Marcadores discursivos en la escritura del
español como segunda lengua
Discourse Markers in L2 Spanish Writing
Jeannette Sánchez-Naranjo
Amherst College
jsnaranjo@amherst.edu
RESUMEN
Este artículo presenta los resultados de un estudio realizado en torno al
uso y la frecuencia de dos tipos de marcadores discursivos (MDs): los
conectores discursivos (CDs) y los marcadores socio-pragmáticos (MSPs).
En el contexto de tareas escritas con base en los géneros textuales, cuarenta
y cuatro aprendientes del español como segunda lengua (N=44), registrados
en talleres de escritura durante un semestre académico, produjeron tres
tipos principales de textos: uno narrativo, otro expositivo y un ensayo
argumentativo. Los resultados muestran que los aprendientes usan los CDs
con mayor frecuencia para construir la coherencia en sus textos narrativos
y argumentativos y, en mucha menor escala, los MSPs para involucrar
aspectos de la oralidad en sus narraciones. Un grupo principal de trece CDs
parece asumir casi el 90% de las funciones metadiscursivas y cognitivas en
la escritura del español como segunda lengua.
Palabras clave: escritura, marcadores discursivos, conectores discursivos,
marcadores socio-pragmáticos, español como segunda lengua
ABSTRACT
This paper reports on the use and frequency of two types of discourse
markers (MDs): Discourse Connectors (CDs) and Socio-Pragmatic Markers
(MSPs). In the context of written tasks using a genre-based approach, forty-
four learners of Spanish as a second language (N=44), enrolled in writing
workshops during an academic semester, produced three types of texts: a
narration, an expository essay, and an argumentative essay. Results show that
learners use CDs more frequently to build text coherence in narrative and
argumentative essays. The MSPs, used to a much lesser extent, allow learners
to involve orality features in their narrations. A core group of thirteen CDs seems
to fulfill almost 90% of the metadiscursive and cognitive functions in L2 Spanish
writing.
Keywords: Writing, Discourse Markers, Discursive Connectives, Socio-Pragmatic
Markers, Spanish as a Second Language
Fecha de recepción: 24/11/2017
Fecha de aprobación: 27/01/2018
1. INTRODUCCIÓN
Aunque pocos estudios de la adquisición de segunda lengua (ASL)
se han concentrado en la organización discursiva, estos han mostrado
que el aprendizaje de los marcadores del discurso como los
conectivos, las partículas de foco y las interaccionales, entre otros,
presentan dificultades especiales para los aprendientes de segunda
lengua (L2) (Aijmer y Simon-Vandenbergen, 2006; Andorno, 2005;
Portolés, 2001; Rivas y Brown, 2009; Romero-Trillo, 2002). Pese a
que estos trabajos han ofrecido una mejor comprensión en esta
búsqueda, no proveen aún respuestas concluyentes a los
interrogantes de cómo y con qué frecuencia los aprendientes de
español como L2 usan los marcadores del discurso (MDs). Estas
partículas representan un desafío tanto para los lingüistas como para
los profesores de L2 dado que tienen un carácter heterogéneo y son
difíciles de atribuir a una categoría gramatical específica (Wichmann
& Chanet, 2009). De la misma manera, constituyen una clase
funcional que normalmente sufre un proceso de desemantización, son
pragmáticamente mutifuncionales y su función depende de rasgos
prosódicos y sintácticos. Adicionalmente, no existe una
correspondencia exclusiva entre los MDs en diferentes lenguas.
Este artículo presenta los resultados de un estudio realizado con
miras a establecer el uso y la frecuencia de dos tipos de MDs, los
conectores discursivos (CDs) y los marcadores socio-pragmáticos
(MSPs), por aprendientes del español L2 cuya lengua materna es el
inglés. Con este propósito, se presentan, en primer lugar, los MDs
caracterizando tanto los conectores como los marcadores socio-
pragmáticos. En segundo lugar, se ofrece una explicación de los MDs
en español y se examinan en el contexto de su adquisición como L2.
