Acercamiento al uso del condicional epistémico en español: tiempo,
modalidad y enseñanza
Approach to the use of the Epistemic Conditional in Spanish: Tense,
Modality and Teaching
Axelle Vatrican
Universidad de Toulon-Francia
vatrican@univ-tln.fr
RESUMEN
En este trabajo, nuestro propósito es resaltar la dificultad que ofrece la lectura y comprensión
del condicional epistémico en español para un estudiante franco hablante, el cual no dispone
de este uso en su lengua. Desde el punto de vista temporal, mostraremos que el condicional
epistémico permite anclar una situación en la simultaneidad o anterioridad de otra acción
pasada. Este anclaje pasado del condicional español, no lo tiene el condicional francés. En
segundo lugar, expondremos los problemas relacionados con la modalidad de la necesidad.
Se expresa la modalidad de la necesidad gracias a una metáfora: el hablante, desde su
pasado, de acuerdo con el conocimiento que tiene, esto es, dadas las pruebas de las que
dispone, considera que, por necesidad, en su futuro se dará la situación. Intentamos mostrar
que el operador modal de necesidad no se ancla en el presente sino en el pasado del hablante.
En la última parte, analizaremos tres traducciones literales posibles del condicional epistémico
por un estudiante franco hablante. Mostraremos que puede llegar a producir un condicional
de conjetura, un condicional de rumor o un condicional hipotético, tres condicionales que
tienen enfoque temporal de presente o de futuro, pero no, de pasado. Al final, ofreceremos
dos ejemplos en los que puede resultar difícil desambiguar el enunciado. Con este trabajo,
esperamos contribuir tal vez a mostrar que el condicional en español n tiene un componente
semántico de pasado, heredado de su forma etimológica, del que parece carecer el actual
condicional francés.
Palabras clave: condicional, epistémico, modalidad, conjetura, tiempo
ABSTRACT
In this paper, we would like to study the so-called Epistemic Conditional in Spanish (Juan en
aquella época tendría unos 40 años) and stress on the difficulty for French students, to
understand and use it, since French does not have a conditional form to express the past
probability. The proposal is that epistemic conditional refer to a simultaneous or a past
situation with respect to the Speaker. It allows for a necessity modal meaning (Juan
probablemente tenía 40 años), by a metaphorical meaning: given what the Speaker knows in
the past, and the evidence he has, the situation is necessary, i.e., and must occur in his
future. The necessity modal operator is not anchored to present speech time but to a past
Revista Nebrija de Lingüística Aplicada a la Enseñanza de Lenguas (RNAEL) ISSN 1699-6569
Vol. 11 Núm. 36 (2021) doi: 10.26378/rnlael1531460
Recibido: 30/08/2021 / Aprobado: 29/11/2021
Publicado bajo licencia de Creative Commons Reconocimiento Sin Obra Derivada 4.0 Internacional
time. In the last part, we will show that, if we translate ‘literally’ the Epistemic Conditional
into French, we can obtain a conjecture conditional, a journalistic conditional or a hypothetical
conditional, with a present or future anchor, but not a past one. This analysis may contribute
to the hypothesis that Spanish Conditional still has a past component, which comes from its
etymology, whereas the French Conditional lacks it.
Keywords: conditional, epistemic, modality, necessity, tense
1. INTRODUCCIÓN
El condicional existe en todas las lenguas románicas, pero buena parte de los
problemas, a la hora de enseñarlo en clase de ELE, procede del hecho de que sus
distintos usos, temporales y modales, no coinciden exactamente entre una lengua y
otra (Squartini 2004; Rivero & Arregui 2018). El español comparte con el francés usos
temporales y usos modales: ambos tienen un condicional temporal, y tres
condicionales modales (hipotético, de cortesía y de rumor). Sin embargo, el español
dispone de un condicional modal, llamado epistémico, que no tiene el francés.
Repasaremos a continuación estos distintos usos.
El condicional tiene valor temporal cuando designa una acción posterior a otra
acción pasada. En el siguiente ejemplo, situamos la acción de “el coche estar listo”
en la posterioridad de otro momento pasado, el momento en que lo dijo. En este
enunciado, se expresa el punto de referencia pasado mediante un verbo (dijo),
(1) Por un momento, ella quiso quedarse a conversar con él; pero el
Pocho le dijo escuetamente que el coche estaría listo por la tarde y
volvió a meterse debajo del Galaxie (CORPES, Carlos Rubio Rosell,
Los Ángeles-Sur).
En otros casos, puede aparecer sin verbo introductor, mediante un simple
complemento temporal como, aquí, unas semanas más tarde:
(2) Unas semanas más tarde, Martín Obes (…) haría su aparición en
casa de Inés Ruano (Carmen Posadas, El buen sirviente, p. 65).
En (1), no se sabe si el coche estuvo listo mientras que, en (2), sabemos que sí,
Martín Obes apareció. El primer tipo de condicional temporal es estándar y el segundo
es histórico porque presenta hechos que sí se realizaron (NGLE 2009: § 23.15r). Sin
entrar en más detalles, esta diferencia entre realización o no realización de la acción
seguramente se deba al punto del observador: en (1), el punto del observador
coincide con el punto de referencia dijo, expresa una acción futura, pero se ignora si
se ha realizado o no; en el ejemplo (2), el punto del observador se encuentra en la
posterioridad de “hacer su aparición” y como consecuencia, se sabe que ha ocurrido.
Esto indica que el condicional permite que el punto del observador cambie. En ambos
casos, tiene vector de posterioridad. El condicional puede cobrar también cuatro
valores modales: uno hipotético, cuando supeditamos un hecho a la realización de
otro:
(3) Si tuviera tiempo, iría a visitarte.
La construcción en <si p, q> se formula en el presente, ya que la conjunción si
expresa una relación de entrañamiento entre p y q que está anclada en el presente
del hablante; es modal porque p, tuviera tiempo, y q, iría a visitarte, no refieren a
situaciones reales sino a situaciones posibles.
De este valor se deriva el condicional de cortesía utilizado para crear distancia
entre el hablante y el interlocutor en los contextos de peticiones o de consejos. Se
recurre a la forma de condicional alejaría, sobreentendiendo una prótasis, para
formular un consejo atenuado. En (4), el verdadero sentido es el sentido inferencial
que produce: “aléjate de él”.
(4) Yo me alejaría de él (si estuviera en tu lugar / si me lo preguntaras)
El condicional cobra el valor modal de condicional de rumor si el hablante
transmite el discurso de otro hablante sin comprometerse con la verdad de lo
aseverado. En (5), el hablante indica que, según lo que dicen, en el futuro, es
probable que el PP saque mayoría absoluta1:
(5) El PP sacaría mayoría absoluta en Galicia (El Mundo, 5/11/12)
Por fin, puede cobrar un valor epistémico si el hablante formula una conjetura
sobre una situación pasada. En el ejemplo (6), el hablante considera que “muy
probablemente, eran las cuatro de la tarde”:
(6) Serían alrededor de las cuatro de la tarde cuando enrumbamos hacia
la vieja plaza de Armas (Leonardo Padura, La novela de mi vida, p.
27).
De este último uso, no dispone el francés. En este trabajo, nos gustaría explicar cómo
debe interpretarse el condicional epistémico y cómo puede llevarse a la clase de ELE.
Nos centraremos, en primer lugar, en las dificultades que supone interpretar el
condicional epistémico. Como acaba de verse, el condicional epistémico ya no expresa
una situación posterior a otra acción pasada, sino una acción simultánea con ésta
(“probablemente eran”). Para explicarlo, se suele recurrir a la noción de dislocación
de vectores (puntos de referencia respecto a los cuales se sitúa el evento): al perder
su vector de posterioridad y referir a una acción simultánea con otra pasada, el
condicional pasa a cobrar valor modal (Rojo 1974: 113; Rojo & Veiga 1999). Sin
embargo, si bien esto permite explicar su contenido semántico temporal (serían >
“eran”), no permite explicar su contenido semántico modal, es decir, no llega a
explicar por qué este condicional vincula la noción de probabilidad (serían >
“probablemente”).
