
remoción del sujeto del verbo transitivo de agente volitivo nos sitúa ante limitaciones
interpretativas de difícil concreción, en las que los sentidos pasivo e impersonal se
encuentran íntimamente ligados. Ciertamente, la variante con sujeto plural sin
concordar (Se encontró las llaves), sancionada históricamente como poco natural
o directamente como agramatical, acabaría imponiéndose como aceptable desde la
interpretación impersonal atélica con plurales escuetos (Se vende pisos), es decir,
como si fuera una activa con objeto, aunque no sin polémica9:
Tabla 3. Verbo encontrar ante la remoción de un sujeto agente y su proyección de sentido
(elaboración propia)
Las limitaciones son similares para un verbo inacusativo alternante como abrir,
que admite, por otra parte, el desenvolvimiento del proceso verbal por una causa
externa no humana, que, en este caso, sí que resulta verbalizable (Se abrió la puerta
por la tormenta), no así con los complementos agentes humanos exteriores (?por el
departamento de bomberos / *por Juan), es decir, que el foco se encuentra en el
cambio que le ha ocurrido al sujeto, no en la intervención de un agente externo:
Tabla 4. Verbo abrir ante la remoción de un sujeto agente y su proyección de sentido (elaboración
propia)
Estos dos tipos verbales no son comparables a verbos de movimiento del tipo
caminar, que también admite alternancia transitiva. Así, en (2a), se resalta que la
acción se transmite naturalmente hacia un objeto (que posee consistencia mental, no
resulta creado por la acción), frente a (2b), en que se resalta, más bien, la acción
misma10:
(2) a. Juan abrió las puertas / b. Juan caminó 10 km
a’. Juan abrió con temor / b’. Juan caminó con temor
a’’. *Juan abrió mucho / b’’. Juan caminó mucho
a’’’. *Se abrió mucho / b’’’. Se caminó mucho
Las variantes intransitivas de estos dos verbos con la remoción del sujeto nos
sitúan ante oraciones impersonales, si bien existe una interpretación aparentemente
reflexiva sin sujeto mentado con el verbo abrir, como ya comentábamos, y también
activa con el significado de ‘abandonar un lugar’:
Pasivo
Impersonal
Activo
?[por A]
[A indefinido]
[A] + se
?[por A]
?[A indefinido]
[A] + se
*[por A]
*[A indefinido]
[A pl.] + se
?[por A]
[A indefinido]
[A pl.] + se
abrir TR
(ergativo alternante)
Pasivo
Impersonal
Activo
Se abrió la puerta
?[por A] / [causa ext.]
[A indefinido]
[A] + se
Se abrió las puertas
?[por A] / ?[causa ext.]
?[A indefinido]
[A] + se
Se abrieron la puerta
*[por A] / *[causa ext.]
*[A indefinido]
[A pl.] + se
Se abrieron las puertas
?[por A] / [causa ext.]
[A indefinido]
[A pl.] + se
Tipo verbal
Incremento y remociones
caminar INTR
(inergativo alternante)
Remoción de S
Se caminó rápido
(Variante pasivo-impersonal)
abrir INTR
(ergativo alternante)
Remoción de S
Se abrió rápido
(Variante reflexiva figurada
y pasivo-impersonal)
Tabla 5. Remoción de S e incremento con se con verbos intransitivizados de cambio de estado (elaboración
propia)
4.3. La diátesis media y el tipo verbal intransitivo: la remoción del sujeto
Por último, nos encontramos las capas verbales que ocupan los verbos intransitivos
inherentes del tipo pronominal como desmayarse (Juan se desmayó), del tipo
intransitivo puro como brillar (La estrella brilla) e inacusativos de movimiento como
llegar (Juan llegó):
Tipo verbal
Incremento con se
Incremento y remociones
desmayarse
(ergativo inherente)
Juan se desmayó
Juan *se se desmayó
Remoción de S
*Se se desmayó
brillar
(inergativo inherente)
La estrella brilla
*La estrella se brilla
Remoción de S
*Se brilla
llegar
(inacusativo inherente)
Juan llegó ayer
*Juan se llegó ayer
Remoción de S
Se llegó ayer
(Variante impersonal-pasiva)
Tabla 6. Remoción de S e incremento con se con verbos intransitivos inherentes (elaboración propia)
Lo primero que se puede resaltar es que, aunque la colocación del sujeto sea
en la posición preverbal agentiva, no se ejerce agentividad de control sobre el evento
verbal (uno no se desmaya voluntariamente ni una estrella brilla voluntariamente).
