Entre cognición y discurso. Aproximaciones sobre el potencial
metafórico de algunas unidades fraseológicas referidas a estados de
las personas
Between cognition and discourse. Approaches on the metaphorical
potential of some phraseological units referring to states of a person
Mariela Andrea Bortolon
Universidad Nacional de Córdoba, Argentina
marielabortolon@unc.edu.ar
RESUMEN
A partir de un abordaje metafórico de la fraseología, el propósito de este artículo es analizar
desde un enfoque multidimensional de la metáfora tres unidades fraseológicas del español de
Argentina actualmente en vigencia referidas a estados de una persona en contextos reales de
uso. La perspectiva adoptada en el análisis metafórico no solo tiene en cuenta el plano
cognitivo, sino también aspectos lingüísticos, discursivos y culturales, necesarios para
complementar la noción de idiomaticidad de los fraseologismos. Con estas herramientas, se
intentan delimitar los sentidos que adquieren las unidades fraseológicas examinadas en los
diferentes contextos discursivos e interpretar sus motivaciones.
Palabras clave: fraseología, metáfora, discurso, español de Argentina, estados de la persona.
ABSTRACT
Based on a metaphorical approach to phraseology, the purpose of this article is to analyze
three phraseological units of Argentinian Spanish currently in force referring to states of a
person in real contexts of use, from a multidimensional approach to metaphor. The perspective
adopted in the metaphorical analysis not only considers the cognitive level, but also linguistic,
discursive and cultural aspects, which are necessary to complement the notion of idiomaticity
of phraseologisms. With these tools, an attempt is made to identify the meanings acquired by
the phraseological units examined in different discursive contexts and to understand their
motivations.
Keywords: phraseology, metaphor, discourse, Argentinian Spanish, states of a person.
Revista Nebrija de Lingüística Aplicada a la Enseñanza de Lenguas (RNAEL) ISSN 1699-6569
Vol. 16 Núm. 32 (2022) doi: 10.26378/rnlael1632475
Recibido: 30/01/2022 / Aprobado: 20/03/2022
Publicado bajo licencia de Creative Commons Reconocimiento Sin Obra Derivada 4.0 Internacional
1. INTRODUCCIÓN
En las últimas cadas, los fraseologismos han sido reconocidos como elementos
centrales del lenguaje. Se trata de construcciones que se generan en virtud de la
necesidad de los hablantes de una lengua de comunicar conocimientos, creencias,
sensaciones y emociones y permiten expresar ideas más o menos complejas que, a su
vez, revelan los valores y estructuras de pensamiento que caracterizan a una
determinada cultura.
Asimismo, el peso otorgado a la metáfora a partir de la difusión de la teoría de la
metáfora conceptual de Lakoff y Johnson (1980/1998) y sus posteriores desarrollos
ha dado vida a numerosos estudios que emancipan a este tropo del ámbito de la
retórica y lo analizan como un mecanismo que compensa las limitaciones de la
capacidad cognitiva del ser humano para interpretarse a mismo y comprender la
compleja realidad que lo circunda.
El rol que desempeñan metáforas y metonimias en la formación de
fraseologismos ha sido descrito por numerosos autores (Corpas Pastor, 1996, 2003;
Kövecses & Radden 1998; Iñesta Mena & Pamies Bertrán 2002; Dobrovol'skij &
Piirainen, 2005, 2010, 2018; Gibbs, 2007; Dobrovol'skij, 2007; Luque Durán & Pamies
Bertrán, 2008; García Page, 2008), quienes han demostrado su relevancia como
herramienta eficaz en la construcción y comprensión de los significados figurados de
ciertas construcciones fraseológicas.
Si bien existen abundantes investigaciones sobre el vínculo entre fraseología y
metáfora, suelen concentrarse casi exclusivamente en el plano cognitivo, sin tener en
cuenta otros aspectos que podrían enriquecer la percepción de las variables que
intervienen en el uso efectivo de los fraseologismos en el discurso.
El presente artículo tiene por finalidad principal investigar acerca del potencial
metafórico presente en tres unidades fraseológicas (en adelante, UFS) del español de
Argentina actualmente en vigencia referidas a estados de la persona desde un enfoque
multidimensional, que tiene en cuenta no solo el plano cognitivo, sino también el
lingüístico, el discursivo y el cultural.
La selección de las UFS analizadas respeta los siguientes criterios:
Han sido empleadas en los últimos tres años.
Han sido utilizadas espontáneamente para describir estados propios y ajenos.
Los usuarios de la red social son hablantes argentinos de cualquier rango etario.
Refieren a estados personales de orden físico, intelectual, social o emocional.
A los fines de seguir estos parámetros, se recurrió a la red social Twitter que, por
su agilidad de utilización, se recurrió a la red social Twitter que, por su agilidad de
utilización, las características de los usuarios y la brevedad de los contenidos
publicados constituye una fuente adecuada para la recogida de datos. Dentro de la
multiplicidad de tuits, recopilamos numerosos ejemplos de uso de tres UFS con
motivación metafórica, de los cuales extrajimos aquellos más representativos para el
análisis.
Si bien sabemos que resultaría productivo relevar la frecuencia de uso de las
expresiones seleccionadas en la variante de Argentina, por razones de pertinencia no
hemos incluido esta cuantificación en virtud de que se trata de una investigación de
índole cualitativa y descriptiva.
Los estudios previos sobre la temática constituyen el punto de partida que nos
permite concentrarnos en la relación entre fraseología, idiomaticidad y metáfora.
Posteriormente, describimos someramente las nociones fundamentales de la teoría de
la metáfora conceptual y argumentamos a favor de un análisis ampliado, integre otras
variables para indagar sobre el empleo de los fraseologismos en los discursos
concretos. Continuamos con la exposición de los resultados desde los puntos de vista
cognitivo, lingüístico, social y cultural, cuya discusión nos habilita a plasmar las
conclusiones del trabajo.