Para explicarlo, primero, analizaremos el enfoque temporal de la situación
expresada por el condicional epistémico. Intentaremos mostrar que, desde el punto
de vista temporal, la situación puede ser simultánea o anterior a un momento del
pasado. Formularemos la hipótesis de que, desde el punto de vista modal, en un
sentido metafórico (Bello 1984 [1847]: §689), el condicional epistémico español
mantiene su vector de posterioridad respecto a un punto del pasado. Le obliga al
hablante a trasladarse en el pasado, momento respecto del cual contempla la
situación por venir como probable o necesaria.
En segundo lugar, trataremos de exponer la forma de explicar su uso a
estudiantes franco hablantes que no disponen de esta construcción en su lengua.
Destacaremos la dificultad con la que se enfrentan los estudiantes a la hora de
entender y usar el condicional epistémico. Lo peculiar es que, a falta de verbo
introductor, el condicional francés siempre se lee a partir del presente, nunca a partir
del pasado. Tal vez nuestro análisis contribuya a defender la tesis de Rivero & Arregui
(2018), según la que el condicional español tiene un componente de pasado
(imperfecto)2.
2. EL ENFOQUE TEMPORAL DEL CONDICIONAL EPISTÉMICO
En este apartado, nuestro propósito es explicar los factores que permiten identificar
al llamado condicional epistémico. Estudiaremos, en primer lugar, la cuestión de su
enfoque temporal, mostrando que la lectura epistémica solo surge si la situación se
encuentra ubicada en el pasado del hablante, nunca en su futuro. Mostraremos que
pueden surgir casos de ambigüedad si el predicado verbal refiere a un evento
dinámico que se desarrolla en el tiempo.
2.1. Interpretación
El condicional epistémico o de conjetura permite referir a una situación pasada
considerada como probable por parte del hablante (NGLE 2009: § 23.15j). De ese
modo, en el ejemplo (1), el hablante dice que, en aquella época, el protagonista
probablemente no tenía más de veinticinco años.
(1) Era joven, no tendría más de veinticinco años, pero ya estaba casado
(CORPES, Rodolfo Enrique Fogwill, En otro orden de cosas).
Probablemente no tenía más de veinticinco años’.
Cabe añadir que este condicional epistémico puede o no ir acompañado de un
elemento que exprese la probabilidad. En el ejemplo (1), que acabamos de analizar,
no aparece ningún adverbio que exprese la duda, mientras que en el ejemplo (2), en
el que también se expresa la probabilidad de que en un momento del pasado
estuvieran llorando y odiando, el condicional está acompañado de los adverbios
seguramente y acaso:
(2) Y seguramente en aquellos momentos, allí arriba, en su piso bajo el
terrado -el terrado que yo iba a conocer en primavera-, acaso él y
Gavi estarían llorando y odiando. (M. Matute, Paraíso inhabitado, p.
245)
‘probablemente estaban llorando y odiando’.
Quede o no expresa, la probabilidad está presente en el condicional epistémico. El
hablante considera probable una acción anclada en el pasado. Si bien la situación
expresada por el condicional epistémico siempre es pasada, el aspecto léxico del
verbo influye en la lectura.
2.2. Aspecto léxico
Intentaremos mostrar, al contrario de la idea según la cual desparece la información
aspectual en el condicional (Smith 1990), que, en la lectura epistémica, el condicional
puede referir a una acción probable perfectiva o imperfectiva. Veámoslo a
continuación. En los enunciados (3), (4) y (5), los predicados son estativos (tendría,
estaría, serían) y, como consecuencia, al compartir el rasgo aspectual de
imperfectividad, pueden parafrasearse por una forma verbal de pretérito imperfecto,
pero no de pretérito simple:
(3) No tendría más de veinticinco años.
‘Probablemente no tenía más de veinticinco años’
≠ ‘Probablemente no tuvo más de veinticinco años’
(4) Seguro que él estaría en algún lugar observándome por los monitores
(CORPES, Alejandro López, La asesina de Lady Di).
‘Seguro que él probablemente estaba en algún lugar’.
≠ ‘Seguro que él probablemente estuvo en algún lugar’.
(5) Ayer serían las 10.00 cuando me levanté.
‘Probablemente eran las 10:00.’
≠ ‘Probablemente fueron las 10:00.’
Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con el futuro epistémico, no parece
que necesariamente el predicado tenga que constituirlo un evento estativo para
producir la lectura epistémica3. En efecto, si bien aparecen ejemplos del tipo (6),
donde se convierte el verbo dinámico (trabajar) en estativo, mediante la perífrasis
“estar + gerundio”,
(6) ¿Por qué no vino? Estaría trabajando.
también, los verbos dinámicos -que designan un evento que tiene desarrollo
temporal- pueden producir la lectura epistémica. En (7) y (8), son los condicionales
epistémicos porque los eventos dinámicos de aburrirse y de andar, son considerados
por parte del hablante como probables. Al ser atélicos, mantienen una equivalencia
con el pretérito imperfecto:
(7) Ya sabes: conocer a alguien nuevo, […], habituarse a alguien y que
ese alguien se habitúe a uno, pasar por alto lo que desagrada. Todo
esto la aburriría, y a quién no, si bien se mira. (Javier Marías, Los
enamoramientos, p. 108)
‘Todo esto probablemente la aburría’.
(8) El periodista Corradi es, con toda probabilidad, el joven Juan Corradi
que andaría por París en 1820. (CREA, Pedro Ortiz-Armengol,
Aviraneta o la intriga).
‘el joven Juan Corradi que probablemente andaba por París en 1820’.
En cambio, los predicados dinámicos télicos como llegar equivalen a un pretérito
simple, pero, de ninguna forma, a un pretérito imperfecto tal y como se observa en
(9):
(9) Seguramente llegaría ese día cansado.
‘Probablemente llegó ese día cansado’
≠ ‘Probablemente llegaba ese día cansado’
Por fin, si el verbo aparece en el condicional compuesto, la equivalencia se da
con el pluscuamperfecto, ya que el hablante imagina situaciones que posiblemente
pudieron ocurrir antes de otro momento del pasado. Así, lo habría esperado, en (10),
equivale a “probablemente lo había esperado” y le habría contestado, en (11), a
“probablemente le había contestado”:
(10) Al cabo de unos segundos -o fueron un par de minutos- me llegó con
más nitidez y fuerza la voz del recién llegado, una voz de hombre
alterada, Díaz-Varela lo habría esperado con la puerta de la casa
abierta (Javier Marías, Los enamoramientos, p. 178)
‘Díaz-Varela probablemente lo había esperado con la puerta de la
casa abierta’
(11) ‘No te estará pasando nada, ¿verdad?’ le habría contestado Díaz-
Varela con inquietud y sobresalto (Javier Marías, Los
enamoramientos, p. 107)
‘probablemente le había contestado Díaz-Varela’.
Tal y como acabamos de ver, un condicional epistémico debe designar una
situación pasada, anterior al presente del hablante. Si el predicado es estativo o
dinámico atélico, la equivalencia se da con el pretérito imperfecto; si es dinámico
télico, se da con el pretérito simple. La forma del condicional compuesto tiene como
equivalente el único pluscuamperfecto. El verbo puede aparecer también en contextos
de subordinación.
2.3. Contextos de subordinación
Puede encontrarse subordinado a otro verbo, un verbo de cognición o de actitud
proposicional (pensar, preguntarse, saber, suponer). Se observará que el predicado
verbal de la subordinada designa una acción simultánea respecto a la acción del verbo
de la principal. Como en las construcciones anteriores, con gran frecuencia se
emplean predicados estativos cuyo aspecto durativo hace que la situación se
encuentre en la simultaneidad temporal del verbo introductor. En (12), se entiende
que la casa probablemente ya se estaba quemando en el mismo momento en que lo
pensé:
(12) Francamente me llevé un sustazo. Cómo recuerdo esos
desaforados gritos. Por un momento pensé que se estaría
quemando la casa, o que algo gravísimo, como efectivamente
sucedió, estaba pasando. (CORPES, Rafael Hernández Rodríguez,
La muerte de un cardenal)
‘Pensé que probablemente se estaba quemando la casa’
Del mismo modo, se entiende que la situación de “ser un comisario” es simultánea
con la de “saber” en (13):
(13) Estaba paralizado, la cabeza aceleraba su razonamiento y
enseguida supo que estaba ante la policía local y el de traje blanco
sería un comisario o algo similar (CORPES, Carlos Dámaso
Martínez, «Un lugar perfecto», El amor cambia).
