una unidad fraseológica se trata de una locución. Por ejemplo, la sustitución, eliminación
o reordenamiento de uno o más de sus constituyentes (Corpas, 1996, p. 89-90).
Todas las unidades fraseológicas poseen diferentes grados de idiomaticidad, es
decir, que al sumar los elementos combinados no se infiere a simple vista un significado,
las locuciones se destacan por tener un nivel alto en esta característica; por ejemplo,
en el caso de la locución mamar gallo, al relacionar el verbo mamar con el sustantivo
gallo, no hay una referencia en la realidad de lo que esto significa, ya que el verbo se
refiere a la succión que hacen los mamíferos de la leche de las mamas de sus madres,
y gallo es un ave doméstica. De esta manera, para comprender lo que significa esta
locución, es necesario reconocer un contexto de uso, en este caso, en la cultura
colombiana, equivale a burlarse de alguien o de algo.
Ahora bien, existen diversas maneras de aparición de las locuciones según su
taxonomía, la cual se identifica por la función sintáctica que cumple según el núcleo del
sintagma, de esta manera, se distinguen las locuciones nominales, adjetivas,
adverbiales y verbales, pero también las locuciones prepositivas, conjuntivas y las
complejas o clausales, estas últimas están constituidas por dos sintagmas, uno de ellos
verbal (Corpas, 1996, p. 94). Es necesario aclarar que, por la proliferación de estas
expresiones y la diversidad de su taxonomía, se delimitará el análisis tomando
únicamente las locuciones nominales, adjetivales, verbales y adverbiales, ya que las que
se caracterizan por ser conexivas, es decir, las prepositivas y las conjuntivas pueden
estar mucho más generalizadas en la lengua, es decir, dada su función, representan en
menor medida particularidades de la variación dialectológica, que es un foco de interés
en el presente estudio.
Dadas las precisiones anteriores, se avizora que, para los hablantes de una lengua
específica, puede ser sencillo reconocer el significado de unidades fijas como las
locuciones, ya que están presentes en el uso cotidiano de la misma y como bien lo
menciona Corpas (1996) forman “parte del acervo lingüístico de la comunidad hablante,
al cual enriquecen continuamente” (p. 91), no sería entonces el caso de un estudiante
de lengua adicional; por esto, se hace necesario llevarlas al aula, para apoyar sus
habilidades pragmáticas, es decir, para que pueda entender la intención, el contexto y
el uso real de la lengua de la cual se está empapando.
Por otro lado, retomando lo que se ha dicho sobre la importancia de llevar la
fraseología a un ámbito educativo, es pertinente darle paso a la relación entre la
fraseología y los esfuerzos por incluirla en la enseñanza de lenguas, muy vinculado a lo
que Szyndler (2015) nombra como fraseodidáctica, sin dejar de lado el recorrido teórico
que realiza antes de llegar a concluir que esta disciplina es “un campo de estudio
independiente, de carácter interdisciplinar que combina elementos de la fraseología, la
enseñanza de lenguas, la lingüística contrastiva, así como la psicolingüística y la
sociolingüística” (p. 201). Esta se contempla dentro de la lingüística aplicada, enmarcada
en la elaboración de material didáctico para la enseñanza de las expresiones fijas. Es
inevitable pensar que, en los últimos años, se ha ampliado el interés por esta disciplina
debido a la complejidad de las diversas estructuras internas de la fraseología y el reto
que esto implica, tanto para el docente como para el aprendiz de LA, pero no solo se
resaltan los desafíos, también los factores que enriquecen la didáctica de la fraseología
en la enseñanza de lenguas, como lo son las competencias comunicativas que no solo