2. ESTE ESTUDIO
A continuación, expondremos las principales categorías teóricas que sustentan
nuestro trabajo. En primer lugar, analizaremos el aspecto idiomático de los
fraseologismos y su relación con la metáfora. Posteriormente, enunciaremos las
premisas fundamentales de la teoría de la metáfora conceptual propuesta por Lakoff
y Johnson (1980/1998) y, para finalizar, presentaremos los principios de una
aproximación dinámica de la metáfora, que consideramos la perspectiva más rentable
en nuestro estudio.
2.1 Fraseologismos, idiomaticidad y metáfora
Corpas Pastor (1996, p.20) define las UFS como “unidades léxicas formadas por
más de dos palabras gráficas en su límite inferior, cuyo límite superior se sitúa en el
nivel de la oración compuesta”, las cuales se caracterizan por una alta frecuencia de
uso, la coaparición de los elementos que las integran; así como también por su
institucionalización, su capacidad de idiomaticidad y variación y por el grado en que
estos aspectos se manifiestan.
Las UFS seleccionadas para nuestro análisis satisfacen los requisitos
característicos de este tipo de construcciones (Corpas Pastor, 1996; García Page,
2008): pluriverbalidad, frecuencia, fijación, especialización semántica e
institucionalización. En efecto, se trata de combinaciones de dos o más términos,
relativamente estables a causa de la repetición frecuente y ordenada de sus
componentes, por lo que se las considera legitimadas por el uso. Asimismo, existe una
relación biunívoca entre la UF y la interpretación semántica realizada por los hablantes
(Corpas Pastor, 1996) que habilita su lexicalización, esto es, la adición o supresión
semántica respecto a su significado original. Por su carácter de construcciones estables
y fraseologizadas, las UFS también se consideran institucionalizadas en el sentido de
que son adoptadas por una comunidad lingüística y pasan a formar parte de su acervo
lingüístico-cultural, de su vocabulario y se emplean en la comunicación cotidiana
(García Page, 2008). En este sentido, las UFS pueden transformarse en productos
culturales que identifican una comunidad de habla; pueden incluso convertirse en
universales fraseológicos compartidos por otras comunidades lingüísticas, o bien, son
susceptibles de ser utilizadas solo durante un determinado período de tiempo.
En este trabajo nos interesa específicamente el principio de idiomaticidad,
definido por García Page como una característica semántica prototípica por la cual “el
significado global de la expresión no es deducible de la suma o combinación de los
significados individuales de sus partes constituyentes” (2008, p. 388). Si bien esta
propiedad no se manifiesta concretamente en todas las UFS, está presente de manera
potencial en cada una de ellas.
La idiomaticidad de las UFS reside en la capacidad de presentar, además de su
significado denotativo literal, un significado figurado o idiomático que deriva de algún
tipo de transposición semántica, que no permite la acumulación de los sentidos de
cada uno de sus componentes. El empleo de la UF en uno u otro sentido suele depender
de componentes externos a la UF, cuya importancia sería equivalente a la de sus
elementos internos. En ese sentido, la variable cultural que impregna las UFS “favorece
el bloqueo del sentido literal o su utilización exclusiva en un contexto o situación muy
determinada” (García Page, 2008, p. 391). Pensemos, por ejemplo, en la UF “correr
la liebre”, que solo podría emplearse literalmente en una situación comunicativa
específica (una competición deportiva o un evento de caza), mientras que se utiliza
mayoritariamente con el sentido figurado de “sufrir penurias económicas”.
Entre los mecanismos que activan la idiomaticidad de las UFS destacamos la
metáfora y la metonimia (Corpas Pastor, 1996; García Page, 2008; Olza Moreno, 2009,
2011). Para reforzar la idea del párrafo anterior, esta última autora, parafraseando a
Belinchón (1999, citado en Olza Moreno, 2009) afirma, además, que en la base de los
procesos de generación de estos tropos y de las UFS aparece una información implícita
que responde tanto a las intenciones y actitudes del hablante como a las maneras de
concebir la realidad arraigadas en la cultura compartida por la comunidad de habla.
La teoría de la metáfora conceptual (en adelante, TMC) de Lakoff y Johnson
(1980/1998) permite describir el modo en que se llevan a cabo las transposiciones
semánticas que se activan a partir del significado literal de las UFS. Según esta
perspectiva, algunas UFS se producen y comprenden a partir de las correspondencias
entre dos dominios cognitivos, un dominio fuente, concreto y conocido, que transfiere
determinados rasgos al dominio meta, abstracto o desconocido. En el caso de la UF
“correr la liebre”, el mapeo entre ambos dominios revela el concepto metafórico
subyacente a la metáfora lingüística que emerge en el discurso: TENER PROBLEMAS
ECONÓMICOS ES TRATAR DE ATRAPAR A UN ANIMAL VELOZ. Así, del atributo prototípico de la
situación de cacería de un animal que huye velozmente de sus depredadores, se
transfiere al dominio meta la característica de correr detrás de algo que, por su
velocidad, es muy difícil de atrapar.
En la transferencia hacia el dominio meta, los elementos “correr” y “liebre”
aportan su significado literal individual al significado fraseológico. Por tal motivo,
destacamos la capacidad del enfoque cognitivista de rescatar el significado literal que
el significado tradicional de idiomaticidad dejaba de lado, por cuanto insiste en la
presencia de vínculos semánticos entre el significado extrafraseológico de los
componentes de las UFS y su significado figurado.