En muy pocos casos, la forma de condicional puede expresar la anterioridad del
evento en un simple contexto de subordinación. Se da el caso en (14), donde se
entiende que se trata de “heridas compatibles con las que seguramente había
sufrido”:
(14) Los expertos se basaron en una serie de indicios para descartar que
José Antonio Topa Afonso se hubiera autolesionado. Su cadáver
presentaba heridas compatibles con las que sufriría alguien que se
defiende de un ataque, y otras se corresponderían con un forcejeo.
(CREA, La voz de Galicia, 15/01/2004).
Se observa que, en ocasiones, si se usan predicados dinámicos que designan
acciones que ocurren, se menciona el momento donde se sitúa la acción con el fin de
producir la lectura epistémica. En (15), el complemento en aquel momento permite
saber que la acción de “andarocurre al mismo tiempo que la de “preguntarse”, y
que ambas se encuentran localizadas en el pasado del hablante.
(15) Su madre le abrazó en el vestíbulo y la escena cobró rápidamente
a ojos de María un aire familiar […]. María se preguntó
dónde andaría Pelé en aquel momento (CREA, Álvaro Pombo, El
metro de platino iridiado).
‘María se preguntó dónde acaso podía andar Pelé’
En efecto, de quitar el complemento en aquel momento, como en el ejemplo
(16), la acción de “andar podría situarse después de la de “preguntar”. Se entendería
“María se preguntó dónde iba a andar Pelé” y produciría un condicional temporal.
“Andar”, por ser un predicado dinámico que ocurre en el tiempo, podría designar un
evento que ocurre en el futuro de “se preguntó”:
(16) María se preguntó dónde andaría Pelé.
‘María se preguntó dónde iba a andar Pelé’ [Temp]
Dicha ambigüedad desaparece con las formas compuestas del condicional, las
cuales, en un contexto de subordinación, designan eventos anteriores al del verbo de
la principal. En (17), el evento de “marcharse” necesariamente ocurre antes del de
“suponer”:
(17) Supuse que mi amigo se habría marchado y pensé en irme yo
también (CORPES, Gabriel Schutz, «Dandy's». Una noche de luz
clara y otros cuentos)
‘Supuse que mi amigo probablemente se había marchado’
≠ ‘Supuse que mi amigo iba a haberse marchado’
Del mismo modo, el evento de “decidir” ocurre antes del de “preguntarse”:
(18) En España, la mujer no pierde el apellido de soltera al casarse, me
pregunté si habría decidido llamarse ahora así, como un acto de
lealtad u homenaje (Javier Marías, Los enamoramientos, p. 65)
‘Me pregunté si acaso había decidido llamarse’
≠ ‘Me pregunté si acaso iba a haber decidido llamarse’
Como se habrá entendido, el condicional en español, en su lectura epistémica, permite
referir a una situación pasada, anterior o simultánea con otra situación pasada, pero
nunca posterior a esta. Nos damos cuenta de que, si situamos el verbo condicional
en la posterioridad del verbo de la principal, lo convertimos en un condicional
temporal.
En los casos que aparecen a continuación, el contexto nos invita a situar las
acciones expresadas en condicional en un futuro respecto a un momento del pasado.
En (19), el verbo “necesitar” (necesitaba apropiarse de las claves) nos obliga a
entender que “en el futuro, iba a empezar leyendo”, “iba a acostarse con Ulrich”, “iba
a levantarse con Ulrich”, no que probablemente en el pasado, ya lo hubiera hecho.
(19) Más que nunca necesitaba apropiarse de las claves de nuestro tiempo
y del secreto del hombre de nuestro tiempo. Empezaría de nuevo
leyendo sobre el Atlántico avanzaba un mínimo barométrico en
dirección este frente a un máximo estacionado sobre Rusia y cerraría
el cuarto y último volumen cuando llegase a la frase final en ese
momento no prestaba atención suficiente a Agathe. Juan se
acostaría con Ulrich. Se levantaría con Ulrich. Pasaría el día con
Ulrich (CREA, Ignacio Carrión, Cruzar el Danubio).
En (20), el verbo de lengua se anunció introduce en la subordinada un verbo en
condicional llegaría, que designa un evento que se sitúa en la posterioridad de
anunciar (“anunció que iba a llegar el tren”).
(20) Por fin, a las once de la noche se anunció que llegaría un tren con
destino al Oeste (CORPES, Humberto Guzmán, Los extraños)
Sin embargo, en español, pueden surgir casos ambiguos de los que precisamente se
valen los literatos como veremos a continuación.
2.4. Interpretación ambigua
Los casos ambiguos se dan, o bien con predicados dinámicos, o bien con predicados
estativos que cobran lectura dinámica. En el ejemplo (17), analizado más arriba, y
que retomamos y completamos a continuación en (21), aparece el predicado dinámico
llegaría sin contexto subordinado:
(21) la mujer que había intercambiado señas y provocaciones con Fabián
también había desaparecido, lo mismo que su acompañante. Supuse
que mi amigo se habría marchado y pensé en irme yo también. ¿Pero
a qué? ¿A encontrarme con el colchón recalentado por mi mujer? ¿A
escuchar su sinfonía de quejas y ronquidos? Fabián por lo menos
llegaría a su casa sin tener que rendir cuentas a la mañana siguiente.
Ahora quizá estuviera echándose en su cama doble, fresca, toda para
él, y recordando, si es que el alcohol no lo había nublado por completo,
los coqueteos con la muchachita (CORPES, Gabriel Schutz, «Dandy's».
Una noche de luz clara y otros cuentos)
La lectura puede depender del punto de vista del narrador-hablante. En principio, se
entiende llegaría como posterior a supuse; se lee como “Fabián iba a llegar a su casa”:
el hablante, desde su pasado, piensa que Fabián, a la mañana siguiente, llegará a su
casa. Por otro lado, la frase Fabián por lo menos llegaría a su casa, al encontrarse en
un contexto altamente hipotético, - entre une interrogación y una oración de duda,
quizá estuviera echándose -, no permite descartar completamente la lectura
epistémica hipotética. Podemos entender “Fabián por lo menos probablemente había
llegado a su casa”, conque situamos la acción de “llegar Fabián” en la anterioridad de
“supuse”.
Esta ambigüedad aparece con frecuencia en las novelas de finales del siglo XIX,
principios del XX, que usan el llamado estilo indirecto libre. Este uso le permite al
narrador -hablante- entrometerse en la mente de uno de los protagonistas, aunque
no aparezca ningún verbo introductor del tipo “dijo que”. Así, en (22), surge una
posible ambigüedad:
(22) Manuel vaciló; le esperarían en casa… (Pío Baroja, Aurora Roja, p.
237)
Aunque la lectura epistémica parece la más evidente, no se descarta la lectura
temporal; efectivamente, la lectura de “Manuel vacila porque piensa que
probablemente le esperaban en casa” alterna con la de “Manuel vacila porque piensa
que lo iban a esperar en casa” y, en este caso, desaparece la probabilidad.
Por otra parte, si un verbo estativo refiere a un evento que puede ocurrir, la
falta de contexto puede generar una ambigüedad entre una lectura pasada
(condicional epistémico) y una lectura futura (condicional temporal).
(23) Sonó el timbre y, sin imaginar quién sería, supe que la conversación
y mi visita habían tocado a su fin... (Javier Marías, Los
enamoramientos, p. 91)
En (23), quién sería tiene significado epistémico si se entiende “quién acaso era”;
ahora bien, si el protagonista se proyecta en el futuro, puede entenderse “quién iba
a ser”.
En esta primera parte, nos hemos centrado en el análisis del enfoque temporal
del condicional epistémico. Hemos querido mostrar que la situación debe ser
simultánea o anterior respecto de otro momento del pasado. Los casos de
ambigüedad surgen cuando el contexto hace que resulte posible leer el predicado
verbal como posterior a dicho momento. Tras haber estudiado el enfoque temporal
de la situación a la que refiere un condicional epistémico, estudiaremos la expresión
de la modalidad.