En seguida, se describe el diseño de la presente investigación y se
presentan los resultados para terminar el articulo con la discusión y
las conclusiones sobre los mismos.
2. ¿QUÉ SON LOS MARCADORES DEL DISCURSO?
La coherencia es un componente fundamental en el texto escrito.
Aunque no existe una definición general y aceptada para este
término, se ha descrito frecuentemente como un factor semántico que
posibilita a un texto ser más que la suma de la interpretación de sus
oraciones discretas (Hasan, 1984, 1985; Phelps, 1985; Sanders &
Spooren, 1999; van Dijk, 1980, 1985). De acuerdo con Kehler (2004)
y Halliday y Hasan (1976), quienes han influenciado el análisis textual
de una manera significativa, los escritores experimentados necesitan
proveer diversas claves a los lectores para permitirles ver las
relaciones entre las partes de un texto. La coherencia es, entonces,
construida mediante la utilización de una serie de herramientas
asociadas a la referencia, la substitución y la elipsis. Entre estos
dispositivos, es frecuente utilizar palabras de enlace explícito, frases
o expresiones lexicales conocidas como marcadores del discurso. En
otras palabras, estas unidades ofrecen la posibilidad de guiar las
inferencias que se construyen a partir del texto (Blakemore, 2002,
2004; Fraser, 1990, 1999; Giora, 1997, 1998; Portolés, 2001;
Redeker 1990; 2006; Schiffrin, 1987, Schourup, 1999; van Dijk,
1985).
Los acercamientos para caracterizar los MDs varían
enormemente. Sin embargo, tales descripciones involucran una
mezcla de las características formales y funcionales que son
establecidas de acuerdo con las principales propiedades estructurales
y el papel que los MDs juega en el análisis del texto (Aijmer, 2002;
Brinton, 1996; Portolés, 2001; Romera, 2001; Schiffrin, 1987;
Vincent and Sankoff, 1992; entre otros). En relación con las
características formales, los MDs corresponden a unidades lingüísticas
que, en la mayoría de los casos, no son constituyentes sintácticos
obligatorios. En este sentido, los MDs corresponden a cleos de
cláusulas adverbiales adjuntas a la cláusula matrix con un valor
externo predicativo (Fraser, 1990; Martin, 1998). Su naturaleza, sin
embargo, puede ser diversa y los investigadores enfatizan la
heterogeneidad de estas unidades como clase. Una de las
características fundamentales es su invariabilidad, hecho éste que los
distingue de sintagmas que permiten la flexión y la combinación con
otros miembros de la oración. Igualmente, pueden pertenecer a
categorías gramaticales como los adverbios (e.g. ahora,
exactamente, actualmente), conjunciones subordinantes y
coordinantes (e.g. y, o, pero, sin embargo), interjecciones (e.g.
bueno, bien, ¿verdad?), y frases (e.g. lo que quiero decir, observa,
sabes cómo es eso) (Martín, 1998; Pons Bordería, 2006; Portolés,
2001; Schourup, 1999). Algunos autores han sugerido la flexibilidad
distribucional de los MDs como una de sus características formales
principales dado que pueden aparecer en posición inicial, media o final
de la oración, aunque ciertas formas de ocurrencia pueden estar
restringidas en algunas lenguas o en los textos escritos (Martin, 1994;
Oliveira and Tavares, 1992; Vincent y Sankoff, 1992). En el discurso
oral, en particular, los investigadores han señalado que los MDs
muestran ciertas características prosódicas que los hacen diferentes
de otros segmentos. Es así como algunos MDs cambian el acento y la
dirección de la entonación, pese a que se ha afirmado que estas
características no se presentan en todos ellos (Ferrara, 1997; Martin,
1998; Martin y Portolés, 1999; Romera, 2001; Schiffrin, 1987).