Por su parte, Dobrovol’skij y Piirainen (2005, 2010) manifiestan que la TMC no
es una perspectiva del todo adecuada para describir frases hechas o metáforas
convencionales porque está planteada para identificar las propiedades de todas las
expresiones metafóricas posibles y, especialmente, de las metáforas novedosas, que
son dinámicas. Argumentan que las UFS convencionales son producto de su tiempo y
transmiten conocimientos culturales acumulados durante el tiempo de su vigencia en
la lengua, por lo que poseen funciones y valores comunicativos diferentes de los que
son propios de las metáforas individuales novedosas. Si bien reconocemos la capacidad
de la TMC para reconocer y describir todo tipo de metáforas, creemos que es posible
aplicar este enfoque inclusive a los fraseologismos, por cuanto la metodología de
análisis no repara necesariamente en la diferencia entre metáforas vivas o muertas,
convencionales o novedosas.
No obstante, estos autores proponen la aplicación de la TMC para describir
cuestiones lingüísticas, como la existencia de huellas del dominio fuente presentes
implícitamente en la estructura del dominio meta de parte del universo de las UF
(Dobrovol’skij y Piirainen, 2005, p. 30). Esta particularidad se puede observar, por
ejemplo, en la expresión “estar hecho pedazos”, la cual exhibe claramente la presencia
implícita del dominio fuente OBJETO FRÁGIL, que dominio meta PERSONA. Por su
parte, los indicios provenientes del plano cultural pueden advertirse en la UF “lavarse
las manos”, expresión que significa eludir la propia responsabilidad en un asunto y
deriva del ámbito religioso.
2.2. La metáfora en la perspectiva cognitiva
El postulado sobre la naturaleza metafórica del sistema conceptual formulado por la
TMC y sus avances (Lakoff y Johnson, 1980/1998; Johnson, 1987, 2007; Kövecses,
2003, 2004, 2010, 2017; Gibbs y Cameron, 2008; Gibbs, 2011; Hampe, 2017; 1999;
Lakoff, 1987; Semino, 2006; Semino y Demjen, 2017). Este enfoque afirma que
nuestro modo de comprender el mundo se realiza a través de mapeos conceptuales
basados en conexiones neuronales que, a su vez, derivan de las experiencias
sensoriomotrices del cuerpo humano en su interacción con el mundo que lo rodea.
Lakoff y Johnson (1980/1998, 1999) fundamentan su teoría en tres ejes
fundamentales: los procesos inconscientes del pensamiento, la concepción del sistema
conceptual como el producto entre las características del cuerpo humano y sus modos
de interacción con los ambientes físico y cultural y el patrón cognitivo que direcciona
el mapeo conceptual desde lo concreto hacia lo abstracto.
El concepto de corporeización (embodiment) resulta primordial para comprender
de qué modo la metáfora plasma la influencia de las percepciones y experiencias de
cada individuo, como se advierte en las expresiones metafóricas “es un bajón” o “la
sube”, utilizada por los jóvenes argentinos cuando se trata de una situación que
perjudica o favorece al hablante. En estos ejemplos, la experiencia física de la
gravedad se utiliza para estructurar el sistema conceptual en un eje vertical, a partir
de las conceptualizaciones NEGATIVO ES ABAJO/POSITIVO ES ARRIBA.
La corporeización se ve reflejada en los modelos cognitivos idealizados Lakoff
(1987), esto es, una estructura cognitiva que colabora en la comprensión de la realidad
percibida a partir de la cual organizamos nuestro conocimiento del mundo. Estos
modelos adoptan cuatro formas: esquemas de imágenes, marcos proposicionales,
metáforas y metonimias1.
Por otra parte, las proyecciones entre dominios conceptuales suponen una
característica que resulta fundamental para nuestro análisis, y es la facultad de la
metáfora de destacar solo algunos aspectos del dominio fuente que son relevantes a
nivel conceptual y ocultar otros. A modo de ejemplo, en el concepto UN HOMBRE ES UN
TORO se transfieren del dominio fuente atributos tales como la fuerza, la buena salud,
la bravura y el coraje del animal, mientras se ocultan otros como sus dimensiones,
algo que, en cambio, se traslada al dominio meta en el concepto UNA MUJER ES UNA VACA.
En esa capacidad reside el poder de “encuadre'' de las metáforas, que reflejan la
manera en que pensamos y actuamos a partir de determinadas experiencias y
percepciones.
Un primer desarrollo de la teoría original clasifica a las metáforas según su
complejidad según sean primarias o complejas. Las metáforas primarias (Grady, 1997;
Lakoff y Johnson, 1999) son aquellas que surgen de las proyecciones experienciales
directas entre dos dominios y no se pueden descomponer, como en el concepto el
cuerpo es un contenedor. Las metáforas primarias pueden, en cambio, formar
metáforas complejas, que pueden dividirse en conceptos más específicos e incluso
combinarse en estructuras más complejas. Es el caso de LA IRA ES UN FLUIDO EN UN
CONTENEDOR, de la cual derivan los conceptos LAS EMOCIONES SON SUSTANCIAS o LA
INTENSIDAD ES CALOR (Soriano, 2012).
Si bien ya ha sido suficientemente probado que ciertas metáforas son
potencialmente universales en razón de su origen corporeizado, también es cierto que
numerosos conceptos metafóricos también son influenciados por la cultura. Así, un
mismo concepto metafórico puede emerger en expresiones lingüísticas diferentes en
distintos idiomas, aunque existen metáforas conceptuales exclusivas de una cultura o
grupo de culturas, surgidas de contextos históricos y socioculturales disímiles. En ese
sentido, Kövecses (2003, 2004) se plantea acerca de las dimensiones capaces de
influir sobre la metáfora, sobre qué aspectos de este tropo denotan esa influencia, así
como también sobre las causas que originan dicha variación. Así, la variación
metafórica se ve afectada no solo por la base experimental, sino también por las
dimensiones culturales y transculturales. Al analizar el concepto LA IRA ES UN FLUIDO EN
UN CONTENEDOR A PRESIÓN, Kövecses llega a la conclusión de que las metáforas
conceptuales universales son de nivel genérico (es decir, son primarias) y se instancian
en cada cultura de manera específica. En la metáfora citada, cada cultura completa
ese esquema genérico en base a sus particularidades: mientras que en muchos países
occidentales la ira se conceptualiza en la cabeza, en Japón el recipiente que la contiene
es el vientre (Matsuki, 1995, citado en Kövecses, 2010), mientras que en zulú lo hace
en el corazón.