3. LA MODALIDAD DEL CONDICIONAL EPISTÉMICO
En este apartado, analizaremos el estado de la cuestión y los problemas que plantea
la noción de modalidad. Como se ha dicho en la introducción, la dislocación de
vectores, el expresar la simultaneidad y no la posterioridad respecto de un momento
del pasado, no permiten dar cuenta de la semántica modal del condicional epistémico.
Tras estudiar los problemas que plantea la noción de modalidad en esta forma verbal,
formularemos la hipótesis según la cual, metafóricamente hablando, se mantiene el
vector de posterioridad. El condicional epistémico expresa una situación necesaria,
vista desde un punto del pasado; en ese momento del pasado, se anclan las pruebas
respecto a las cuales el hablante saca una inferencia. Cobra el sentido de, “en el
pasado, dadas las pruebas de las que disponía el hablante (protagonista), era
necesario que la situación q se diera”.
3.1. Estado de la cuestión
Propondremos un estado de la cuestión en el que expondremos los problemas
relacionados con la modalidad: la probabilidad, el tiempo de la evaluación, la
evidencialidad y la interrogación.
3.1.1. La probabilidad y la necesidad
Intentaremos explicar por qué el condicional epistémico expresa la modalidad de la
necesidad. Como ya se ha dicho, en el enunciado expresado en (24), el hablante
considera necesario, es decir, altamente probable que, en su pasado, ese hombre
tuviera alrededor de 45 años.
(24) El problema es el tiempo…urgió Orti, y miró a alguien a quien ya
conocía, un hombre delgado, de tez morena, más bien bajo y con
gafas, que andaría por los cuarenta y cinco años (CREA, Ernesto
Ekaizer, Vendetta)
La noción de probabilidad, aquí expresada, permite saber que se trata de un
condicional modal. Es modal porque refiere a una situación o acción situada en un
mundo posible que es distinto al mundo real. En nuestro ejemplo, la situación de
tener alrededor de cuarenta y cinco años se sitúa en un mundo posible: el hablante
no la presenta como real sino como probable.
En términos de la lógica modal, una situación adquiere valor modal cuando
designa una situación posible o una situación necesaria. En el caso que estudiamos,
desde el punto de vista de la lógica modal, la situación es necesaria (muy probable),
pero no es posible. Efectivamente, una situación es posible si existen tantas
posibilidades de que ocurra como posibilidades de que no ocurra la acción. En cambio,
una situación es probable como en el caso del condicional epistémico si existen
más posibilidades de que se la situación que posibilidades de que no dé: en
nuestro ejemplo, desde el punto de vista del hablante, las posibilidades de que tuviera
cuarenta y cinco años son mayores a aquellas de que no tuviera cuarenta y cinco
años. La probabilidad mide las posibilidades de que una acción o situación se dé. Por
otra parte, la situación es necesaria respecto a una fuente de la modalidad que, aquí,
es el conocimiento del hablante: respecto a lo que él sabe como hablante, es
altamente probable que tuviera 45 años. Cuando la modalidad está determinada por
el conocimiento del hablante, se habla de modalidad epistémica.
Esto plantea varios problemas que tan solo mencionaremos aquí. No
pretendemos resolverlos, pero creemos relevante subrayarlos para proseguir en
nuestro análisis. El primero es que no existe acuerdo entre los lingüistas: si para
algunos autores, los futuros epistémicos (futuro y condicional) expresan la modalidad
epistémica de la necesidad, para otros, no expresan ni necesidad ni posibilidad (Laca
2016: 16; Rivero 2014). El segundo problema es que, tal y como hemos venido
presentándolo, se asemeja la necesidad a la probabilidad (Bravo 2017: 18; Saussure
2012, entre otros); ahora bien, si seguimos la definición de la lógica modal según la
cual es necesario lo que no puede no ser lo que es, nos damos cuenta de que, en el
condicional epistémico, no es así; puedo afirmar que “tendría 45 años” y pensar que
es necesario que sea así, pero el individuo puede tener 35 en la realidad. El concepto
lingüístico de necesidad plantea este problema.
La segunda cuestión, relacionada con la anterior, es que, desde el punto de
vista de la historia y no de la lengua, una situación pasada no puede ser probable
porque una acción pasada, o bien ha ocurrido, o bien no ha ocurrido. Solo puede ser
probable una acción que es futura; dicho de otro modo, para determinar si una acción
es probable, esto es, de realización probable, el hablante debería situarse en la
anterioridad de la acción, y no en su posterioridad4. Ahora bien, en español, el
condicional le permite al hablante decir que una situación pasada es probable.
Trataremos de analizar dónde se sitúa el hablante, es decir, cuál es el tiempo de la
evaluación.
3.1.2. Tiempo de la evaluación
Analizaremos, ahora, los problemas que plantea el tiempo de la evaluación de la
modalidad. Hemos dicho que la modalidad epistémica se establece de acuerdo con el
conocimiento que posee el hablante. Por tanto, puede pensarse que se trata del
conocimiento que el hablante posee en su presente. En principio, según muchos
lingüistas, el operador modal de necesidad (NEC) se ancla en el presente de la
enunciación. Observemos el ejemplo siguiente:
(25) Tendría unos 40 años.
‘Es probable / necesario hoy’.
Como hemos dicho, significa que “es probable (ahora) que en aquella época tuviera
unos 40 años”. Expresa una probabilidad presente: efectivamente, lo que yo afirmo
sobre el pasado es altamente probable en mi presente. Podemos preguntarnos: ¿es
probable la realización de la acción o es probable mi aseveración? La literatura
relacionada con este problema (MacFarlane 2011: 156; Vatrican 2014: 260) concluye
que resulta sumamente difícil determinar si el modalizador de necesidad (NEC)
contribuye al contenido de la proposición (“la proposición p, tenia 40 años, es
necesaria/probable”) o a la fuerza de la aseveración (“lo que yo afirmo sobre p, es
necesario/probable”).
El segundo problema, es que no siempre el condicional epistémico permite
expresar el punto de vista del hablante, anclado en el presente de la enunciación.
Puede que se exprese el punto de vista de otro protagonista de la historia. Cuando
es así, y otro protagonista permite expresar la probabilidad de la situación, no está
anclado en el presente sino el en pasado. Aparece en contextos de subordinación,
como en (26) y en (27):
(26) Este creyó que estaría trabajando, cuando supo por los amigos que
se encontraba malo, con un catarro terrible (Pío Baroja, Aurora roja,
p. 305)
(27) Cuando no lo encontraba en el camino, [ella] sabía que el joven la
estaría atisbando fogoso por entre las rendijas de la puerta (CORPES,
Ernesto Bondy Reyes, Viaje de retorno, hasta sabina y otros relatos)
En (26), se entiende no que el hablante, sino este, protagonista de la historia, pensó
que probablemente estaba trabajando. Del mismo modo, en (27), ella considera
altamente probable el hecho de que el joven la atisbara. El tiempo de la evaluación
obviamente no es el presente del hablante, sino el presente del protagonista situado
en el pasado del hablante.
Aparecen también en contextos de estilo indirecto libre, cuando nos
entrometemos en la mente del mismo protagonista de la historia, tal y como se
observará en (28):
(28) Manuel vaciló; le esperarían en casa… Aunque ya se habrían acostado
(Pío Baroja, Aurora roja, p. 237)
En el enunciado (28), entendemos que el protagonista Manuel, en su presente, piensa
que “probablemente ya le estaban esperando”. La probabilidad no está anclada en el
presente del hablante, sino más bien en el presente del protagonista, el cual se sitúa
en el pasado. Veremos, a continuación, que se formula esta probabilidad por
inferencia.
3.1.3. Pruebas y evidencialidad
Para analizar el condicional epistémico, se suele recurrir a su posible carácter
evidencial: el hablante formula una hipótesis sacando una inferencia a partir de
algunas pruebas, llamadas también “evidencias”. La evidencialidad definida como la
expresión de la fuente de la información (Aikhenvald 2004) suele ser, o bien directa,
porque procede de la percepción (“direct evidence”), o bien indirecta, porque procede
de una inferencia (“inference from results”) o de un rumor (“reported evidence”)
(Dendale & Bourova 2013: 2, Rivero 2014: 9). Nuestro propósito será determinar en
qué tiempo se anclan estas pruebas (von Fintel & Gillies 2007; Portner 2009: 169:
“based on the evidence that I had in the past” o “based on the evidence I have now”).