Ocurre como si la intransitividad inherente de estos verbos nos dejara sin la
posibilidad de distinguir posicionalmente entre sujetos agentivos y pacientes. Caso
distinto es el verbo llegar (Llegado Juan…), donde parece que se ejerce cierto
control sobre la acción, aunque, al mismo tiempo, el sujeto resulte envuelto de
manera paciente en el propio evento.
Estos sujetos experimentantes suelen mostrar un cambio de estado, sea de
posición o de condición, tal como ocurre en este último caso con el verbo brillar, cuyo
evento se desarrolla desde las propias características internas del sujeto (además de
la interpretación de sujeto genérico Las estrellas brillan, que prácticamente carecería
de realización). Como son inherentemente intransitivos y sin agentividad prototípica,
su relación con la presencia de la partícula se queda anulada. No obstante, debido a
cierto carácter de tendencia agentiva, un inacusativo inherente como llegar permite
la admisión de una interpretación pasivo-impersonal (Se llegó ayer). Con los verbos
pronominales propios, se requiere de un pronombre indefinido uno para esta
interpretación (Uno se desmaya si no come).
Ciertamente, en el campo de la intransitividad, cuando el sujeto adquiere la
propiedad de paciente no animado, el orden de palabras del español (Hatcher, 1956)
tiende hacia una posposición del sujeto al verbo (Ha comenzado la película; Falta
comida en casa; Brilla el sol…). Ello parece sugerir una división entre intransitivas de
este estilo y otras con tendencia a sujeto agente preverbal, que admitirán, como
comentábamos, la variante pasivo-impersonal (Se llegó bien). En el primer tipo, sin
embargo, estos sujetos desenvuelven el evento como consecuencia de sus
características internas (brillar) o lo desarrollan involuntariamente (desmayarse).
Solo con la agentividad (llegar) podría aceptarse la remoción del sujeto con un
incremento clítico (*Se brilla; *Se se desmaya; Se llegó); en el caso de brillar, por
ejemplo, si admitiéramos una variante impersonal del tipo Se brilla mucho hoy en la
pasarela, habría que personificar con un sujeto humano del tipo “actores” asociado a
un significado verbal de exhibición.
5. EL APRENDIZAJE EN ESPAÑOL COMO LENGUA EXTRANJERA DEL CLÍTICO
SE
Las limitaciones y los sentidos que adquieren las construcciones pronominales no
pueden sino causar problemas de fosilización de errores en los alumnos de E/L2. Esto
se observa incluso en niveles superiores, con la sobregeneralización del clítico donde
no es necesario (*Juan se engorda mucho; *Se discutieron las dos dueñas de la
academia; *María no se puede casarse; etc.) o también, aunque en menor medida,
con su omisión, sobre todo en los niveles iniciales (*Voy a cambiar a mí mismo; *Mi
sueño va a hacer realidad; *Su construcción inició en 1882; etc.).
Las investigaciones empíricas sobre la generalización de errores con el clítico
en estudiantes de español de L2 (v. gr. las referencias recogidas en Alba-Salas y
Salaberry, 2007: 65 y 66) muestran aspectos interesantes para la reflexión
gramatical general sobre este tema: en etapas iniciales de adquisición, los estudiantes
(del inglés, por ejemplo) podían producir oraciones con clítico en todos los contextos
considerados de manera satisfactoria, por lo que se concluía que es posible la
adquisición de una nueva categoría funcional aunque en la L1 se carezca de ella.
También se destacaba que, en etapas iniciales, los estudiantes tienden a entender el
clítico como sujeto preverbal.
Como venimos comentando, la característica fundamental para considerar una
voz media en español se relaciona con la presencia formal del clítico se, aunque para
algunos verbos no es necesaria su presencia, y la afectación del sujeto por el evento
verbal: «La presencia de un pronombre de los denominados reflexivos constituiría la
característica formal de la voz media en español (al igual que en otras lenguas
romances)» (Mendikoetxea, 1999: 1639). No obstante, «hay oraciones que se
enmarcan perfectamente dentro de un significado medio en el sentido de que el sujeto
se ve afectado, pero que sin embargo carecen de la marca formal de voz media»
(Mendikoetxea, 1999: 1654).