Debido a que la atención de este trabajo se centra en el texto escrito,
esta característica no será considerada. En relación con los
significados de los MDs, diversos estudios desde diferentes
perspectivas concuerdan en el hecho de que no tienen un significado
proposicional, sino metalingüístico (Brinton, 1996; Konig, 1991;
Redeker, 1991; Schiffrin, 1987). De esta forma, contribuyen a la
interpretación que hace el lector del texto escrito.
En relación con las propiedades funcionales de los MDs, la
conectividad ha sido descrita como su función principal. Los MDs son
usualmente usados para indicar relaciones entre las unidades
textuales y establecer los presupuestos del escritor o el hablante que
subyacen a los enunciados (Levinson, 1983; Schiffrin, 1987;
Schourup, 1999). Cómo estas unidades textuales son definidas, es
una discusión que se mantiene en la actualidad. Lenk (citado en
Adams, 2011:17) sostiene que los MDs marcan transiciones entre
pequos o grandes fragmentos del discurso y su papel es garantizar
la coherencia local o global. Las relaciones creadas por los MDs varían
también según la intencionalidad del escritor o hablante en la
producción de sus textos. En efecto, pueden ser creados en el nivel
referencial, interpersonal, estructural o cognitivo y establecer
indicaciones para que los lectores o escuchas puedan seguir la
interacción comunicativa (Aijmer, 2002; Fung y Carter, 2007). La
opcionalidad es otro factor importante en la caracterización funcional
de los MDs dado que la mayoría pueden ser sintáctica y
semánticamente opcionales; es decir, su uso no está relacionado con
el valor de verdad de las proposiciones. Como señala Schourup
(1999:231), los MDs “no aumentan las posibilidades de establecer
relaciones semánticas entre los elementos que asocian”. De hecho,
enriquecen la interpretación que quiere lograr el autor del texto y, en
combinación con la característica de la conectividad, los MDs hacen
progresar el texto asegurando que el lector o escucha puedan obtener
una imagen coherente y puedan construir el significado de lo que está
siendo comunicado (Adams, 2011).
Con esta breve revisión de los MDs, es claro por qué representan
un desafío tanto para lingüistas como para profesores (Wichmann &
Chanet, 2009). Además de su carácter heterogéneo, es importante
señalar que no existen correspondencias estrictas entre los MDs en
las diferentes lenguas y este puede ser un elemento que ayude o
interfiera con aquellos que aprenden una segunda lengua. En la
siguiente sección se presentan los MDs más importantes en español
y se establecen algunas diferencias relevantes.
3. LOS MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL
Debido a la dificultad de sistematizar de forma unívoca los MDs,
se han considerado sus funciones textuales y discursivas como los
elementos relevantes en las diversas clasificaciones (Calsamiglia y
Tusón, 2002; Cortés-Rodríguez y Camacho-Adarve, 2005; Pons
Bordería 1998, 2006; Martín, 1998; Martín y Portolés, 1999). En
efecto, con base en este criterio y sin ahondar en las particularidades
de las diversas propuestas, es posible señalar que existen dos grupos
fundamentales: los conectores discursivos (CDs) y los marcadores
socio-pragmáticos (MSPs). Los primeros unen semántica y
pragmáticamente un elemento del texto con otro elemento
mencionado anteriormente y, en este sentido, la relación creada es
paradigmáticamente causativa (Blakemore, 2002; Portolés, 1993).
Algunos de estos conectores afectan solo a las dos unidades
relacionadas en el texto, mientras que otros afectan la construcción
de significado en todo el texto en tanto marcan la función de un
determinado componente con todo el conjunto discursivo. Los MSPs,
por su parte, permiten crear una relación entre lo que el autor dice y
realiza. De esta manera, informan acerca de sus actitudes,
intencionalidades y actos verbales y desempeñan, además, funciones
asociadas al control de la interacción propuesta y a los compromisos
que el autor establece con el contenido del texto (Cortés-Rodríguez y
Camacho-Adarve, 2005; Martin, 1998; Martin y Portolés, 1999).