Puesto que hemos dicho que el hablante afirma, en su presente, que una
situación pasada es altamente probable, podría pensarse que las pruebas o indicios,
a partir de los cuales saca esta conclusión, se encuentran en su presente de
enunciación. Sin embargo, nos damos cuenta de que, en todos los ejemplos que
aparecen, el hablante infiere que una situación es altamente probable a partir de unas
pruebas que no se encuentran en su presente de enunciación, sino en su pasado.
(29) El taxista llevaba a la derecha del volante una imagen de la Virgen
de Montserrat, una chapa con la efigie de san Cristóbal y un retrato
de Franco. También un ramillete de flores. El hombre,
completamente calvo, andaría por los cincuenta (CREA, José
Gironella, Los hombres lloran solos)
(30) Había olor a podrido. Pensé que tendría que ser el cuerpito de la
mariposa reventada y cuando la acerqué a la nariz me di cuenta de
que nada que ver (CREA, Alejandro López, La asesina de Lady Di).
En el ejemplo (29), el hablante observa al taxista con el que viajó antes y unas
determinadas pruebas relacionadas con la percepción, concretamente, el hecho de
que estuviera completamente calvo, le llevan a la conclusión de que andaría por los
cincuenta. La prueba se ancla en su pasado. Del mismo modo, en (30), mediante una
prueba relacionada con la percepción, el olor a podrido, el hablante llega a la
conclusión de que tendría que ser la mariposa. La prueba o evidencia, “el olor a
podrido”, se encuentra en su pasado, no en su presente.
Observemos que ocurre exactamente lo mismo en un discurso dialogado,
anclado en el presente de la enunciación:
(31) La niña tenía muy mala cara ayer. Tendría fiebre. (Rivero, 2014)
En (31), el indicio que lleva al hablante a formular que probablemente la niña tenía
fiebre, es el hecho de que ayer tenía muy mala cara, no el hecho de que tenga muy
mala cara hoy. El indicio se encuentra en el pasado del hablante.
3.1.4. Interrogación
El último problema que expondremos aquí es aquel relacionado con los enunciados
interrogativos. Hemos dicho que un condicional epistémico expresaba la modalidad
de la necesidad. Sin embargo, en contextos interrogativos, la noción de necesidad
parece desaparecer cuando usamos el condicional epistémico.
Observemos el condicional epistémico cuando aparece en preguntas indirectas,
(32) y en preguntas directas, (33):
(32) En el patio no había nadie y los campos de alrededor parecían
yermos. Me pregunté dónde estaría el padre. Mi amigo me indicó su
coche y me hizo notar lo extraño que resultaba que el coche no
resultara extraño en aquel marco (CORPES, Roberto Bolaño,
«Dentista». Putas asesinas)
(33) Pasaron las horas y se le ocurrió que no debía olvidarse de la
alimentación. ¿Tendría hambre Lucas? Se asomó a la ventana de su
apartamento, lo vio echado en un sillón. Imposible saber si tenía
hambre, estaba dormido. ¿Y si se había dormido por hambre?
(CORPES, Jorge Maronna; Luis María Pescetti, Plagios literarios y
poder político al desnudo)
En (32), la pregunta indirecta no parece decir “me pregunté donde necesariamente
estaba el padre” sino “donde podía estar el padre”. En (33), mediante la pregunta
directa, se formula una pregunta sobre la posibilidad de que tuviera hambre (“podía
tener hambre”), no sobre si “necesariamente tenía hambre”.
Además, observaremos que, en los contextos interrogativos, la paráfrasis que
sirve para identificar un condicional epistémico, no puede aplicarse y se debe recurrir
al verbo “poder” (NGLE 2009: §23.15k):
(34) a. Me pregunté dónde estaría el padre.
b.*Me pregunté dónde probablemente estaba el padre.
c. Me pregunté dónde {podía estar / posiblemente estaba} el padre.
(35) ¿Tendría hambre Lucas?
b.?? ¿Tenía probablemente hambre Lucas?
c.?? ¿Probablemente tenía hambre Lucas?
d. ¿Podía tener hambre Lucas?
Nos damos cuenta de que, en una interrogación, el adverbio probablemente opera
sobre la enunciación, no sobre el enunciado, y añadirlo crea un efecto de redundancia.
La NGLE (2009: §42.1n) lo define como un “choque de modalidad”. Difícilmente,
entendemos “me pregunté dónde es posible que necesariamente estuviera el padre”,
sino “dónde es posible que estuviera el padre”. Bajo el alcance de la interrogación
desaparece la necesidad y tan solo se expresa la posibilidad.
3.2. Propuesta
Intentaremos mostrar que el condicional epistémico expresa la modalidad de la
necesidad porque se ve la acción desde un momento del pasado, respecto al cual es
necesaria. El tiempo de la evaluación de la modalidad en el condicional epistémico es
el pasado y no puede ser el presente. Dicho de otro modo, el hablante no dice que,
en su presente de enunciación, la situación pasada de la que habla es probable, sino
más bien que, en su pasado, la consideró probable.
Esta idea viene sugerida por Bello (1984 [1847]: §689) quien dice lo siguiente
acerca del condicional epistémico: “La relación de posterioridad se emplea
metafóricamente para significar la consecuencia lógica, la probabilidad, la conjetura”
y “en vez de afirmar una cosa como sabida por nuestra propia experiencia o por
testimonios fidedignos, la presentará, mediante la imagen del futuro”. El condicional
epistémico significa que, desde un punto del pasado, en vista de todas las pruebas
que el hablante tenía, era necesario que se diera la situación q. Por ejemplo, el
ejemplo (29) debe entenderse como” ya que estaba completamente calvo > era
necesario (en ese momento) que tuviera cincuenta años”. El condicional traslada al
hablante en el pasado; no ha perdido su vector de posterioridad. Su punto de anclaje
son las pruebas que se encuentran en el pasado; a partir del punto del pasado donde
se ubican las pruebas, se ofrecen varias posibilidades dentro de las cuales el hablante
elige la que le parece de realización necesaria5 y, por tanto, la más probable.
3.2.1. La modalidad de la necesidad
El condicional que, en su uso temporal (dijo que vendría), expresa la posterioridad de
una acción respecto a un momento del pasado, en su uso modal, metafóricamente
hablando, conserva su vector de posterioridad. Postulamos que se considera la acción
necesaria porque el hablante se traslada al pasado, y respecto de ese momento del
pasado, dentro de un conjunto de posibilidades que se le ofrecen, considera que, en
su futuro, la situación o acción p es la más probable. Es un futuro respecto de un
pasado:
(36) Yo también tenía una hermana melliza, pero se murió en un
accidente, así que ahora no tengo con quién compararme.
Seguramente ella estaría flaca raquítica, pero quién sabe. La gente
engorda de golpe (CORPES, Alejandro López, La asesina de Lady Di)
(37) Miró a alguien a quien conocía, un hombre delgado, de tez morena,
más bien bajo y con gafas, que andaría por los cuarenta y cinco años
(CORPES, Ernesto Ekaizer, Vendetta)
En el ejemplo (36), dadas todas las pruebas de las que dispone (tenía una hermana
melliza, se murió en un accidente), a partir de un punto del pasado, el hablante
formula que la acción consecuente necesaria más probable es la de que estaba
raquítica y flaca. En (37), dadas las pruebas que, en ese momento del pasado,
dispone el hablante (estaba delgado, bajo y con gafas), entonces, lo necesario o más
probable es que tuviera 45 años. La necesidad, creemos, se obtiene trasladando al
hablante hacia el pasado: si tenemos estas pruebas, se evalúa como necesaria la
situación de q.
La explicación que venimos dando para el condicional epistémico se ha dado
para el futuro epistémico tal y como aparece en Hoy Pedro no está. -Estará enfermo.
Se expresa en futuro una hipótesis presente porque si nos trasladamos al futuro,
podremos comprobar que Pedro no está (Martin 1981; Saussure 2012). Nosotros
creemos que el condicional de conjetura se construye como el futuro epistémico: si
me traslado al pasado, en ese momento del pasado, dadas todas las pruebas de las
que dispongo, entonces, necesariamente se dará la situación q6. La situación q ocurre
en el futuro, respecto a un punto del pasado que proporcionan las pruebas o
evidencias.
