
Pero esta respuesta que acaba de darse no responde a un mero pragmatismo, detrás de la simplicidad está la realidad
examinada. Esta ha sido una idea constante en nuestras páginas: la verdad pedagógica es la combinación de la verdad
ontológica del objeto de explicación con la verdad psicológica del modo de conocimiento de los alumnos. Una de las mayores
intuiciones del pensamiento y la obra del profesor granadino se encuentra en la necesidad de que la explicación didáctica
descanse en el conocimiento de su objeto, de modo que cuanto más complejo sea este, más simple deberá ser aquella. La
razón de ser de toda enseñanza es hacer fácil, sin falsear, lo que por naturaleza no aparece como tal.
El problema de todas las simplificaciones, por muy brillantes que sean, son las excepciones y contraejemplos que
inevitablemente siempre acaban apareciendo. De I. Bordelois son estas sabias palabras:
No nos cabe duda que J. P. Ruiz Campillo ha sometido al verbo español a una contemplación admirada y a un humilde y
tenaz estudio. El resultado es una de las teorías y aplicaciones mejores en ELE. No diremos nada más.
Las lenguas son ellas mismas dominios inmensos de tradiciones, vastos léxicos que se nos
escapan, reglas gramaticales subterráneas de las que apenas alcanzamos a atisbar los
mecanismos, métricas tan espontáneas como misteriosas, poéticas realizadas y otras
maravillosas por cumplirse. De nada de todo esto corresponde ni es posible apropiarse: solo
cabe aquí una contemplación admirada, un humilde y tenaz estudio que arranque de la certeza
de la inaccesibilidad total de su objeto último (Bordelois 2004: 14
https://es.scribd.com/document/30522605/Bordelois-Ivonne-La-Palabra-Amenazada).
1. Agradezco mucho a Coral Calvo Maturana, de la Universidad de Cádiz, su gran ayuda en la traducción al inglés del
resumen.
2. Este subapartado es parcialmente un resumen renovado de lo expuesto en Martí Sánchez y Ruiz Martínez (2017: 160-170).
3. Humorísticamente Ruiz Campillo ha aducido en más de una ocasión contra el comunicativismo este viejo tema musical de
los años sesenta que él presenta como La canción del profesor frustrado con la gramática espontánea
(http://civele.org/civele08/index.php?option=com_content&view=article&id=90&Itemid=65).
4. Por su valor intrínseco y por su complementariedad con la propuesta de Ruiz Campillo queremos destacar las tareas
gramaticales del malogrado M. Gómez del Estal (2014), las prácticas y actividades de los capítulos I, III y VII de Castañeda
(coord.) (2014), y las técnicas de realce del input de C. R. Fernández (2016).
5. De esta influencia -a veces, no muy madurada- de la gramática científica en los textos didácticos son un claro ejemplo el
MCER y el PCIC.
6. Ruiz Campillo es muy claro al respecto: “En esta línea, la lingüística cognitiva me proporcionó, esencialmente, una
poderosa justificación del modelo a través de la valoración experiencial y representacional del hecho lingüístico, y de la
recuperación del significado como la auténtica materia prima del lenguaje. Todo lo que he hecho desde entonces es, en este
sentido, un intento de integración de la ‘filosofía’ cognitiva dentro de un protocolo operacional” (Ruiz Campillo 2007/ 2008 :
512).
7.Este segregacionalismo al que lleva la composicionalidad, no impide que se afirme que la gramática no es digital sino
analógica (Llopis-García, Real y Ruiz Campillo 2012: 31-33). ?
8. Lo que contrasta con la hegemonía tradicional en las gramáticas del enfoque semasiológico, con frecuencia, basado en el
metalenguaje de los gramáticos, de ahí los habituales capítulos dedicados al sustantivo, al adjetivo, al verbo, a la oración
simple... Un ilustre antecedente del enfoque onomasiológico en la enseñanza de la gramática se encuentra en el tomo II, “De
la idea a la lengua” de Matte Bon (1992).
9. Según esta teoría, “spatial expressions are more basic than other kinds of linguistic expressions and the former therefore
serve as structural templates for the Latter” (Heine 2003).
10. Esta subordinación del tiempo al espacio también se defiende –lógicamente- en el caso de los marcadores temporales
(Llopis-García, Real y Ruiz Campillo 2012 : 82).
11. En el artículo que nos ocupa Ruiz Campillo habla, sin problemas, de tiempos, aunque en las figuras 2 y 3, sin más
explicación, plantea la oposición temporal en términos de espacio actual e inactual. En el anterior Ruiz Campillo (2015) ya
había hablado de espacios de actualidad: “el “aquí” del mundo vigente o actual (presente y futuro en términos de tiempo), y el
“allí” del mundo no-vigente o inactual (temporalmente pasado)”. La distinción de Ruiz Campillo -ya sea presentada como
temporal o espacial- evoca la de Alarcos Llorach (1994: 157) entre perspectiva de participación o de presente, y perspectiva
de alejamiento o de pasado, así como a las clásicas de Benveniste (discurso/ historia) y Weinrich (mundo comentado/ mundo
narrado).
12. La irregularidad temporal de las formas verbales es un tópico de nuestra gramática, del que se hace lógicamente eco
Ruiz Campillo (en prensa) cuando alude a “los numerosos ejemplos de ‘flexibilidad’ de los ‘tiempos’ para poder ser usados en
cualquiera de los tres tiempos cronológicos, e incluso, verosímilmente, en cualquiera de los tiempos ‘lingüísticos’”.
Naturalmente, esto es cierto. Sin embargo, además de lo que a continuación va a decirse en el texto, querríamos señalar que
quizá en la opinión de Ruiz Campillo sobre la falta de límites de la dispersión temporal (cualquier tiempo verbal puede
expresar cualquiera de los tres tiempos cronológicos) pese también su tolerancia en materia de la gramaticalidad de los
enunciados. Una muy buena idea de ello la proporciona el debate, en el que él intervino, suscitados en este foro del Instituto