En relación con los CDs, se proponen tres grupos fundamentales:
los estructuradores de la información, los conectores y los
reformuladores. El primer grupo contiene CDs que sirven para
organizar la información en el discurso y, en este sentido, no llevan
ningún significado argumentativo (e.g. pues, bien, así las cosas, en
primer lugar/en segundo lugar, por una parte, por cierto, a
propósito). El segundo grupo, por el contrario, incide en las
posibilidades argumentativas del texto y crea vínculos semánticos y
pragmáticos entre las unidades del texto. Es así como encontramos
diversas categorías: los aditivos (e.g. además, encima, incluso),
consecutivos (e.g. así, por tanto, por consiguiente, en consecuencia),
contraargumentativos (e.g. por el contrario, antes bien, no obstante,
ahora bien), causales (e.g. porque, de esta forma, por esta razón),
condicionales (e.g. a condición de que, siempre que, si), y finales (e.g.
con motivo de que, con el propósito de, para que). El tercer grupo,
los denominados reformuladores, permiten precisar una expresión
anterior. En otras palabras, estos CDs ofrecen una nueva formulación
de lo ya dicho en el texto (e.g. s bien, mejor dicho, es decir, al fin
y al cabo).
En cuanto a los MSPs, se ha preferido caracterizarlos como
exclusivos del discurso oral (Briz, 1998); sin embargo, dado que
pueden desempeñar numerosas funciones pragmáticas tanto en el
ámbito textual como en el interpersonal, se pueden destacar cuatro
grupos fundamentales: de modalidad epistémica, deóntica,
enfocadores de la alteridad y metadiscursivos. El primer grupo,
permite expresar distintos grados de certeza o inferencia por parte
del autor (e.g. claro, desde luego, en efecto, por lo visto). El segundo
grupo, de modalidad deóntica, incluye aquellos MSPs que indican el
acuerdo o la aceptación del autor con respecto a ciertas ideas
expresadas en el contenido del texto (e.g. de acuerdo, bien). El grupo
correspondiente a los enfocadores de la alteridad ofrece al autor una
serie de unidades, interjectivas o imperativas, con las cuales se puede
dirigir al lector/escucha y llamar su atención (e.g. hombre, mira, oye).
El último grupo, los metadiscursivos conversacionales, permiten
regular el contacto entre los participantes de un acto de habla y
ayudan a dar cierto orden y estructura al texto (e.g. bueno, eh).
Es posible que la clasificación anterior varíe con respecto a otras,
pero, sin duda, incluye los elementos fundamentales que caracterizan
los MDs. Para efectos del presente estudio y dado que no existe una
clasificación definitiva de estos, se ha ofrecido una clasificación global
que si bien es cierto no discute las particularidades de otras
distribuciones, si involucra los MDs más relevantes y aquellos que
fueron usados en los diversos textos que forman parte del corpus
recogido. En este sentido, es importante enfatizar que el objetivo
primordial de este estudio es contribuir a la discusn y la
comprensión de cómo se usan los MDs en los textos escritos por parte
de los aprendientes del español L2. La siguiente sección presenta una
breve revisión de diversos trabajos que se ocupan de esta temática y
sienta las bases del presente trabajo.
4. ADQUISICIÓN DE LOS MDs EN EL ESPAÑOL COMO SEGUNDA
LENGUA
Solo en épocas recientes, los estudios de adquisición se han
enfocado en la adquisición de los MDs. Un aspecto que resulta
interesante a la hora de revisar tales investigaciones es la dificultad
para comparar los trabajos existentes pues se presenta una situación
delicada de sortear: la carencia de unidad en cuanto a la clasificación
y, muchas veces, la caracterización de los MDs.
