de participar en conversaciones con fluidez y espontaneidad, lo que permite una
comunicación normal con hablantes nativos. Puede intervenir activamente en debates en
contextos cotidianos, explicando y defendiendo distintos puntos de vista.
En cuanto a la expresión escrita, es capaz de redactar textos claros y detallados sobre
una amplia variedad de temas relacionados con sus intereses. Puede elaborar redacciones
o informes transmitiendo información y exponiendo razones que apoyen o refuten un punto
de vista concreto. Asimismo, sabe redactar cartas que resaltan la importancia otorgada a
determinados hechos y experiencias.
En este sentido, y de acuerdo con los objetivos del MCER y con los descriptores del
PCIC para el nivel B2 en lo relativo a la expresión de sentimientos y emociones, las
producciones del alumnado ponen de manifiesto un uso adecuado de recursos lingüísticos
que permiten transmitir estados emocionales complejos. Dichas producciones no se limitan
a la mera manifestación de emociones, sino que incorporan matices, justificaciones y
vínculos con experiencias personales, lo cual responde directamente a las competencias
pragmáticas y afectivas propias de este nivel.
En primer lugar, el alumnado expresa sensaciones como tristeza, ansiedad, enfado o
soledad, y las fundamenta con ejemplos del texto. Así lo demuestra ITA2 (8) al señalar:
“Mis padres se separaron, por eso puedo sentir igual que el niño. […] Ahora mis padres
están bien y yo también, pero los padres tienen que pensar en sus hijos, no en ellos”. En
este caso, la alumna no solo verbaliza un sentimiento de tristeza, sino que lo relaciona con
su experiencia vital, cumpliendo el descriptor del PCIC que destaca la capacidad de
establecer conexiones entre la experiencia personal y los contenidos textuales.
De manera similar, UK2 (6) comenta: “La historia me pareció muy fuerte. Me
sorprendió mucho el silencio de la historia. Solo hay tres personas y no hablan de verdad.
Ellos no están felices. El niño mira a sus padres, él sabe todo”. También en las intervenciones
de DEU3 (3) y DEU4 (4) se observa un acercamiento empático a través de estructuras que
orientan el discurso hacia la interpretación del sufrimiento infantil: “He sentido un poco de
ansiedad porque veía que no se preocupaban por el niño. El niño no confía en sus padres.
Está solo”. “Me impactó mucho el ambiente. El niño está muy solo. Pienso que los niños
saben más, pero no hablan”.
En los tres casos, y en otros similares, se aprecia un discurso que combina la expresión
de emociones con valoraciones interpretativas (“me pareció muy fuerte”, “me sorprendió
mucho”, “he sentido un poco de ansiedad”, “me impactó mucho”). Este uso coincide con las
competencias discursivas esperadas en el nivel B2, que incluyen la capacidad de matizar
juicios personales y argumentarlos con coherencia, mostrando un grado de sofisticación
propio de los niveles intermedios-altos del aprendizaje de lenguas.
En cuanto al empleo de recursos lingüísticos, las intervenciones analizadas ponen de
manifiesto un repertorio de expresiones características del discurso afectivo en español, en
el que destaca, en ocasiones, el uso del subjuntivo para vehicular juicios emocionales. Entre
ellas se encuentran: “no me gustó”, “no es exagerado”, “me pareció”, “me dio pena”, “me
duele”, “me incomodó”, “me impactó”, “me sorprendió que”, “me molestó que”, “me enfadó”,
“es muy triste” y “parece que”. Estas construcciones se corresponden de manera directa
con los objetivos establecidos en el PCIC para el nivel B2, donde se especifica que el
alumnado debe ser capaz de “mostrar control sobre recursos gramaticales y léxicos que le
permitan expresar emociones y puntos de vista con cierto grado de sofisticación”.
Otro aspecto especialmente significativo que se alcanza en esta actividad es la
competencia sociolingüística. El alumnado no se limita a interpretar emociones a partir del
relato, sino que en varios casos realiza un ejercicio de comparación crítica entre la forma