Recordaremos que, etimológicamente, al formarse a partir del infinitivo y del
auxiliar haber en pretérito imperfecto, el condicional expresa lo que por necesidad
tiene que ser y se encuentra en contextos pasivos. Su sentido se aproxima al de
“había de ser por necesidad”. Según Company (1985: 50), se encuentra, ante todo,
en contextos pasivos:
(38) In nationibus a quibus […] suscipi habebat.
En este ejemplo, suscipi habebat no tenía el sentido de “por los cuales tenía intención
de ser recibido” sino más bien “por los cuales era necesario que lo recibieran”,
literalmente, “había de ser recibido”, o dicho de otro modo, “su destino era que lo
recibieran”. El valor de necesidad ya se encuentra en la forma etimológica y no es de
extrañar que podamos encontrarlo en el condicional epistémico.
Para terminar, recordaremos que, en los contextos interrogativos de preguntas
directas, la probabilidad desaparece y surge la modalidad de la posibilidad. Solo puede
parafrasearse mediante poder y no, mediante necesariamente:
(39) Y me vino un miedo, querida: ¿estaría enferma?
‘¿Podía estar enferma?’
?? ¿Necesariamente estaba enferma?
Efectivamente, al anclar el enunciado en el presente de la enunciación, la
interrogación no permite expresar una necesidad pasada. Esto daría una prueba
suplementaria para afirmar que, en el condicional epistémico, la lectura de necesidad
debe anclarse en el pasado y no en el presente.
3.2.2. Tiempo de la evaluación: el pasado
Formulamos la hipótesis de que a pesar de que se saca una inferencia, esta inferencia
se sitúa en el pasado del hablante, no en su presente. Tal y como hemos venido
comentándolo, la necesidad tiene anclaje de pasado. En (40), al recordar los gritos,
el protagonista evalúa que, necesariamente, la casa había de estar quemándose. No
se sabe si en el momento en que escribe estas palabras, evalúa la situación como
necesaria o altamente probable, pero se entiende que cree la situación altamente
probable en el momento en que oyó los gritos. El tiempo de la evaluación es el pasado,
no el presente.
(40) Cómo recuerdo esos desaforados gritos. Por un momento pensé que
se estaría quemando la casa (CORPES, Rafael Hernández Rodríguez,
La muerte de un cardenal).
Del mismo modo, retomamos y completamos el ejemplo (2) que hemos
analizado más arriba:
(41) Ya a solas, en mi cama, mientras veía cómo la luz se volvía dorada,
apoderándose de la habitación, una congoja, una gran desolación, me
llenaban. […] Y seguramente en aquellos momentos, allí arriba, en su
piso bajo el terrado -el terrado que yo iba a conocer en primavera-,
acaso él y Gavi estarían llorando y odiando (Ana María Matute,
Paraíso inhabitado, p. 245)
En (41), la autora, protagonista de la historia, piensa en aquel momento, cuando
estaba a solas en su cama, que estaban llorando; no piensa en su presente de
escritora que sea probable. Considera la situación probable en el momento en que se
encontraba en su habitación (tiempo pasado), no en el momento presente en que
escribe el relato.
Otra prueba que tal vez contribuya a mostrar que el tiempo de la evaluación es
el pasado es el contraste que aparece en los siguientes enunciados. Creemos que, si
el tiempo en que se evalúa la situación es el presente, expresado en presente simple
o en pretérito perfecto, como en (42), difícilmente puede ir seguido de un condicional
epistémico:
(42) Hoy Pedro no está / no ha venido. ??Estaría enfermo.
Como se observa en (43), se preferirá el futuro epistémico:
(43) Hoy Pedro no está / no ha venido. Estará enfermo.
En cambio, si el tiempo de la evaluación es el pasado, permite conformar dicho
condicional:
(44) Ayer Pedro no vino. Estaría enfermo. / ??Estará enfermo.
Si bien hemos visto que el tiempo en que el hablante afirma que una situación “es
probable” no parece ser su presente, sino su pasado, analizaremos ahora dónde se
encuentran las pruebas a partir de las cuales se llega a la inferencia.
3.2.3. Pruebas en el pasado
El condicional epistémico es considerado como evidencial en la medida en que se saca
una inferencia a partir de unas determinadas pruebas o indicios. Estas pruebas
proceden de algún tipo de percepción. Ahora bien, el condicional epistémico no indica
que la información se haya obtenido por la percepción directa, sino por una inferencia,
conclusión a la que llega el hablante mediante el razonamiento, de forma indirecta,
después de haber contemplado las pruebas. De este modo, seguimos a Rivero
(2014:11): “inferentials are not felicitous if the information is direct in the sense that
the event encoded in the prejacent proposition is directly observed. […] the evidence
counts as indirect”.
En la mayoría de los ejemplos, estas pruebas proceden de la percepción visual
u auditiva, y, en otros casos, de una percepción mediante el recuerdo. Los ejemplos
que se ofrecen a continuación dan cuenta de que las pruebas proceden de la
percepción (me toqué la medallita en (45), olor a podrido en (46), tocando a su puerta
en (47), una foto en (48)):
(45) Pedí un deseo y me toqué la medallita y no por qué me imaginé
que él estaría haciendo lo mismo (CORPES, Alejandro López, La
asesina de Lady Di).
(46) Había olor a podrido. Pensé que tendría que ser el cuerpito de la
mariposa reventada y cuando la acerqué a la nariz me di cuenta de
que nada que ver (CORPES, Alejandro López, La asesina de Lady Di).
(47 ¿qué hacía Carlota Amalia tocando a su puerta?, ¿estaría enterado el
marido?, Ándale, escuchó, David veía flotar el blanco camisón bajo
la Luna, oía su respiración agitada, olía el café (CORPES, Élmer
Mendoza, El amante de Janis Joplin).
(48) ella había llevado una foto de él, y ahora la tenía en un portarretratos
sobre la chimenea. Era una foto del carnet del club, de cuando Lucas
estaría unos seis o siete años; pero no importaba, era él. La misma
boca, los mismos ojos, los mismos pantaloncitos cortos. (CORPES,
Jorge Maronna; Luis María Pescetti, Plagios literarios y poder político
al desnudo).
o de que proceden de una percepción indirecta mediante el recuerdo:
(49) Una empleada doméstica reparte caldo de pollo en tazas de
porcelana. Mariana no recuerda haberla visto antes. ¿Estaría
guardada en un armario con naftalina? (CORPES, Roberto Rubiano
Vargas, El anarquista jubilado)
(50) Recordaba que, en lo del dentista, discretamente había arrancado la
página y se la había quedado; pero ahora, quién sabe dónde estaría
guardada (CORPES, Jorge Marona; Luis María Pescetti, Copyright:
plagios literarios y poder político al desnudo).
En el corpus que hemos manejado, estas pruebas se encuentran en el pasado,
nunca en el presente del hablante. Pueden encontrarse en el pasado, respecto al
presente del hablante; en el ejemplo (45) que retomamos a continuación, tocarse la
medallita es la prueba perceptiva y se sitúa en el pasado del hablante:
(51) Pedí un deseo y me toqué la medallita y no sé por qué me imaginé
que él estaría estaría haciendo lo mismo (CORPES, Alejandro López, La
asesina de Lady Di).
También, las pruebas pueden encontrarse en el pasado de otro protagonista de
la historia que no sea el propio hablante. El narrador se entromete en la mente de un
personaje y las pruebas son recuperadas por este mismo protagonista en el tiempo
de la situación; en (52), la semioscuridad es experimentada por la protagonista de la
historia, María y le lleva a preguntarse dónde podía andar Pelé:
(52) deshaciéndose la ingrata sorpresa del encuentro en la pacífica
semioscuridad del vestíbulo que era como una suma amansada de
las vidas de los dos hermanos. María se pregundónde andaría Pelé
en aquel momento (CREA, Álvaro Pombo, El metro de platino
iridiado).
En esta segunda parte, hemos tratado de mostrar que la expresión de la modalidad
de la necesidad (probabilidad) se debe al hecho de que, desde un momento del
pasado, dadas las pruebas de las que dispone en ese momento el hablante, saca una
inferencia, deduciendo que necesariamente debe ocurrir en su futuro una situación q.