Algunos estudios se han centrado en la organización del discurso
y han concluido que los MDs como los conectivos, partículas para
enfocar la atención del lector y los interaccionales, entre otros,
ofrecen desafíos particulares a los aprendientes (Aijmer y Simon-
Vandenbergen, 2006; Andorno, 2005; Portolés, 2001; Rivas y Brown,
2009; Romero-Trillo, 2002). Otros investigadores coinciden en
señalar las causas en la dificultad para adquirir los MDs en general:
su baja contribución al acto comunicativo, su multifuncionalidad y
heterogeneidad en el uso y la posición que puedan adoptar en y entre
las oraciones (Andersen, 1990; Carlsen, 2010; Hernandez, 2011;
Hinkel, 2001; Muller, 2005; VanPatten, 1985, 1996, 2004). Todos
estos factores se unen de diversas maneras para evitar que los
conectores sean completamente perceptibles para los aprendices.
Hernández (2011) y Fuentes (2009) enfatizan también el hecho de
que los materiales instruccionales son deficientes en cuanto al
tratamiento y uso de los MDs y las perspectivas que utilizan en la
presentación de los mismos no logra captar la atención de los
aprendientes.
Carlsen (2010) afirma que en los estudios croslingüísticos donde
se compara el uso de los conectores discursivos entre dos o más
lenguas se ha encontrado que éstas tienden a usar diferentes
conectivos con diferentes significados (Östman, 2005; Stenström,
2006). Con base en estos resultados, y de acuerdo con Carlsen
(2010), es posible afirmar que no resulta extraño que los
aprendientes de una segunda lengua enfrenten problemas a la hora
de construir textos coherentes aún en los niveles avanzados (Connor,
1996; Lee, 2002). De manera general, como señala Martín (1998, p.
55), el uso de los MDs por parte de los aprendientes muestra la
transición del dominio estrictamente gramatical hacia un dominio s
pragmáticoy, en este sentido, una búsqueda por comprender mejor
la construcción de significado y la coherencia en la L2.
5. DESCRIPCIÓN DEL ESTUDIO
El objetivo general de este estudio es establecer el uso de los
marcadores discursivos por parte de los aprendientes del español L2.
En particular, se busca responder las siguientes preguntas: 1) En el
contexto de tareas escritas con base en los géneros textuales, ¿q
clase de marcadores discursivos (MDs) usan los aprendientes de
español L2 en los textos escritos (narrativos, expositivos y
argumentativos)? y 2) ¿cuál es la frecuencia de uso de tales marcadores
en este tipo de textos? En relación con la primera pregunta, se espera
que los aprendientes de L2 utilicen una amplia variedad de MDs pues la
perspectiva de los géneros textuales es rica en resaltar y enfatizar su
importancia en la elaboracn de textos coherentes. Con respecto al
segundo interrogante, se anticipa que los aprendientes utilicen los MDs
de acuerdo con el tipo de texto que producen.
5.1 Participantes
En este estudio participaron 44 sujetos (N=44) correspondientes
a estudiantes registrados en talleres de escritura del español como
L2, en una universidad pública del sur de los Estados Unidos con una
alta actividad investigativa. Los aprendientes con un nivel intermedio
medio y alto, según la escala del American Council on the Teaching
of Foreign Languages (ACTFL), correspondían a hablantes nativos del
inglés sin conocimiento de otras lenguas extranjeras y tenían una
edad promedio de 22.3 con un rango entre los 19 y los 25 años de
edad. El 76% de los ellos había estudiado español en un país de habla
hispana con un tiempo de estadía promedio de cuatro meses.
5.2 Procedimiento
Para establecer el uso y la frecuencia de los MDs en los diversos
textos, se recogieron tres tipos de escritos, narrativo, expositivo y
argumentativo, producidos por los aprendientes en el trascurso del
semestre académico. Cada tipo de texto se caracterizaba y discutía
en el taller realizado dos veces por semana durante 80 minutos. En
el primer tipo de texto, la narración estaba asociada a una anécdota
que los aprendientes seleccionaron de un registro diario que hicieron
por dos semanas. El texto expositivo fue el resultado de examinar
diversos temas asociados al mundo hispano y de interés para los
aprendientes. Finalmente, el texto argumentativo se contextualizó en
temas debatibles y relevantes en el momento de la investigación
frente a los cuales los aprendientes debían asumir una posición y
justificarla de manera lógica.