Por otro lado, de la misma manera en que cada idioma refleja la experiencia de
su comunidad lingüística, las metáforas reciben influencias provenientes de la
dimensión social (en sus variantes de género, edad y nivel sociocultural), como
detallaremos en el próximo apartado.
2.3 Un enfoque dinámico de la metáfora
Aunque ciertos desarrollos posteriores de la TMC cuestionan algunos de sus
postulados, otros los reafirman y enriquecen (Musolff, 2004; Kövecses 2004, 2017;
Cameron y Deignan, 2006; Semino, 2006; Musolff y Zinken, 2009; Semino y Demjen,
2017). Hampe (2017) ilustra estos avances, que se diferencian de la teoría original
por la inclusión de la variable del uso de las expresiones metafóricas en el discurso.
En opinión de Zinken (2007), la metáfora presenta restricciones de uso que se
caracterizan por fuertes preferencias de colocación y empleo de formas léxicas
precisas2, así como también por la dependencia de aspectos no lingüísticos propios de
las situaciones de empleo de las metáforas3. Steen (2011) también coincide en las
limitaciones que presenta el marco cognitivo-lingüístico para abordar el análisis
metafórico, argumentando que este tropo no constituye solamente una cuestión ligada
al lenguaje y al pensamiento, sino también a la comunicación.
Estas investigaciones dan cuenta de la superación de la noción de metáfora
conceptual como una representación cognitiva estática y su desplazamiento hacia el
contexto discursivo. Por tal motivo, las nuevas propuestas añaden la perspectiva
social, como es el caso de Hampe (2017), quien plantea la necesidad de implementar
un modelo de análisis dinámico basado en la confluencia de los enfoques conceptual-
cognitivo y lingüístico-discursivo.
Por su parte, Gibbs y Cameron (2008) proponen un enfoque de sistemas
dinámicos que integra variables corporales, cognitivas, lingüísticas, sociales y
culturales para capturar la ecología total del comportamiento humano. Explican esta
postura indicando de qué modo una persona puede emplear determinadas metáforas
ya sea para hablar de un dominio conceptual abstracto (esfera cognitiva), porque no
existe en su lengua una forma de expresar significados abstractos de manera literal
(esfera lingüística), o bien, porque desea impresionar o persuadir a su interlocutor
(esfera social), o porque sus creencias, normas y valores culturales se encuentran
codificados convencionalmente en base a temas metafóricos específicos (esfera
cultural).
Para estos autores, en la metáfora intervienen procesos discursivos que operan
en una interacción dinámica continua entre la cognición individual, la cognición social4
y el entorno físico. Los enfoques dinámicos tratan de describir el modo en que la
interacción sistemática del cuerpo con el mundo y con otras personas proporciona
patrones coordinados de comportamiento adaptativo, que son el producto de procesos
de autoorganización tanto intra- como interpersonales. Por tal motivo, el análisis de la
metáfora en su realización discursiva permite vincular la escala individual del habla
con la del discurso para poder describir la convencionalización de la metáfora a través
de distintas escalas temporales (desde el milisegundo hasta el tiempo evolutivo) y
sociales (dependientes del tamaño del grupo social, desde el propio individuo y su/s
interlocutor/es hasta la comunidad de habla).
Los sistemas dinámicos también poseen un equilibrio característico de estabilidad
y variabilidad. Por ello, existen metáforas que se emplean dentro de determinados
grupos para luego desaparecer gradualmente y dejar su lugar a otras nuevas.
Pensemos en la expresión “echar flit”, que solo puede ser comprendida por hablantes
de una cierta edad pertenecientes a comunidades de habla española geográficamente
determinadas que hayan estado familiarizados con el empleo del insecticida utilizado
hace décadas para combatir moscas y mosquitos en los hogares.
Por otra parte, Kövecses (2003, 2019) presenta otra propuesta de análisis basada
en un modelo tridimensional que incluye:
un nivel subindividual, compuesto por metáforas primarias y esquemas de
imagen que constituyen la base experiencial y/o cultural de las expresiones
metafóricas y motivan los conceptos metafóricos y sus emergentes lingüísticos.
un nivel individual, caracterizado por el uso concreto de expresiones metafóricas
en situaciones comunicativas reales.
un nivel supraindividual, en el que se encuentran las metáforas complejas
convencionales, descontextualizadas, que son compartidas por los integrantes de una
comunidad lingüística y cultural.
Este modelo exhibe la interacción de los factores culturales y experienciales que
motivan las expresiones metafóricas en todos los idiomas. Si bien Kövecses se muestra
favorable a un procedimiento analítico desde arriba hacia abajo -que solo determina
regularidades metafóricas-, Dobrovol'skij y Piirainen (2005) justifican la realización de
un análisis desde abajo hacia arriba, comenzando por un examen meticuloso de las
expresiones lingüísticas individuales empleadas en discursos específicos para luego
determinar las irregularidades existentes en la semántica de las metáforas
particulares.
3. MÉTODO
En base a las reflexiones del punto anterior, hemos seleccionado de la red social
Twitter diferentes ejemplos de uso de tres UFS referidas a estados de la persona que
están en vigencia entre los hablantes del español de Argentina: “estar pasado de
rosca”, “estar para atrás” y “estar hecho un violín”. Para facilitar su clasificación y
análisis, las ocurrencias se han codificado como “PR”, “A” y “V” respectivamente según
la UF a la cual se refieran, y se han enumerado por orden de aparición en este trabajo.
