desarrollo intercultural (Deardorff, 2006; Holliday, 2018). Sin embargo, rara vez estos
modelos incluyen el progreso lingüístico como parte del proceso o si lo hacen, este
resulta accesorio.
Desde un enfoque sociocultural (Vygotsky, 1978) el aprendizaje se concibe
como una dialéctica que interrelaciona culturalmente el plano cognitivo y comunicativo
del individuo. Por ello, encontrar modelos que integren esta relación es clave. Uno de
ellos es el de Agar (1996) que concibe los errores que ocurren en la comunicación en
conexión con los marcos de referencia: “a mistake means that other frames are
operating, frames that you are not using, frames you may have never imagined” (Agar,
1996: 243). Estos errores o “rich points” podrían definirse como momentos en los que
el individuo encuentra un marco disonante que imposibilita el avance en la
comunicación. Para trascenderlos Agar (1996) propone navegar “el MAR” de otras
culturas en tres pasos: (1) reconociendo el error (M-mistake), (2) creando consciencia
de marcos limitantes (A-awareness) y (3) reparándolos (R-repair). Consideramos que
la reparación de estos marcos desde una visión sociocultural dependerá de la situación
social de desarrollo (SSD) del alumno y del aprovechamiento de las oportunidades de
mediación sociocultural que este realice. La SSD (Vygotsky, 2012) es la relación
dialéctica que se va dando entre la persona y el entorno, por lo que esta se concibe
como única e irrepetible. Esta SSD está sujeta además a un contexto determinado, en
este caso, el contexto de inmersión.
El contexto de inmersión podría definirse por un lado como una forma de
encuentro intercultural, adscrita a un tiempo limitado (semester o short term) que los
estudiantes suelen percibir como fugaz. Por otro lado, se trata de un espacio
multicultural bajo el privilegio de “la experiencia de intercambio”, cuyas implicaciones
varían en función de las características socioeconómicas y personales de cada
estudiante. En la siguiente sección, se introducen algunos detalles sobre la naturaleza
del contexto de inmersión.
3.2 La naturaleza del aprendizaje en contexto de inmersión
Hoy día el potencial transformador de la experiencia de intercambio no se cuestiona,
en especial si existe intervención pedagógica (Jackson y Oguro, 2017). Por un lado,
los resultados de los beneficios del aprendizaje en inmersión son de naturaleza variable
y, en general, los investigadores coinciden en que la inmersión no es una fórmula
mágica para el aprendizaje lingüístico (Kinginger, 2010). Es por ello que las propuestas
recientes se centran en “una postura activa, reflexiva, exploratoria y dialógica hacia el
conocimiento cultural y la vida, que permita disonancias, contradicciones y conflictos
a la vez que consensos, concurrencias y promueva a la transformación” (Guilherme,
2002: 219). Por otro lado, la naturaleza del contexto pedagógico de los programas de
intercambio desde la enseñanza de L2/ELE, no se ha analizado de manera profunda
hasta la fecha, siendo este requisito indispensable para avanzar en el diseño de
programas eficaces (Lafford e Isabelli, 2020). Esta se caracteriza especialmente por la
participación del estudiante en un contexto homoglósico donde, a través de la lengua
y culturas adicionales va construyendo una nueva cotidianidad. En este sentido,
consideramos relevante atender al refinamiento de la percepción en la comprensión
de los matices culturales observados en contexto dado que, como indica Van Lier