Al final del semestre académico, una vez recogidos los datos, se
procedió a la revisión, codificación y clasificación de los marcadores
discursivos que los aprendientes usaron en sus textos escritos. Para
ello, se utilizaron, además de la investigadora principal, dos
calificadores independientes, hablantes nativos del español con
experiencia en la enseñanza de la escritura en español como L2. Los
tres evaluadores se reunieron antes de revisar y analizar los
materiales escritos para aclarar los criterios de selección y
clasificación de los MDs. Posteriormente, se procedió a contar el
número de MDs usados para cada ensayo y se discutieron sus usos
en tres sesiones diferentes. Para aquellos pocos casos en los cuales
los MDs parecían ambiguos se describió y revisó con mayor detalle el
texto escrito y el contexto específico de uso logrando obtener un
consenso al respecto.
5.3 Caracterización del corpus
El número total de ensayos recogidos correspondió a 132, entre
los cuales 44 eran narrativos, 44 expositivos y 44 argumentativos.
Ninguno de los textos escritos producidos por los aprendientes se
descartó. Por el contrario, todos fueron considerados y se codificaron
meticulosamente con una clave que incluía dos letras según
correspondieran a textos narrativos (TN), textos expositivos (TE) o
textos argumentativos (TA) y un número que establecía el orden en
cada grupo de ensayos. Por ejemplo, TN-1 correspondía al primer
ensayo narrativo del conjunto. Los nombres de los autores de los
textos se eliminaron con el ánimo de mantener los criterios de
confidencialidad y anonimato y, fundamentalmente, para asegurar
una revisión ciega por parte de los calificadores en el momento de la
clasificación y análisis de los MDs.
El número total de palabras en el corpus correspondió a 122.408.
Éstas se contaron con la herramienta que ofrece el procesador de
Word, pues los aprendientes entregaron tanto una versión digital
como impresa de sus escritos. Como se puede observar en la tabla 1,
los aprendientes produjeron un número de palabras ubicado en el
rango que se les señaló en el taller de escritura. Vale la pena señalar
que, en ningún caso, los aprendientes usaron más o menos palabras
en los textos.
Número de palabras
Textos
narrativos
Textos
expositivos
Textos
argumentativos
Rango de palabras asignado en el taller
de escritura
700-800
900-1000
1100-1200
Promedio del número de palabras usadas
por los aprendientes en los textos
729
918
1135
Promedio de MDs usados en los textos
29.4
25.9
27.7
Tabla 1. Promedio de palabras usado en los diversos tipos de texto
Como se registra en la tabla 1, se pudo establecer también en el
corpus que los aprendientes usaron un promedio de 27.6 MDs por
cada texto escrito durante el semestre de duración de este estudio.
6. RESULTADOS
La primera pregunta de investigación de este estudio era
establecer qué clase de MDs usan los aprendientes de español L2 en
los textos escritos. Para responderla se contaron, describieron y
analizaron los usos de los MDs en los diversos textos. Los resultados
y sus porcentajes se presentan en la siguiente tabla:
Tipos de textos
CDs
Porcentaje
MSPs
Porcentaje
Porcentaje
Textos narrativos
1.203
33%
89
2%
35%
Textos expositivos
1.107
30%
35
1%
31%
Textos
argumentativos
1.186
33%
32
1%
34%
Total
3.496
96%
156
4%
100%
Tabla 2. Uso de los MDs en los diversos tipos de texto
Como se aprecia claramente en la Tabla 2, el uso de los CDs
excede sustancialmente el uso de los MSPs. Los primeros se
distribuyen de manera semejante a través de los diferentes tipos de
texto, mientras que los segundos tienen una alta frecuencia en los
textos narrativos. De manera general, es posible observar que los
MDs son usados con mayor frecuencia en los textos narrativos, pese
a que la diferencia no es significativa con respecto a los otros tipos de
texto.