Dado que el corpus recopilado siguiendo los criterios enunciados en el apartado
introductorio es relativamente extenso5 y pretendemos llevar a cabo un trabajo de tipo
cualitativo y descriptivo con énfasis en el plano metafórico, hemos seleccionado las
ocurrencias más ilustrativas para cada concepto subyacente.
Para el análisis de su potencial metafórico, utilizamos un modelo
multidimensional que trata de describir los planos cognitivo, lingüístico, social y
cultural (Gibbs y Cameron, 2008), considerando particularmente el planteo sobre el
nivel individual de Kövecses (2003, 2019), que tiene en cuenta la utilización concreta
de las UFS en el discurso. Si bien seguimos la dirección propuesta por Dobrovol'skij y
Piirainen (2005), por cuanto partimos de las realizaciones concretas de las UF en el
discurso hasta llegar a identificar sus motivaciones cognitivas, en la exposición de los
resultados hemos optado por una presentación en sentido inverso, por considerar que
puede contribuir a una comprensión más acabada del tema.
4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Si bien en el análisis de las UFS seguimos la dirección propuesta por Dobrovol'skij y
Piirainen (2005), por cuanto partimos de sus realizaciones concretas en el discurso
hasta llegar a identificar sus motivaciones cognitivas, en la exposición de los
resultados hemos optado por una presentación en sentido inverso, por considerar que
puede contribuir a una comprensión más acabada del tema.
4.1 Estar pasado de rosca
Esta UF remite al concepto metafórico EL CUERPO ES UNA MÁQUINA y su correlato más
específico LA MENTE ES UNA MÁQUINA. Estas metáforas conciben al organismo y a la mente
como si fueran mecanismos complejos, compuestos por sistemas que actúan
coordinados entre sí, de manera que todos los engranajes de la maquinaria funcionan
sincrónicamente para mantener la salud física y mental. La rosca sería, entonces, uno
de los componentes necesarios para fijar las “piezas” que componen la mente. En su
calidad de “resalto helicoidal de un tornillo o tuerca” (RAE), la rosca manifiesta la
capacidad implícita de dar vueltas para ajustar el tornillo. Cuando se sobrepasa la
cantidad de vueltas necesaria para lograr el ajuste perfecto, el acople termina siendo
excesivo y puede comprometer el funcionamiento del aparato.
La lengua española ofrece variantes con análogo significado y origen metafórico,
tales como “pasarse de vuelta” o “pasarse de revoluciones”, que también aluden a un
exceso, aunque determinado por el dominio fuente motor. En estos casos, el foco se
traslada desde el objeto “rosca” hacia el movimiento del objeto sobre mismo o
alrededor de un eje.
Atendiendo al debate sobre la importancia del significado literal de los distintos
componentes de la UF, notamos cómo el significado literal del término “rosca
determina su significado figurado a través de la proyección de su significado al ámbito
de los estados emocionales.
Desde el punto de vista discursivo, en los siguientes ejemplos advertimos de qué
modo las interacciones en Twitter emplean esta UF con diferentes sentidos:
Ejemplo de uso
Concepto subyacente
A mí hace unos meses me pasa que me despierto a cada rato
entre la 1 maso que me duermo hasta las 8, que suena mi
alarma. Estoy pasado de rosca. (PR1)6
Un ruido me despertó a las 5.30 y acá estoy, pasado de rosca,
¿ustedes bien? (PR2)
TENER INSOMNIO ES ESTAR
PASADO DE ROSCA
Me retiro por un rato. Estoy pasado de rosca, me la agarro con
todo el mundo. Estoy intoxicado con la información. (PR3)
No pidas perdón. Con educación todos pueden opinar. Y vos no le
faltaste el respeto. Ella está un poco pasada de rosca, después
se llena la boca hablando de sororidad. (PR4)
ESTAR ESTRESADO ES ESTAR
PASADO DE ROSCA
ESTAR NERVIOSO/DE MAL
HUMOR ES ESTAR PASADO DE
ROSCA
Estoy pasado de rosca de tanta ansiedad por rendir mi último
final. (PR5)
SENTIR ANSIEDAD ES ESTAR
PASADO DE ROSCA
Fuí a ver un stand up, chupé, comí, cuando volvia me dejé el celu
en un taxi, lo corrí 10 cuadras y no paró, con mi viejo fuimos
hasta la pringles a ver si volvía a pasar el tacho por ahí y resulta
que el tachero conocía a mi viejo y bueno acá estoy, pasado
de rosca peroconcelu (PR6)
REALIZAR MUCHAS
ACTIVIDADES /EXCESIVA ES
ESTAR PASADO DE ROSCA
Estoy terminando de correr 6K y estoy tan pasada de rosca q
quiero llegar a casa y prender el fuego para hacer algo a la
parrilla (PR7)
Estoy tan pasada de rosca con el trabajo, y lo que quiero hacer
este año que (...) no me para de latir el corazón con ideas nuevas
que me caen todo el tiempo (PR8)
ESTAR EXALTADO ES ESTAR
PASADO DE ROSCA
Como esquivo la pregunta de la pasada de rosca de pastillas
jajaja (PR9)
El problema no es la droga, es la pobreza (...) el problema no es
la chica pasada de rosca, es los 5 o 6 hijos q deja. (PR10)
ESTAR DROGADO ES ESTAR
PASADO DE ROSCA
No puedo más, no paro de llorar, estoy pasada de rosca mal
con este tema (PR11)
ESTAR ANGUSTIADO ES
ESTAR PASADO DE ROSCA
Tabla 1. Usos de “estar pasado de rosca”
El dominio fuente ROSCA transfiere a los diferentes dominios meta su principal
atributo, la capacidad de girar, que hace referencia en todos los sentidos a la idea de
exceso. Una rosca demasiado ajustada es interpretada cognitivamente como una
anomalía que implica un “desajuste” en el estado normal del ser humano.
