En el estudio han participado 86 informantes argelinos y franco-argelinos de tercera generación
divididos conforme a su nivel de competencia lingüística y país de residencia. La elección de dos
contextos de aprendizaje socioculturalmente diferentes (Argelia y Francia) responde a un motivo dual;
no solo busca comparar los hallazgos, sino que también pretende remediar la falta de atención en la
literatura especializada sobre aprendices que comparten el mismo origen pero que residen en países
distintos y que, por ello, estudian la lengua en contextos diferentes. El presente trabajo, por tanto,
pretende enriquecer esta línea de estudio con la perspectiva sociocultural.
2. Estado de la cuestión
Desde una perspectiva antropológica, el lenguaje es una construcción social y cultural que categoriza,
conceptualiza y orienta las experiencias afectivas (Averill 1980; Harré 1986). Las emociones, por su
parte, actúan como moduladores en el manejo de prácticas lingüísticas y discursivas, dinámica que
proyecta la constitución mutua entre emoción y lenguaje y justifica, simultáneamente, el renovado
impulso científico por estudiar el componente afectivo en la interlengua de aprendices de LA.
En el marco de la investigación sobre la escritura emocional en LA, se ha priorizado el análisis de la
riqueza léxica, esto es, de la complejidad, la diversidad y productividad de palabras afectivas. Al
respecto, la investigación de Uygun Gökmen y Emirmustafaoğlu-Yarici (2018) se basa en una muestra
de aprendices turcos de inglés de nivel intermedio-alto y examina la productividad, la diversidad y la
elección del léxico emocional. Los resultados sugieren que la productividad en inglés es
significativamente menor que en turco y que, a su vez, los aprendices tienden a emplear términos
emocionales que presentan correspondencia parecida en su lengua materna (LM). Se concluye que los
errores se deben a una transferencia lingüística de las diferencias en los esquemas emocionales entre
inglés y turco. Frente a ello, Mavrou, Bustos y Chao (2023) descartan la relación directa entre la
frecuencia emocional en LA y la distancia lingüística. Para llegar a esta conclusión, los autores han
analizado las dimensiones afectivas de valencia y activación en 288 producciones escritas de aprendices
de español de nivel inicial que provienen de distintos países. Los hallazgos evidencian superioridad de
palabras positivas frente a las negativas en las narrativas; además, observan que la frecuencia de
emociones de alta activación no depende de cuán distante es la LM, sino del nivel de competencia
lingüística en la LA.
Por su parte, el foco de Wang (2020) se orienta hacia la relación entre la valencia emocional y la
complejidad sintáctica en más de 2600 narrativas escritas por estudiantes chinos de inglés. Mediante
herramientas de procesamiento de lenguaje natural, el estudio halla que los textos con carga emocional
alta, estructuralmente, presentan una menor complejidad sintáctica, en tanto que los textos neutrales
exhiben mayor complejidad a nivel de cláusula (MLC, CP/C). Asimismo, Abdi Tabari y Wang (2021)
profundizan en el análisis de la complejidad léxica y el tipo de consignas (temas sobre pandemia y otros)
de 53 narrativas escritas por aprendices de nivel medio-avanzado de inglés. Los autores optan por índices
de análisis textual automático para medir fluidez, sofisticación, diversidad y elementos poco frecuentes,
además del análisis de sentimiento para detectar emociones positivas y negativas. Según los resultados,
la emocionalidad y la complejidad léxica está más presente en los temas de pandemia, sugiriendo, así,
que la forma cambia según es la emoción del texto.
Nicholes (2016) centra su examen en la implicación narrativa de 30 aprendices de inglés al realizar dos
tipos de tareas: escritura autobiográfica y escritura creativa orientada a la conciencia crítica. Como
herramienta de análisis, el autor emplea Linguistic Inquiry and Word Count (LIWIC) además de
encuestas de implicación narrativa. Los resultados concluyen que los/las informantes se han implicado
en las narrativas autobiográficas por el foco de atención y la sensación de cercanía que han percibido al
escribir su historia. Una divergencia destacable entre las dos consignas es la tendencia al empleo de más
palabras positivas en las autobiografías que la escritura de crítica, pese a que los sucesos no tratan de
historias completamente felices.
Cabe destacar, asimismo, el estudio de Al-Madanat (2023), quien a través de Test de Apercepción
Temática (TAT) como estímulo visual, realiza su estudio con 18 bilingües jordanos que residen en
Hungría con el fin de examinar adverbios y adjetivos en narrativas escritas, así como patrones de