La segunda pregunta de este estudio se relaciona con la
frecuencia de uso de los MDs en los textos escritos. En este sentido,
se realizó un conteo más discriminado de los MDs y se asoció con el
tipo de texto como se muestra a continuación:
Marcadores discursivos (MDs)
Tipos de textos
Textos
narrativos
Textos
expositivos
Textos
argumentativos
Conectores
discursivos
(CDs)
Estructuradores de la información
127
152
192
Conectores
Aditivos
637
398
406
Consecutivos
161
116
130
Contraargumentativos
85
241
253
Causales
138
147
149
Condicionales
1
4
3
Finales
6
8
4
Reformuladores
48
41
49
Total
1.203
1.107
1.186
Marcadores
socio-
pragmáticos
(MSPs)
De modalidad epistémica
56
19
21
De modalidad deóntica
32
16
11
Enfocadores de la alteridad
1
0
0
Metadiscursivos
0
0
0
Total
89
35
32
Tabla 3. Frecuencia de uso de los MDs en los diversos tipos de texto
Como puede apreciarse en la Tabla 3, los denominados CDs
conectores superan significativamente a los otros dos grupos de CDs
y tienen mayor frecuencia en los textos narrativos y argumentativos.
Dentro de este grupo, los conectores aditivos (e.g. y, además,
encima, incluso) se usan con mayor frecuencia en los tres tipos de
textos, aun cuando se imponen de manera significativa (44%) en los
textos narrativos. En el caso de los textos expositivos y
argumentativos, estos CDs entran a competir con los
contraargumentativos (e.g. por el contrario, antes bien, no obstante,
ahora bien) pese a que no los superan. Los CDs causales (e.g. porque,
de esta forma, por esta razón) y los consecutivos (e.g. así, por tanto,
por consiguiente, en consecuencia) se utilizan básicamente con una
frecuencia semejante a través de los tres tipos de textos. Los
conectores condicionales (e.g. a condición de que, siempre que, si) y
los finales (e.g. con motivo de que, con el propósito de, para que) son
apenas incluidos en los textos. En cuanto a los otros dos grupos de
CDs, los estructuradores de la información (e.g. pues, bien, así las
cosas, en primer lugar/en segundo lugar, por una parte, por cierto, a
propósito) y los reformuladores (e.g. más bien, mejor dicho, es decir,
al fin y al cabo), aparecen con mayor frecuencia los primeros que son
preferibles en los textos argumentativos.
Ahora bien, respecto a los MSPs, es claro que su frecuencia es
mínima comparados con el grupo anterior (4%) y, en este sentido,
vale la pena notar que los MSPs de modalidad epistémica (e.g. claro,
desde luego, en efecto, por lo visto) y deóntica (e.g. de acuerdo, bien)
dominan significativamente en los textos narrativos y, en una
segunda instancia, en los textos expositivos. Los grupos asociados a
los enfocadores de la alteridad (e.g. hombre, mira, oye) y los
metadiscursivos (e.g. bueno, eh) sicamente esn ausentes de los
textos escritos en este estudio.
7. DISCUSIÓN
El propósito de este estudio fue examinar el uso de los MDs en los
textos escritos por parte de los aprendientes de español L2. Se crearon
situaciones contextualizadas y significativas que, desde la perspectiva
de los géneros textuales, permitieron la creación de textos narrativos,
expositivos y argumentativos. Con base en ellos, se contó, discutió y
clasifi el uso y la frecuencia de los diversos MDs y se ofreció una
representación más completa del conocimiento que tienen los
aprendientes en el proceso de escritura en español como L2.
Respecto al primer interrogante de este estudio, los resultados
muestran que los aprendientes usan de manera inequívoca los CDs
para estructurar sus textos escritos de un mejor modo. Esto no parece
muy sorprendente pues, en general, se ha preferido asociar los MSPs
con la oralidad; sin embargo, lo que sí causa sorpresa es el hecho de
que en un 4% de los textos producidos, los aprendientes expresen
funciones pragmáticas en el ámbito textual. De esto se desprende,
que, al contextualizar la escritura, los aprendientes parecen querer
involucrar aspectos de la oralidad que les permita mantener la
coherencia del texto y el hecho de que haya más MSPs en los textos
narrativos parece justificar esta decisión. En este sentido, se puede
afirmar que el uso de los MSPs va más allá del mero hecho de unir
oraciones o párrafos y puede ser una manifestación de la necesidad
pragmática de los aprendientes para comunicarse efectivamente
(Polat, 2011).