Si dejamos atrás el nivel subindividual propuesto por Kövecses (2003, 2019) y
nos concentramos en los niveles individual y supraindividual, notamos que los distintos
sentidos que adopta esta UF son perfectamente comprendidos por la comunidad
lingüística, dada la consolidación de la metáfora mecanicista del cuerpo humano que
se impuso especialmente desde el siglo XVII en la cultura occidental. Ahora bien, se
trata de empleos discursivos específicos que seguramente dependen de variables
intra- e interpersonales, es decir, de las múltiples maneras en que cada hablante aplica
la UF para expresar sensaciones o emociones.
Aunque la estabilidad interna de la UF aparece afianzada, ya que se mantienen
relativamente inalterados el inventario de sus componentes y su orden dentro de la
expresión7, en las proyecciones metafóricas que le adjudican su idiomaticidad se
advierten desplazamientos hacia dominios meta diferenciados. Estos están vinculados
entre en cuanto giran en torno a estados emocionales y mentales (el estrés, la
actividad excesiva, la angustia, el entusiasmo o la alteración de las facultades
mentales a causa de las drogas) y aluden a una alteración del estado normal de una
persona.
4.2 Estar para atrás
Desde el punto de vista cognitivo, para analizar esta UF debemos recurrir a la metáfora
de la “estructura del evento” (Lakoff, 1993, p. 220; Lakoff y Turner, 2009), que
conceptualiza estados, cambios y acciones en términos de espacio, movimiento y
fuerza. Esta metáfora genérica invoca el esquema de imagen del CAMINO, que facilita
la comprensión de dominios tan abstractos como los del TIEMPO y la VIDA y está
estructurado del siguiente modo:
-un punto de partida situado detrás.
-un punto de llegada situado adelante.
-una serie de lugares adyacentes que unen el punto de partida con el de llegada.
-una dirección por la que circula el agente. (Peña Cervel, 2003, p. 180)
La UF que nos ocupa remite cognitivamente a ese esquema y responde a la
metáfora específica LOS CAMBIOS DE ESTADO SON MOVIMIENTOS, vinculada con el esquema
subsidiario DELANTE-DETRÁS. Este esquema, a su vez, constituye la base experiencial de
las correspondencias metafóricas EL PROGRESO ES UN MOVIMIENTO HACIA ADELANTE/EL
RETROCESO ES UN MOVIMIENTO HACIA ATRÁS. Como podremos notar en los ejemplos de uso
de la UF, los puntos de partida y de llegada del camino no interesan tanto como el
movimiento en sentido contrario, provocado por una entidad externa al agente que
provoca su regreso a un punto situado con anterioridad al presente en la línea del
tiempo.
Desde el punto de vista sociocultural, el hecho de haber recorrido el camino en
una dirección opuesta a la canónica y estar situado en una posición de retroceso en
lugar de avanzar hacia el progreso es considerado negativo y se asocia con los
conceptos positivo es adelante/negativo es atrás, que otorgan al esquema del camino
un sentido axiológico.
Desde el punto de vista de la situación comunicativa, describimos los siguientes
usos de esta UF:
Ejemplo de uso
Concepto subyacente
Estoy para atrás con mi físico. (A1)
Delpo está para atrás y eso me da mucha bronca. (A2)
Creo que es un jugador que ya está para atrás. (A3)
ESTAR EN MALAS
CONDICIONES FÍSICAS ES
MOVERSE HACIA ATRÁS
Estoy para atrás del estómago. (A4)
Estaba re tirada con covid y mi novio me atendió como una
princesa, ahora está para atrás él y es mi turno de tratarlo
como tal. (A5)
ESTAR ENFERMO ES MOVERSE
HACIA ATRÁS
Guido de los 8 escalones, con las preguntas de suma y resta me
hizo dar cuenta que estoy para atrás con matemáticas. (A6)
Ah, estoy para atrás! Qué es blockchain? (Mientras te reís de
mi vejez, explicame) (A7)
No tengo un peso, estoy para atrás en el colegio, y no me
pierdo una joda, estoy en un cumple. (A8)
NO TENER CONOCIMIENTOS ES
MOVERSE HACIA ATRÁS
No tengo ganas de nada, estoy para atrás. (A9)
Otra vez estoy para atrás, necesito que me pase algo
bueno,re podrido de todo. (A10)
Me di cuenta que psicológicamente estoy para atrás. (A11)
ESTAR DESANIMADO ES
MOVERSE HACIA ATRÁS
No lo probé pero por el nombre seguro está para atrás. (A12)
La amaba cuando estaba con Cris morena, ahora está para
atrás con la zurdada. (A13)
Está para atrás que escriban mal. (A14)
NO CORRESPONDER CON LAS
PREFERENCIAS DE ALGUIEN ES
MOVERSE HACIA ATRÁS
Tabla 2. Usos de “estar para atrás”
Los sentidos que adquiere la UF “estar para atrás” en el uso cotidiano dan cuenta
de una variedad que va desde el plano físico hasta el cognitivo y el emocional. En los
primeros ejemplos, se utiliza en referencia a las condiciones físicas del cuerpo,
inclusive en el caso de los deportistas, para apuntar a su bajo rendimiento en las
competencias. Asimismo, la enfermedad también se conceptualiza en términos de un
retroceso que implica la necesidad de volver a recorrer el camino desandado para
recobrar la salud perdida. En el plano emocional, son numerosos los ejemplos del
empleo de esta UF para manifestar desánimo, depresión o cansancio mental. Se utiliza
también para expresar ignorancia o inexperiencia, así como también desagrado hacia
determinados objetos, acciones o situaciones.
En síntesis, en esta UF notamos la ausencia de modificaciones creativas (Corpas
Pastor, 1996) de la fijación convencional de sus componentes, así como también la
presencia del significado metafórico que remite al esquema de imagen del CAMINO que
conceptualiza el TIEMPO. La novedad reside, justamente, en la selección de dominios
meta que los hablantes individuales realizan en los discursos reales.