Consideramos que es posible conceptualizar la medialidad tanto desde la
intransitividad inherente (sin admisión de se) como desde la remoción argumental de
la pérdida de transitividad prototípica (con se). La medialidad diatética conforma una
visión semántica cognitiva abarcadora, desde la concepción de un sujeto
prácticamente inerte o existencial (Brillan las estrellas) hasta la frontera de la
agentividad transitiva que ocupan las oraciones reflexivas y recíprocas con paradigma
pronominal (Juan se peina raro; Juan y Luis se pelearon), junto con el matiz que
aportan los dativos de interés o benefactivos, los posesivos (Juan se comió todo el
pan; Juan se hizo la cama) y las propias variantes impersonales-pasivas (Se detuvo
al ladrón; Se quemó el bosque). Es obvio que dicha gradación permite una instrucción
determinada por niveles de lengua. Así, las oraciones reflexivas se impartirán en A1/A2
y los matices que aportan los dativos, así como las oraciones impersonales-pasivas,
se pospondrán para niveles superiores, tal como refleja el Plan Curricular del Instituto
Cervantes.
No obstante, el espectro tipológico que parte de la configuración media entre
estos dos polos resultar difícil de discernir (mucho menos intentar operacionar con
esta categoría) pero ha habido interesantes propuestas clasificatorias (tales como
Kemmer, 1988 o Azpiazu Torres, 2004) que especifican para el dominio medio los
siguientes subtipos: una oración media aspectual de carácter incoativo con sujetos
inanimados (Se rompió la taza), que también aparece en la bibliografía con la
denominación de media de fuerza (Se abrió la ventana [por causa de una fuerza no
especificada, aunque probablemente por causa del viento]; dos tipos, el dinámico y
el anímico, con sujeto humano entre agentivo y experimentante (Se fue de Madrid;
Se alegró de verme); por último, una media intransitiva con verbos pronominales (El
detenido se retractó; Juan se esfuerza mucho). Todas estas oraciones se apartan de
la agentividad incidente para constituirse como oraciones de sujeto afectado por el
evento verbal, al menos en diverso grado.
Esta tipología se ha relacionado con la existencia de valores léxicos que
promueven dicha medialidad, como los valores de movimiento, de cambio de estado
o disposición y de cambio de estado anímico, categorías verbales que se han
considerado en relación evolutiva. Desde esta percepción, se han propuesto
clasificaciones de verbos de media (v. gr. Regueiro Rodríguez, 2014: § 2.2.3) que,
aunque no pretenden ser exhaustivas, ofrecen una visión eficaz sobre cómo se
configura la medialidad desde un punto de vista léxico:
Tipo de
verbo
Tipología
secundaria
Subcategoría
Ejemplos
Movimiento
Movimiento
general
moverse, andar, nadar
Dirección
definida
- de acercamiento
acercarse, dirigirse, moverse
- de entrada /
salida
adentrarse, irrumpir, meterse
- de alejamiento
alejarse, irse, salir
Dirección no
definida
caminar, recorrer, marchar
De postura
corporal
acostarse, levantarse, sentarse
De relación
apertura / cierre
abrirse, cerrarse, entornarse
De situación en
un espacio físico
quedarse, permanecer, instalarse
Cambio
De cambio
general
cambiar, convertirse, volverse
- de cambio de
estado físico
apagarse, encenderse, enfriarse
De cambio
material (recto o
figurado)
- de aumento o
proliferación
aumentar, crecer, proliferar
- de causación de
nuevo estado
globalizarse, infantilizarse,
industrializarse
- de desarrollo
favorable
mejorar, progresar, prosperar
- de intensificación
de propiedad o
magnitud
agravarse, desarrollarse,
extenderse
- de pérdida de
propiedad o
magnitud
decrecer, diluirse, estropearse
De emisión
espontánea
- de sonido
sonar, vibrar, repicar
- de líquido
fluir, llorar, derramarse
De manifestación
y desarrollo
- de surgimiento o
manifestación
desplegarse, presentarse,
mostrarse
- de desarrollo o
proceso
crecer, funcionar, progresar
- de inicio de
actividad
espontánea
crearse, iniciarse, arrancarse
- de suspensión de
una actividad
detenerse, interrumpirse, truncarse
- de suspensión de
existencia
desaparecer, extinguirse, morirse
De disposición,
ordenamiento
- de unión,
conexión
combinarse, convivir, relacionarse
- de adaptación a
una situación,
realidad,
costumbre
adaptarse, aclimatarse,
acostumbrarse