En cuanto al segundo interrogante, se puede afirmar que estos
resultados ratifican lo salado por diversos investigadores en
diferentes contextos de L2 o lengua extranjera, quienes afirman que
la alta frecuencia de los CDs representa un uso excesivo por parte de
los aprendientes (Babanoğlu, 2014; Carlsen, 2010; Hancock, 2005;
Paquot, 2008;). Este sobreuso se ha explicado a partir de razones
como la confusión de los registros, la interferencia de la lengua
materna (L1), el contexto instruccional, así como factores de
desarrollo en la L2 (Gilquin y Paquot, 2006). Desde la perspectiva de
la escritura contextualizada utilizada en el presente estudio, se
podrían eliminar la incidencia de los factores asociados a la confusión
de los registros o la instrucción. Sin embargo, la interferencia de la
L1 y el desarrollo en la L2 son aspectos que valdría la pena investigar
en el futuro. En este sentido, la comparación entre los usos que hacen
los hablantes nativos del espol y los aprendientes del español L2
en una perspectiva longitudinal o con diferentes niveles de
proficiencia puede arrojar resultados fructíferos para entender las
causas de la sobregeneralización de los CDs.
Ahora bien, al examinar los CDs en detalle, es interesante
observar cómo los conectores aditivos, consecutivos,
contraargumentativos y causales, y los estructuradores de la
información son los más frecuentes en los tres tipos de textos. Entre
estos sobresalen el uso de CDs como y, además, adicionalmente,
entonces, porque, pero, sin embargo, en suma, como resultado, por
eso, pues, al fin y, en efecto, este grupo parece asumir casi el 90%
de las funciones metadiscursivas y cognitivas en la escritura del
español como L2. De la misma manera, los aprendientes prefieren
utilizar con mayor frecuencia los MDs en los textos narrativos que en
los otros tipos de textos aun cuando estos últimos tienen un mayor
número de palabras. Es posible que esto se deba a una estrategia
evasiva por parte de los aprendientes, quienes la utilizan cuando
encuentran dificultades en su proceso de aprendizaje de la L2
(Bialystok, 1990; Dagut y Laufer, 1985; Hakuta, 1976; Kleinmann,
1977; Tarone, Cohen y Dumas, 1983; Schachter, 1974). Según estos
autores, los aprendientes tienden a usar formas más simples con las
cuales se sienten s cómodos en tanto avanzan en sus niveles de
proficiencia de la L2. En este sentido y al observar el mero
promedio de MDs usados en los tres tipos de texto, podría afirmarse
también que la producción de textos escritos desde la perspectiva de
los géneros tiene un impacto positivo en el desarrollo escritural de los
aprendientes. En efecto, ésta les permite usar con confianza aquello
que saben y aventurarse poco a poco a la utilización de otros recursos
que les permitan construir la coherencia en sus textos.
8. CONCLUSIONES
Sin lugar a duda el uso de los MDs es un elemento fundamental
en el proceso de aprendizaje y desarrollo de la escritura en el español
L2. Los resultados presentados en este estudio muestran que la
escritura contextualizada y apoyada en los géneros textuales ofrece
la oportunidad para que los aprendientes utilicen los MDs en la
construcción de la coherencia del texto. Igualmente, señalan áreas de
dificultad donde podemos intervenir para asistir a los aprendientes en
su proceso de aprendizaje. En este sentido, estudios como el
presente, basados en corpora tomado de los aprendientes, es un área
promisoria que puede contribuir a mejorar los contextos de
aprendizaje del español como L2.
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