El condicional epistémico se interpreta a partir del pasado. Esta interpretación a partir
del pasado del condicional plantea problemas a los estudiantes franco hablantes.
4. ENSEÑANZA DEL CONDICIONAL EPISTÉMICO EN CLASE DE ELE
Tras haber intentado describir el condicional epistémico, nos gustaría presentar las
formas de llevar su uso en clase de ELE, más concretamente a estudiantes franceses
que no disponen de dicha forma en su lengua. Explicaremos que, en francés, la falta
de lectura del condicional en pasado dificulta la comprensión de la construcción por
parte de los hablantes francófonos así como su adquisición. Esto tal vez permita
contribuir a mostrar que, a diferencia del condicional francés, el condicional español
tiene un componente de pasado (Rivero & Arregui 2018).
4.1. Comparación de enunciados españoles y franceses
La primera actividad puede consistir en traducir fragmentos al condicional.
Analizaremos a continuación ejemplos de condicionales epistémicos que, traducidos
al francés, se anclan necesariamente en el presente y se convierten en un condicional
de conjetura, un condicional de rumor o un condicional hipotético contrafactual.
Si proponemos a estudiantes franceses traducir el condicional epistémico que
aparece en (53), obtendremos con toda seguridad, la traducción literal que aparece
en (54):
(53) ‘Pierre no vino. ¿Estaría enfermo?7
(54) Pierre n’est pas venu. Serait-il malade8 ?
Sin embargo, el sentido obtenido en (54) no es el de (53). La traducción
correcta de (53) sería “pouvait-il être malade?”. En cambio, en (54), obtenemos un
condicional de conjetura en francés, de sentido distinto al español. Según Dendale &
Bourova (2013:3), existe un condicional de conjetura en francés, el cual, mediante
una interrogación, permite formular una hipótesis, resultado de una inferencia hecha
a partir de ciertos indicios. El hablante, al formular la hipótesis bajo la forma de una
pregunta, somete su hipótesis al aprecio del interlocutor: “¿acaso cree usted que está
enfermo?” A diferencia del español, la situación de “être malade” (‘estar enfermo’) se
ancla en el presente, pero, de ningún modo, en el pasado del hablante.
En (55), comprobamos que el condicional de conjetura francés puede
combinarse con aujourd’hui pero no, con hier. La situación por necesidad se ancla en
el presente del hablante:
(55) Pierre est absent. Serait-il malade {aujourd’hui / *hier}?
‘Pierre no está. ¿Estaría enfermo {hoy / *ayer}?’
En cambio, hemos dicho que estaría enfermo, en español, solo se combina con ayer,
y no, con hoy:
(56) Pierre no vino. Estaría enfermo {*hoy / ayer}.
En el enunciado (56), la situación de “estar enfermo” necesariamente se ancla en el
pasado del hablante, nunca en su presente. Expresa un condicional epistémico. Cabe
precisar que esta lectura de pasado resulta imposible en francés y que esta es la
razón por la cual un estudiante francés no adquiere con facilidad el uso del condicional
de conjetura. Formulamos la hipótesis de que el condicional español todavía tiene un
componente de pasado de imperfecto, del que carece el francés9. Veamos a
continuación el ejemplo del condicional de rumor.
Existe otra interpretación del enunciado (53), il serait malade: puede cobrar el
significado de “según dicen, estaría enfermo”. Esto lo asemejaría a un condicional de
rumor que existe tanto en francés como en español. Ambos son parecidos, pero, como
en el caso anterior, difieren del condicional epistémico español por su enfoque
temporal. Para describir el uso de del condicional de rumor, los autores explican que,
por una parte, el hablante transmite el discurso formulado por otro hablante (fuente
indirecta de la información), y que, por otra, no se compromete con la verdad de lo
aseverado. A continuación, se ofrecen un ejemplo de condicional de rumor en francés
y un ejemplo en español:
(57) Le couple présidentiel, en vacances depuis vendredi dernier,
séjournerait dans une résidence dotée d'une grande piscine, précise
le journal dominical (BFM Tv, 12/08/2017).
‘La pareja presidencial, de vacaciones desde el viernes pasado,
pasaría una temporada en una mansión dotada de una piscina
grande, apunta el periódico dominical’.
(58) Carles Puigdemont estaría pensando en rendirse. Según ha
informado el programa de Ana Rosa Quintana en exclusiva, el líder
de JxCat siente que los suyos lo han sacrificado y que es el
momento de retirarse de la primera línea (La Vanguardia,
31/01/2018).
En (57), el periodista transmite la información según la cual, en estos días, la pareja
presidencial pasa una temporada en una mansión con piscina. Esta información
procede de otra fuente, aquí, el periódico dominical. Además, al decir esto, el
periodista no se compromete en absoluto con la verdad de la información. Del mismo
modo, en el ejemplo español (58), el periodista reproduce la información dada por
otra fuente, el programa de Ana Rosa Quintana, según el cual, en este momento,
Puigdemont piensa en rendirse. Sin embargo, no llega a afirmarse que sea verdad o
no. La evidencialidad y el no compromiso con la verdad caracterizan al condicional de
rumor.
El condicional de rumor difiere del condicional epistémico por su enfoque
temporal. Esta forma en francés solo puede referir a un presente o a un futuro, pero
nunca a un pasado. En (57), séjournerait refiere a una situación presente y significa
“dicen que en estos días pasan una temporada”; no remite a una situación pasada,
“dicen que pasaron una temporada el mes pasado”. En (58), también, el condicional
equivale a “dicen que en estos días Puidgdemont está pensando en rendirse”, no que
ayer pensaba en rendirse”. Tiene enfoque de presente.
En cambio, en los ejemplos que aparecen a continuación, el condicional tiene
enfoque de futuro. El ejemplo (59) se entiende como “se dice que próximamente va
a ganar las elecciones” (no que las ganó ayer), y (60) como “va a ganar las próximas
elecciones vascas”.
(59) Le président PS sortant remporterait ce dimanche 27 juin 2021 les
élections régionales en Nouvelle-Aquitaine avec 39,2% des suffrages
(La Nouvelle République, 27/06/2021).
‘el presidente Partido Socialista ganaría ese domingo 27 de junio las
elecciones regionales en Nueva-Aquitania con un 39,2% de los
escaños’
(60) El PNV ganaría las próximas elecciones vascas al lograr 27 ó 28
escaños, de forma que obtendría el mismo resultado o un escaño
más que en los anteriores comicios (Diario de avisos, 08/09/2016).
Veamos ahora un último caso. Retomaremos otro ejemplo que aparece en
condicional epistémico:
(61) Tendría unos 40 años.
Ahora bien, si le pedimos a un estudiante francés que lo traduzca, sin pensarlo, dirá:
(62) Il aurait 40 ans.
Sin embargo, il aurait 40 ans no puede llegar a significar que “probablemente tenía
40 años”. Para que llegue a cobrar significado en francés, hace falta supeditarlo a una
prótasis, tal y como aparece en (63):
(63) Il aurait 40 ans, s’il n’était pas mort il y a 5 ans.
‘Tendría 40 años, si no se hubiera muerto hace 5 años’.
El enunciado significa que algo impidió que cumpliera los 40 y la prótasis convierte la
construcción en una construcción hipotética contrafáctica tal y como se observa en
(64):
(64) Tendría 40 si no se hubiera muerto hace 5 años, pero ahora mismo
no los tiene.
La construcción condicional tiene sentido contrafáctico cuando produce una inferencia
que es la negación de la situación descrita: se presenta la situación como posible pero
el hablante sabe que no se ha realizado. Aquí, al decir il aurait 40 ans, el hablante
infiere que en el presente no los tiene10. Comprobamos, una vez más, que la lectura
del condicional en francés se enfoca en el presente y no en el pasado, ya que en (65),
el único adverbio aceptable es aujourd’hui (‘hoy’) y no hier (‘ayer’):
(65) S’il n’était pas mort il y a 5 ans, il aurait 40 ans {aujourd hui / *hier}.
Un condicional epistémico no puede supeditarse a una prótasis, ya que la construcción
<si p, q> nos obliga a evaluar la situación con respecto del presente:
(66) Si no se hubiera muerto hace 5 años, tendría 40 años {hoy / *ayer}.