De fenómeno de
la naturaleza
amanecer, anochecer, nevar
De duración
extenderse, prolongarse, continuar
De cuidado
personal
bañarse, cuidarse, peinarse
Mente
De sentimiento
- de estado de
ánimo y emoción
alegrarse, avergonzarse,
entristecerse
- de estado físico-
emocional
cansarse, dormirse,
recuperarse
De estado
mental /
cognitivo
- de control propio
aguantarse, detenerse, resignarse
- de resistencia
defenderse, resistirse, perseverar
- de compromiso,
adhesión
interesarse, decidirse, inspirarse
- de
desvinculación
abjurar, abstenerse, desinteresarse
- de
compenetración
llevarse, coincidir, congeniar
- de convicción
convencerse, decidirse, persuadirse
De actitud
- de inclinación
favorable
decantarse, decidirse, inclinarse
- de participación
activa
comprometerse, aplicarse,
implicarse
- de adaptación a
una situación
adaptarse, aclimatarse,
acostumbrarse
- de perseverancia
insistir, perseverar, persistir
- de oposición
oponerse, encararse, enfrentarse
- de apartamiento,
alejamiento
desvincularse, distanciarse,
separarse
De
exteriorización
de proceso
interior
- de diversión
reírse, burlarse, divertirse
- de habla
lamentarse, quejarse, confesarse
- de costumbre,
actitud
acostumbrarse, entregarse,
portarse
- de defensa o
protección
defenderse, protegerse, ampararse
- de confrontación
luchar, competir, discutir
- de rectificación
corregirse, enmendarse, rectificarse
- de compromiso
asociarse, comprometerse,
implicarse
- de alejamiento,
ruptura
apartarse, distanciarse, renunciar
- de preparación,
planificación
formarse, iniciarse, practicar
De reciprocidad
natural
abrazarse, casarse, saludarse
Tabla 7. Clasificación semántica de verbos de media de movimiento (basado en Regueiro
Rodríguez, 2014: § 2.2.3)
Como parte del proceso de intransitivización que sufren estos verbos, muchos
de ellos se mostrarán en construcción oblicua (formarse en / para / con…), lo que
resulta en más dificultades para el aprendiente de español11. Muchos verbos, como
se observa, mostrarán una alta frecuencia de aparición del clítico, en algunos casos
en relación con una contraparte transitiva (Juan formó a Luis en esgrima > Luis se
formó en esgrima), en otros con un proceso de impersonalización (Se fora Luis
en esgrima), con las consideraciones que ya hemos realizado sobre este asunto. En
cualquier caso, en la medialidad, el evento verbal afecta al sujeto en diversa medida.
En el caso de los verbos de movimiento, el sujeto ejerce una acción en la que
queda incluido, que se expresa en su propio cuerpo (Juan se acercó a la tienda); en
cuanto a los verbos de cambio, «el término VOZ MEDIA se aplica tradicionalmente a los
verbos intransitivos que designan cambio de estado, así como a procesos
experimentados por algún sujeto que no suele ejercer control directo sobre ellos»
(RAE, 2009: § 41.13c). No obstante, dentro de esta categoría general, resulta difícil
enjuiciar si los verbos psicológicos (de percepción, de cognición, de emoción…)
conforman una clase verbal gramaticalmente bien definida. Debido a la imposibilidad
de selección de un papel temático agentivo, los argumentos de estos verbos poseen
roles principales de experimentante y de causante, y muestran ciertas limitaciones
tanto de concurrencia léxica como de posicionamiento, limitaciones que provienen de
complejos factores temáticos, aspectuales y anticausativos12.
6. CONCLUSIÓN
Como venimos resaltando en este artículo, la diátesis se distribuye en un espectro
que autores como Gustave Guillaume consideraban «la vision d'un entier» (1943:
130, Nota 3). En la diátesis activa, se impone la acción del sujeto, es decir, en la
visión del pensamiento, el sujeto aparece para dirigir el evento sin ser guiado por
este último (es una cuestión de perspectiva incluir la pasividad en esta perspectiva o
excluirla, es decir, resaltarla como independiente). Por el contrario, en la media se
impone el verbo sobre el sujeto, aunque en diversos grados (incluso se podría incluir
en la medialidad las oraciones reflexivas prototípicas, ya que se puede entender que,
aunque el sujeto dirija el evento, simultáneamente es afectado por él). Así, pues, la
diátesis se puede entender como una categoría lingüística que especifica el tipo de
relación que el verbo mantiene con su sujeto.