5.3 Estar hecho un violín
Esta UF es el emergente lingüístico del concepto LAS PERSONAS SON INSTRUMENTOS
MUSICALES, vinculada a la metáfora LAS PERSONAS SON OBJETOS que, al igual que con el
concepto LAS PERSONAS SON MÁQUINAS, encierra una perspectiva corporeizada que
conceptualiza al cuerpo y a sus rasgos psíquicos en términos físicos (Casadei, 1996).
Más allá de lo experiencial, la UF está motivada por atributos culturalmente
consolidados en relación con el objeto violín (armonía, belleza, afinación, perfección).
Estas características, que responden no solo a conocimientos sino también a creencias
y valores que forman parte de la cognición socialmente compartida, son proyectadas
al dominio meta PERSONA para metaforizar especialmente condiciones físicas del
individuo con una valoración positiva. Retomando la propuesta de Gibbs y Cameron
(2008) señalamos que, en esta UF, las esferas social y cultural prevalecen sobre la
lingüística, ya que el sistema de la lengua española cuenta con elementos capaces de
comunicar el estado de bienestar de una persona. Su empleo obedece, en cambio, a
cuestiones de orden social y cultural vinculadas con el impacto que podría tener en los
interlocutores en el discurso.
Como se advierte a continuación, esta UF se emplea con los siguientes sentidos:
Ejemplo de uso
Concepto
subyacente
Hace 6 meses estaba hecha un violín! Ahora tirando a bandoneón.
(V1)
Me fui hecha un violín y volví hecha un contrabajo con todo lo que
morfé en mi casa. (V2)
Estoy hecho un violín...". / Qué bueno, yo estoy hecho un
violonchelo… (V3)
Bajé 5 kg, estoy hecho un violín. (V4)
TENER UN PESO
CORPORAL
ADECUADO ES SER
UN VIOLÍN
Entrenamiento terminado (...) a 4:15…estoy hecho un violin
!!…usado. (V5)
Estoy hecha un violín, sin cuerdas como diría mi viejo, pero violín a
fin de cuentas. (V6)
Estoy hecho un violín... no te digo un estradivarius, pero si uno
humildón, en buen estado. (V7)
Terminé el último entrenamiento (...), estoy hecho un violín.
Stradivarius. De 300 años. (V8)
Estoy hecho un violín. De la orquesta del Titanic. (V9)
Me lo cruce a grassi está hecho un violín. /Y tiene cuerda para rato.
(V10)
Fui al médico - Y que te dijo? - Que estoy hecho un violín! (con el
agregado de la fotografía de un reconocido personaje acusado de
violación) (V11)
ESTAR EN BUENAS
CONDICIONES
FÍSICAS ES SER UN
VIOLÍN
Metele una Olanzapina a la siesta y te levantas hecha un violín.
(V12)
Yo la hice el año pasado y estaba hecha un violín. Los valores en
sangre me daban todos divinos. (V13)
TENER BUENA SALUD
ES SER UN VIOLÍN
Tabla 3. Usos de “estar hecho un violín”
Tal como advertimos anteriormente, el sentido adquirido por esta UF en la mayor
parte de los discursos se vincula con el estado físico, para manifestar ya sea buena
salud como un adecuado estado del cuerpo. Son numerosas también las referencias al
peso apropiado y todas se refieren a las cualidades de belleza y perfección que la
comunidad de habla comparte en relación con el violín.
De todos modos, en gran parte de los tuits el empleo de la UF está
complementada por la ironía con intenciones humorísticas. Es así como aparecen
significados implícitos que mitigan la idea de perfección evidenciada por la metáfora
del violín cuando los hablantes se describen a mismos. En algunos ejemplos del
empleo de la UF referido al peso corporal, se alude a instrumentos más voluminosos
como el bandoneón, el violonchelo o el contrabajo para insinuar un aumento de peso.
Del mismo modo, para describir un deterioro del estado físico se agregan al violín
características negativas. Tal es el caso de las propiedades “usado”, “sin cuerdas”,
“uno humildón”, “un Stradivarius de 300 años”, “de la orquesta del Titanic”, que
sugieren una imperfección -e incluso, la situación contraria- respecto del prototipo
ideal de condición corporal.
Dejando de lado las correspondencias metafóricas, analizamos por separado los
ejemplos V10 y V11 porque dan cuenta de otro empleo muy difundido de la UF, que
fusiona el violín con el término violador por asociación fónica. A primera vista,
observamos que la UF estaría siendo utilizada para expresar estados físicos. Sin
embargo, en el nivel de los implícitos del discurso, apela al sarcasmo a través del
agregado de nombres o imágenes de personajes conocidos y de la adición de rasgos
que intensifican su significado, como la metáfora “tiene cuerda para rato”, la cual
remite al concepto UNA PERSONA ES UNA MÁQUINA y hace alusión a la posibilidad de que
el abusador pueda volver a cometer ese delito.
En estos testimonios, la variable cultural aparece decisiva para la comprensión
del verdadero sentido de “estar hecho un violín”. Solo los hablantes del español de
Argentina que hayan conocido ciertos hechos de abuso que se evocan en estos
discursos y quienes comprendan el implícito proveniente de la asociación fónica
pueden llegar rápidamente a captar el sarcasmo velado en la UF.
Si bien en el sistema lingüístico español existen elementos léxicos precisos para
denotar a quien abusa sexualmente de una persona, la UF “estar hecho un violín” se
utilizaría a modo de eufemismo para mitigar el efecto ofensivo que podría provocar el
término “violador” en el discurso, así como también para generar una suerte de
complicidad con el interlocutor que interpreta el verdadero sentido de la UF8.