Conviene enseñar a los estudiantes que existe un desajuste en la lectura del
condicional enfocada hacia el presente y aquella enfocada hacia el pasado11. La última
actividad que se ofrece y en la que un profesor puede detenerse si los alumnos ya
poseen un conocimiento básico del significado del condicional es desambiguar
enunciados.
4.2. Desambiguar enunciados
Proponemos a continuación, destacar las posibles ambigüedades de enunciados.
(67) Carlota hizo un mohín coqueto. Aquellas palabras sonaron bien a sus
oídos. Empezó a sentir afecto por Javier, precisamente porque
entrevió que el muchacho no era de una sola pieza. Seguro que
sufriría mucho (CREA, José María Gironella, Los hombres lloran
solos).
‘Seguro que había sufrido mucho’.
En este enunciado, será preciso explicar qué sentido tiene la forma de condicional
(sufriría mucho), identificando la voz del narrador que formula la oración en
condicional. Aquí, el hablante es un protagonista de la historia, la chica Carlota. Sitúa
la acción en su pasado (hizo un mohín, sonaron bien). A falta de contexto, surgen
dos interpretaciones temporales del condicional. Si se le da el sentido de
“probablemente había sufrido mucho”, se trata de un condicional modal que sitúa la
acción de “sufrir” en la anterioridad de hizo un mohín, sonaron bien. La chica Carlota,
a partir de indicios perceptivos (aquellas palabras sonaron bien, el chico no era de
una sola pieza), considera altamente probable que, en su pasado, Javier hubiera
sufrido mucho. Dicho de otra forma, dadas todas las pruebas de las que dispone
Carlota, se le ofrecen varias posibilidades (“sufrir”, “trabajar mucho”, “ser sensible”,
etc.), entre las cuales elige la que le parece necesaria: necesariamente había sufrido
mucho. Otra lectura posible sería aquella según la cual “probablemente estaba
sufriendo mucho”, situando la acción de sufrir en la simultaneidad de las de sonaron
bien y entrevió. Existen las dos lecturas del condicional modal: de simultaneidad o de
anterioridad de la acción.
A continuación, se ofrece un fragmento del libro de Padura, La novela de mi vida,
en la que se describen los recuerdos del narrador paseando por la Habana.
(68) Aturdidos por la grita y el retumbar monótono de la percusión,
tomamos la calle del Obispo, con sus comercios engalanados y
repletos de gentes […], los criollos tan aficionados a pasar largas
horas en la calle, siempre y cuando no hiciera algo de frio o
demasiado calor, como ocurría en esa tarde reveladora en que tantas
imágenes pasarían por mis ojos y mi sensibilidad (Leonardo Padura,
La novela de mi vida, p. 28).
La forma de condicional, pasarían por mis ojos, llega a cobrar dos significados que se
corresponden con los dos valores del condicional, temporal y modal. Aquí, se traslada
al pasado el hablante, voz que cuenta la historia y sitúa la acción de “pasar las
imágenes” en su futuro. Se trata de un condicional temporal si se interpreta como
“tantas imágenes que iban a pasar” después de lo que acaba de contar el hablante.
O bien, ese mismo hablante puede situar la acción de “pasar las imágenes” en su
pasado sin recordarlo muy bien y querer significar que “probablemente pasaban por
mis ojos”. Metafóricamente hablando, es como si el hablante, desde su pasado, con
los indicios de los que disponía (percepción del retumbar, de los criollos por la calle),
formulara la hipótesis de que necesariamente iban a pasar por sus ojos. Se trata de
la interpretación modal epistémica del condicional.
5. CONCLUSIÓN
En este trabajo, hemos querido resaltar lo difícil que resulta la lectura y comprensión
del condicional epistémico, en español, para un estudiante franco hablante quien no
dispone de este uso en su lengua. Desde el punto de vista temporal, hemos intentado
mostrar que el condicional epistémico permite anclar una situación en la
simultaneidad o anterioridad de otra acción pasada. Este anclaje pasado del
condicional español no lo tiene el condicional francés.
En segundo lugar, hemos expuesto los problemas relacionados con la
modalidad de la necesidad. Se expresa la modalidad de la necesidad gracias a una
metáfora: el hablante, desde su pasado, de acuerdo con el conocimiento que posee,
esto es, dadas las pruebas de las que dispone, considera que por necesidad, en su
futuro, se dará la situación. Hemos llegado a la conclusión de que el operador modal
de necesidad no se sitúa en el presente de enunciación del hablante, sino en su
pasado.
En la última parte, hemos analizado tres traducciones literales posibles del
condicional epistémico por un estudiante franco hablante. Hemos querido mostrar
que puede llegar a producir un condicional de conjetura, un condicional de rumor o
un condicional hipotético, tres condicionales que tienen enfoque temporal de presente
o de futuro, pero no, de pasado. Al final, se presentan dos ejemplos en los que puede
resultar difícil desambiguar el enunciado. Con este trabajo, esperamos haber
contribuido tal vez a mostrar que el condicional en español aún tiene un componente
semántico de pasado, heredado de su forma etimológica, del que parece carecer el
actual condicional francés.
NOTAS
1 No todos los lingüistas opinan que expresa la probabilidad; algunos dicen que el valor semántico de este
condicional es evidencial (“dicen que”) y que la probabilidad es un valor derivado (Dendale 1993; 2013).
2 The temporal effects of Spanish inferentials derive from IMPF interacting with PAST encoding a topic situation”
(Rivero & Arregui 2018: 328).
3 Véase Rivero (2014: nota 6): “with an eventive predicate must combine future and progressive morphology for
a similar inferential reading”.
4 Aquí, tan solo mencionamos problemas que, en realidad, son mucho más amplios. La cuestión de la modalidad
de la posibilidad sobre el pasado, en las lenguas, es analizada en el trabajo de Chen, Hohaus et al. (2017).
5 La idea de elegir entre varias situaciones posibles para explicar la semántica de los futuros viene del análisis de
Condoravdi (2002), quien propone un modelo de análisis muy elaborado que no podemos reproducir aquí.
Simplificando el modelo, puede decirse que el futuro es un cuantificador universal que cuantifica sobre situaciones
posibles: si se evalúa respecto del conocimiento del hablante, el futuro será epistémico; si se evalúa respecto de
situaciones ancladas en mundo real, será temporal.
6 Seguimos el análisis de Rivero & Arregui (2018: 36), quienes afirman que, en Elena llegaría mañana, the
sentence claims that, given what is known, plans have been made that make it expected that Elena arrive
tomorrow.”
7 Cabe precisar que un condicional epistémico se traducirá por “devoir” (tendría unos 40 años > il devait avoir
dans les 40 ans) o por “pouvoir” si aparece en una interrogación (¿“tendría hambre?” > pouvait-il avoir faim?).
8 Si bien el futuro de conjetura en francés solo aparece con los verbos “être(‘ser’) y “avoir (‘haber’) según
Popescu (2015: 61), no ocurre lo mismo con el condicional de conjetura, el cual puede aparecer con cualquier
verbo: “Il est malade et il ferait du ski,” (Dendale & Bourova 2013: 4).
9 Bien es de confesar que tal vez, los enunciados en los que se expresen una conjetura sobre el presente y ya no,
sobre el pasado, se estén extendiendo en el español de América. Hemos encontrado este interesante pero extraño
ejemplo: “Porque no es lo mismo un menudo de pan dulce que tiene alrededor de 110 calorías, que consumir tres
porciones o ingerir una quesadilla entera que andaría por las 300 calorías.” (CREA, La prensa gráfica, 07/07/2004,
El Salvador). Obviamente, “andaría” designa una hipótesis presente ya que significa “que probablemente anda
por” y no “que andaba por”. Habría que comprobar si el condicional español como el francés, tiende a interpretarse
cada vez más, a partir del presente.
10 Véase Hernández Rodríguez (2020) para un análisis del condicional con valor irreal, en una perspectiva
didáctica.
11 Un revisor señala que, en otras lenguas románicas como el portugués, la interpretación por defecto más natural
también es la contrafáctica: “A Bruna sairia ontem à noite por volta das 10” se interpreta como “Bruna iba a salir
anoche sobre las 10 (pero no salió)”. Aunque el valor de “sairia” no sea hipotético, sino que se aproxima al de un
pretérito imperfecto de “conato”, se entiende efectivamente que no se ha realizado la acción.
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