Esta categoría puede mostrar una disposición formal dependiendo de la lengua
dada, que es lo que habitualmente se ha denominado voz. Se ha querido relacionar
una supuesta voz media en indoeuropeo con la tendencia semántica a hacer participar
enérgicamente al sujeto en la acción, es decir, mezclado con la acción. Por esta razón,
es decir, por no ejercer acción sobre un objeto exterior, esta categoría ha sido
relacionada con la intransitividad. Autores como Lenz (1925 [1920]: § 275, 424)
postulaban que la pérdida de la morfología media supuso el aumento del pronombre
reflejo como sustituto. En cuanto a las lenguas romances, «es mera cuestión de
denominación si se quiere hablar también de una voz refleja, en correspondencia con
la voz media del griego».
Más allá de esta importante cuestión, en este artículo hemos mostrado algunas
limitaciones en la remoción de sujetos y objetos directos para diversas capas verbales
con la presencia de se, como la tendencia impersonal-pasiva con los verbos de
tendencia transitiva o los cambios de significado que acarrea la adopción de una
determinada visión diatética. Sin duda, las construcciones pronominales resultan tan
fascinantes como problemáticas, ya que las relaciones entre los constituyentes varían
bajo condiciones muy diversas. Prueba de ello es la ingente bibliografía que se ha
producido sobre este tema. Por supuesto, también plantea grandes retos en su
instrucción en E/LE, que requiere de estrategias gramaticales claras y eficientes. En
este sentido, consideramos que la medialidad que porta la tipología léxica comentada
puede servir a dicho propósito, puede resultar en una de las mejores aproximaciones
para clarificar la riqueza de valores y matices que aporta el clítico se en español.
NOTAS
1
Dionisio de Tracia (ca. 170 a. C. 90 a. C.) en Arte gramática [τέχνη γραμματικ, tékh
grammatik]. Etimológicamente, διάθεϭισ proviene de διατίθημι (acción física de colocar
algo’).
2 En Comentarios antiguos de Heliodoro (s. VI d. C.) sobre la Gramática de Dionisio, el autor
comenta que es la naturaleza del sujeto con relación al verbo la que marca el significado
general de diátesis activa o νργεια (enérgeia), ‘fuerza, capacidad de trabajo o energía que
se imprime’, y de diátesis pasiva o πάθοσ (pathos), ‘lo que se siente o experimenta’: «El
término διάθεσισ hace evidente alusión a la disposición del sujeto. παθοσ (πεϊσισ) significa
‘afección’ […]. Una buena traducción literal sería algo así como «disposición afectiva o
afectada, paciente, del sujet (García Gual, 1970: 6). Para el español, la RAE (2009: §
33.1.1c) también utiliza el criterio diatético para clarificar la noción semántica de sujeto en la
alternancia activa-pasiva y activa-media.
3 Alonso-Cortés (2015: 433): «Otras lenguas con marca de diátesis media en el verbo: lenguas
indoeuropeas: griego clásico, latín, español, francés e italiano (con pronombre se), ruso;
lenguas americanas: quechua; lenguas africanas: kisi (familia kordofán, oesteatlántica de
Sierra Leona), lango (nilo-sahariana), djola (familia kordofán, oeste-africana de Senegal),
koyra chiini (familia afro-asiática); lenguas australianas: wardaman; lenguas altaicas: turco».
4 Se puede consultar sobre este tema, entre otros, los estudios de Monge (1955), Martín
Zorraquino (1979), Lázaro Mora (1983), Devís rquez (1993), Sánchez López (2002) y
Regueiro Rodríguez (2012 y 2014), sus aportaciones y las referencias allí citadas.
5 Según G. T. Fish (1966: 831), se poseía en indoeuropeo la categoría de partícula y no de
pronombre, como aparentemente ocurre todavía en lenguas eslavas y bálticas. Es difícil
concebir la evolución de esta partícula, ya que en lenguas como el latín o el germano se acaba
restringiendo su uso hacia la tercera persona, posiblemente por una analogía con los
pronombres personales en acusativo de primera y de segunda (ME y TE) (recordemos que en
latín no existía pronombre personal de tercera en nominativo, ya que este “espacio” referencial
se marcaba con pronombres demostrativos anafóricos). Una vez adquirido el valor pronominal
reflexivo, se habría producido una expansión referencial al objeto no humano, entrando en
competencia con la pasiva latina, que, por otro lado, podría haber mostrado un sentido general
medio y no pasivo, es decir, se produce un proceso de gramaticalización o, dicho de otra
manera, una regresión hacia su concepción de partícula (al menos, en parte) en la etapa de
las lenguas romances, en la que acaba apareciendo la impersonalidad como última fase de
gramaticalización (aunque no en todas las lenguas romances, por ejemplo, en francés o en
rumano no se ha producido).