5. REFLEXIONES FINALES
Hemos adoptado un modelo multidimensional de análisis metafórico de las UFS
seleccionadas con la convicción de que una comprensión acabada de las motivaciones
que las generan requiere necesariamente una evaluación de las correlaciones
existentes entre los diferentes factores que intervienen en su formación y utilización
en los discursos concretos.
Dicho modelo nos ha permitido ratificar en las unidades fraseológicas abordadas
los resultados de estudios previos referidos a la relevancia de la cognición social y la
cultura compartida por la comunidad de habla en la creación de sentidos. Dichos
sentidos terminan de moldear los significados metafóricos generados a partir de
estructuras mentales en las cuales se combinan factores experienciales y culturales.
En las interacciones discursivas reales, los hablantes seleccionan el sentido que
otorgan a la UF en virtud de sus intenciones y actitudes y de la información que
procuran presentar, siempre sobre la base de los modos de concebir la realidad que
atraviesan la cultura de la comunidad lingüística.
Restaría evidenciar si cada uno de los usos de las UFS que hemos identificado es
interpretado adecuadamente por los demás participantes de la situación comunicativa.
Esto constituye una de las limitaciones de este estudio, que solo se ha concentrado en
los tuits y aún no ha considerado las respuestas.
Hemos percibido también de qué modo la dinámica del empleo concreto de las
UFS examinadas se encuentra sometida a un equilibrio entre estabilidad y variabilidad
que no repercute sobre su fijación interna, sino sobre la traslación semántica operada
por los hablantes en cada situación comunicativa. Solo un estudio diacrónico podría
evidenciar si los sentidos revelados son transitorios o se vuelven convencionalizados.
Asimismo, quedan abiertas otras líneas de investigación, entre las que
destacamos la posibilidad de investigar las mismas UFS en otros contextos de uso, en
otras comunidades de habla española y en otros idiomas, a fin de establecer
semejanzas y diferencias respecto de los resultados de este trabajo.
NOTAS
1 Los esquemas de imagen son estructuras preconceptuales generadas a partir de nuestra experiencia
sensorio-motora, los cuales producen patrones dinámicos que ayudan a comprender nociones abstractas
actuando como dominios fuente de metáforas. Los marcos o modelos prototípicos son estructuras
cognitivas compuestas de roles, jerarquías y relaciones entre personas, objetos y eventos que sirven de
base a nuevas situaciones comunicativas. Por su parte, la metonimia es una correspondencia conceptual
entre elementos de un mismo dominio conceptual, mientras que la metáfora opera como proyección entre
dos dominios diferentes. En este trabajo, aludimos especialmente a los esquemas de imagen y a las
metáforas.
2 Zinken (2007) muestra cómo existen diversas clases de viajes marítimos que involucran “botes” o
“barcos”, según se relacionen con objetivos específicos, ya sea “personas que comparten intereses
comunes” o “sistemas sociales o económicos complejos”.
3 A modo de ejemplo, Boers (1999, citado en Hampe, 2017) demuestra cómo las metáforas referidas a
sistemas económicos utilizan una mayor cantidad de conceptos del dominio fuente SALUD en invierno
que en otras estaciones del año, lo que denota la influencia de una variable extralingüística en la
conceptualización metafórica. Asimismo, el género y la ocupación constituyen factores que influyen en la
producción y comprensión de metáforas. Por ejemplo, las mujeres tienden a metaforizar sus propios
sentimientos, mientras que los hombres utilizan este tropo para describir las emociones de otras
personas. Por otra parte, sacerdotes y maestros son más propensos a utilizar lenguaje metafórico en
relación con otras profesiones (Hampe, 2017).
4 La sociolingüística adopta de la Psicología Social el concepto de “cognición social”, definido como una
interfaz que conecta la estructura social y la estructura discursiva (van Dijk, 2002), según la cual el
individuo, al producir un discurso, activa un procedimiento cognitivo de (re)construcción de contextos
situacionales que determina la formación de modelos o marcos de referencia. Dichos modelos contienen
el acervo de conocimientos culturales y sociales, valores, actitudes y opiniones acumulados por los
hablantes a lo largo de sus experiencias y son útiles para interpretar la realidad. A su vez, la cognición
individual, en cuanto conjunto de representaciones cognitivas particulares de cada hablante, forma parte
de la cognición social.
5 De la UF “estar pasado de rosca” se han identificado 284 ocurrencias, mientras que de “estar para
atrás” se recolectaron 128 y de “estar hecho un violín” se obtuvieron 117. La identificación de usuarios
argentinos se llevó a cabo utilizando un filtro de Twitter, con un control manual posterior sobre cada tuit
para evitar imprecisiones. A continuación, previa selección de aquellas que satisfacían los criterios
establecidos, las ocurrencias fueron codificadas para diferenciar cada UF y clasificarlas según su
significado metafórico.
6 Los ejemplos extraídos de la red social Twitter se reportan con los eventuales errores lingüísticos con
los cuales fueron publicados originalmente. Esta decisión radica en la necesidad de preservar la
espontaneidad de las manifestaciones de usuarios que utilizan las UFS estudiadas en sus tuits.
7 Solo se observan modificaciones de la fijación material de la UF que no alteran su fijación de contenido
(Zuluaga, 1980 citado en Corpas Pastor, 1996: 23). Entre ellas, notamos la adición del adverbio “acá” al
componente verbal lo que genera una pausa en medio de la UF (PR2, PR6)-, la sustantivación (PR9), así
como también la adjetivación del ejemplo siguiente y la adición de los intensificadores “un poco” (PR4),
tan (PR7, PR8) y mal (PR11). Precisamos que este último adverbio se utiliza en la variedad juvenil del
español de Argentina para reforzar una afirmación o una negación: “estoy contento mal”; “me duele mal”.
8 Para designar al abusador también tiene una alta frecuencia de uso la expresión “ser un violín”, que
cumple con los mismos principios de afinidad fónica e idéntico propósito que la UF metafórica analizada.
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