6 El significado léxico posee una influencia determinante en la estructura argumental oracional,
pero resulta arriesgado asegurar que se debe en exclusiva a dicho patrón léxico; en este
sentido, nos resulta acertada una visión ecléctica en la que los dos patrones, léxico y
sintáctico, se combinan bajo una visión semántica cognitiva o intención diatética determinada.
Traemos a colación la reflexión que realizaba Andrés Bello sobre la importancia del patrón
sintáctico: «Es un principio recibido que el ser activo o neutro [intransitivo] un verbo no
depende de su significación, puesto que a un verbo neutro en una lengua corresponde muchas
veces un verbo activo en otra. Se dice que ciertos verbos son activos, porque nos figuramos
en ellos cierta especie de acción, en lo cual, como en otras explicaciones gramaticales, se
toma el efecto por la causa. No los hacemos activos porque nos figuramos una acción que no
existe; sino al contrario, nos figuramos una acción porque se construyen con acusativo, y
porque este complemento es el que a menudo solemos juntar a los verbos que significan
acción material» (Bello, 1995 [1847]: 373, Nota VIII, «“lo” predicado»).
7 Esta distinción se encuentra en Perlmutter (1978) y fue ampliada por Burzio (1981) para la
gramática generativa, con la dicotomía entre verbos intransitivos inergativos (inherentes como
toser o con alternancia causativa como abrir, romper), que muestran un sujeto profundo de
carácter agentivo, y los inacusativos (inherentemente inacusativos como llegar o ergativos
como florecer).
8 Existen variedades del español como la mexicana o la rioplatense en la que el clítico concurre
en contextos muchos más amplios de lo que es admisible en la variedad del español
continental.
9 Sobre estos usos anómalos, puede consultarse Martín Zorraquino (1979: 149-280).
10 La distinción lógica que separa una proposición entre sujeto y predicado, como es conocido,
fue puesta en duda por Gottlob Frege. Desde una teoría de los juicios lógico-lingüísticos
(desarrollada por Franz Brentano y ampliada por su discípulo Anton Marty), se apercibe la
diferencia entre juicios téticos y juicios categóricos, según sujeto y predicado se
conceptualicen juntos o separados. Esta distinción lógica chocó ciertamente con la gramática
tradicional, ya que nos sitúa ante oraciones que, aunque sean bimembres, son percibidas por
el hablante como constituyentes de un solo juicio, el tético, sin atender a los participantes del
evento, enfocando el evento mismo (esta distinción fue resaltada por Kuroda 1972: 153 y ss.
para una explicación de la marcación lingüística que realiza el japonés sobre sus sujetos, al
igual que por Sasse 1987, entre otros, para describir fenómenos morfosintácticos en diferentes
lenguas en relación con dicha distinción; para un panorama general y también específico sobre
el español, véase Silvagni 2017: § 5.2).
11 Desde una perspectiva léxico-sintáctica, el alumno de nivel avanzado de ELE/L2 cuenta con
un valioso diccionario electrónico, el Diccionario de Aprendizaje de Español como Lengua
Extranjera (DAELE) (para el tratamiento que este diccionario realiza del clítico, véase Battaner
y Renau, 2008; también para profundizar, Renau, 2012). Existen interesantes clasificaciones
verbales desde una perspectiva léxico-sintáctica recogidas en otras bases de datos en internet,
fruto de diversos proyectos de investigación universitaria, como puede ser Alternancias de
diátesis y esquemas sintáctico-semánticos del español (ADESSE) (véase para una explicación
teórica de este proyecto Albertuz Carneiro, 2007).
12 Una agrupación de los verbos de cambio por paradigmas léxicos puede consultarse, por
ejemplo, en Conde Noguerol (2013); para una propuesta de análisis de verbos psicológicos,
véase Gehrke y Marco (2015); sobre el problema de la anticausatividad y el de la pasividad
con verbos psicológicos, véase, entre otros, Vivanco (2016: § 5), Marín (2020) y García-Pardo
(2020: § 5).
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